El consumo de carne vacuna atraviesa una marcada retracción durante el año. De acuerdo con lo informado por la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), el consumo cayó 12% en lo que va del año, mientras que los argentinos comen casi cinco kilos menos por habitante respecto de 2025.
El reporte de la entidad refleja que el consumo aparente de carne vacuna durante los primeros siete meses del año alcanzó 1,202 millones de toneladas. Esa cifra representa una caída de 163,4 millones de toneladas en comparación con el mismo período de 2025.
La disminución también se observa al trasladar los datos al consumo individual. El promedio móvil correspondiente a los últimos doce meses muestra que el consumo per cápita anual se ubicó en 46,3 kilos. Ese nivel implica una reducción del 9,4% respecto del promedio registrado en julio del año pasado y equivale a una pérdida de 4,8 kilos por habitante al año.
El dato permite dimensionar el retroceso del consumo interno: no se trata solamente de una disminución en el volumen total comercializado, sino también de una menor cantidad de carne vacuna consumida en promedio por cada habitante.
Los precios, por encima de la inflación
La retracción del consumo aparece vinculada con la dinámica de los precios minoristas. Aunque durante el último período se registró una leve desaceleración mensual, con una variación promedio de -0,6%, el rubro de carnes y derivados acumuló un incremento del 42,9% anual.
El aumento superó al registrado por el IPC general, que fue del 34,0%. La diferencia se vuelve todavía más pronunciada cuando se analiza exclusivamente el comportamiento de la carne vacuna. En julio, los cortes vacunos acumularon una suba del 52,0% anual, mientras que el precio del pollo avanzó a un ritmo considerablemente menor.
El pollo registró un aumento del 22,9% anual, generando una diferencia significativa entre ambas alternativas de consumo.
En los últimos doce meses, el precio relativo de la carne vacuna se encareció 23,7% en relación con el pollo. El dato permite observar cómo la evolución de los precios fue modificando la relación entre ambos productos y se produjo al mismo tiempo que el consumo de carne vacuna experimentó una contracción.
Una estabilización reciente, pero...
El informe de CICCRA también identifica una etapa de estabilización de los precios durante los últimos meses. Esa tendencia estuvo relacionada con leves bajas en los precios de algunos cortes vacunos y del pollo entero.
Sin embargo, esas disminuciones fueron compensadas por el incremento registrado en el valor de la caja de hamburguesas congeladas. Dentro de los cortes vacunos también se registraron diferentes variaciones. El kilo de asado mostró una baja del 1,3% mensual, hasta ubicarse en $16.708,2, y acumuló así su cuarta baja consecutiva.
La nalga, por su parte, registró una disminución del 0,8% mensual, con un valor de $21.447,8. En tanto, la carne picada común cayó 0,7% durante el mes, hasta alcanzar los $10.554,1.
La combinación de estas variaciones explica la referencia del informe a una fase de estabilización, aunque la evolución de los precios acumulada durante los últimos doce meses continúa mostrando un incremento muy superior en la carne vacuna respecto de otros productos.
El abastecimiento doméstico también retrocede
El informe de CICCRA vinculó directamente la evolución del consumo con el comportamiento del abastecimiento destinado al mercado interno. Según la entidad, "el abastecimiento del mercado doméstico habría verificado una contracción de 12,0% interanual", una reducción que se reflejó en el significativo aumento del precio relativo de la carne vacuna.
La menor disponibilidad para el mercado doméstico aparece así como otro de los componentes de un escenario en el que el consumo interno se encuentra en retroceso.
Los datos muestran una relación entre tres movimientos: una reducción del volumen destinado al mercado doméstico, un aumento significativo del precio relativo de la carne vacuna y una caída del consumo por habitante.
El resultado es un mercado interno en el que el consumo de carne vacuna perdió participación en términos de volumen durante los primeros siete meses del año, mientras los valores de los cortes se mantuvieron en niveles elevados en la comparación interanual.
Exportaciones en dirección contraria
Mientras el mercado doméstico registra una caída del consumo, las exportaciones de carne vacuna muestran una dinámica opuesta. Durante los primeros siete meses del año, el volumen enviado al exterior creció 8,8% interanual. El comportamiento de las exportaciones contrasta con la retracción registrada en el mercado interno y constituye uno de los datos destacados del reporte.
La expansión de las ventas externas estuvo impulsada principalmente por el crecimiento de los envíos hacia Estados Unidos. De acuerdo con el informe, esta evolución se produjo "merced al nuevo cupo otorgado por el gobierno estadounidense".
Ese incremento de las ventas hacia Estados Unidos fue suficiente para compensar los menores embarques realizados hacia China. El comportamiento del sector durante los primeros siete meses del año presenta, de esta manera, dos tendencias diferenciadas. Mientras el consumo interno de carne vacuna retrocede y el abastecimiento doméstico se contrae, los envíos al exterior avanzan.