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"Sería salvar a los bancos con dinero de los contribuyentes"

El Gobierno rechazó el alivio a las familias endeudadas y defendió la negociación entre privados

El Ejecutivo anticipó que no acompañará los proyectos de la oposición destinados a aliviar la situación de quienes tienen dificultades para pagar sus créditos. Adrián Ravier sostuvo que utilizar recursos públicos para asistir a las entidades financieras implicaría trasladar el costo a los contribuyentes.

25 Agosto de 2026 23.14

El Gobierno nacional anticipó que no apoyará los proyectos impulsados por la oposición para aliviar la situación de las personas endeudadas que atraviesan dificultades para cumplir con el pago de los préstamos que tomaron. La posición fue expuesta por el vocero presidencial, Adrián Ravier, quien durante una conferencia de prensa en Casa Rosada citó las palabras del presidente Javier Milei y planteó que una medida de esas características significaría utilizar dinero de los contribuyentes para salvar a los bancos.

Ravier sostuvo que, antes de fijar una posición definitiva sobre el proyecto que impulsa parte de la oposición en el Congreso, "hay que conocer los detalles". Sin embargo, anticipó que considera que dentro del bloque de La Libertad Avanza "no habría una posición de acompañar este proyecto", debido a que, según su interpretación, la iniciativa "va a contramano de las palabras de Milei".

La definición oficial se apoya en una premisa que el Gobierno busca remarcar: la situación derivada de los créditos debe ser resuelta mediante acuerdos entre quienes participaron de esas operaciones, sin trasladar el costo al Estado.

El argumento sobre bancos, tasas y morosidad

Ravier reconoció que existe una situación concreta entre quienes asumieron deudas y ahora encuentran dificultades para pagarlas. "Claramente hay morosos que están en una situación difícil por no poder pagar los créditos que tomaron", afirmó. Pero inmediatamente ubicó parte de la responsabilidad en las propias entidades que otorgaron esos préstamos.

Según explicó, el problema involucra en gran medida a las entidades financieras, las entidades financieras no bancarias y los bancos, que concedieron créditos, en algunos casos, con tasas de interés elevadas. Para el funcionario, esas tasas pudieron haber respondido a la necesidad de las entidades de cubrirse frente a los riesgos que estaban asumiendo.

La consecuencia, de acuerdo con su planteo, es que esas mismas entidades quedaron comprometidas.

En ese sentido, Ravier cuestionó la posibilidad de que el Gobierno intervenga con fondos públicos para resolver la situación. "Salvar esta situación desde el Gobierno, con dinero que pagan los contribuyentes, implicaría tomar recursos de una parte de la población para salvar a los bancos", señaló.

La crítica de Ravier a la izquierda

El vocero presidencial también dirigió una crítica específica hacia la izquierda. Dijo que al Gobierno le resulta llamativo que sectores que históricamente cuestionan las medidas destinadas a "salvar" o "ayudar a los bancos" impulsen ahora una iniciativa que, según su interpretación, terminaría beneficiando a esas mismas entidades.

Ravier sostuvo que una medida de ese tipo podría, en todo caso, capitalizar a los bancos para que recuperen un capital que prestaron a riesgo, después de haber aplicado tasas elevadas para cubrirse frente a esos riesgos.

La objeción del funcionario, por lo tanto, no se limita a discutir el mecanismo propuesto para asistir a los deudores. También apunta al destino final de los recursos y a quién asumiría el costo de una eventual solución.

La alternativa oficial: negociar entre privados

Frente a la dificultad de quienes no pueden afrontar sus compromisos, Ravier explicó cuál es, según el Gobierno, el mecanismo de ayuda que ya está disponible. La respuesta, afirmó, está en la negociación entre privados, en línea con la posición expresada por Milei.

El vocero presidencial sostuvo que los deudores y las entidades pueden negociar sus condiciones y que ese proceso resulta más favorable dentro del actual plan de estabilización, que, según afirmó, permite una reducción de las tasas de inflación y de interés.

Ravier puso como referencia la evolución de las tasas: "Las que a principio de año estaban en 50%, hoy están en el 25%". En ese contexto, sostuvo que la refinanciación puede desarrollarse bajo condiciones diferentes, con plazos más extensos y tasas de interés más bajas.

Los elementos que el funcionario presentó como parte de esa alternativa son:

  • Negociación directa entre privados.
  • Plazos de refinanciación más largos.
  • Tasas de interés más bajas.
  • Un contexto en el que, según el Gobierno, disminuyeron las tasas respecto de las registradas a principio de año.

Para Ravier, esa es la forma en la que el Gobierno contribuye a enfrentar el problema: permitiendo que los privados se relacionen y negocien, en lugar de utilizar recursos de los contribuyentes para intervenir sobre las deudas.

La explicación oficial sobre el origen de las dificultades

El vocero presidencial también vinculó el aumento de la morosidad con la evolución de las tasas de interés y responsabilizó a una parte de la oposición por el escenario que, según su explicación, terminó afectando a numerosas familias.

Ravier estableció una secuencia temporal entre el otorgamiento de créditos y la aparición de los problemas de pago: las líneas de crédito aumentaron en 2024, mientras que las moras aparecieron en 2025.

Para el funcionario, el factor que modificó las condiciones fue el "ataque político del Congreso", al que atribuyó la aprobación de una cantidad de proyectos que calificó como irresponsables por no contar con un financiamiento claro.

Según su explicación, esa situación tuvo impacto sobre la demanda de dinero y el tipo de cambio, y derivó en un incremento de las tasas de interés. Ese aumento, finalmente, habría generado mayores dificultades para las familias que habían tomado créditos.

Así, el Gobierno construye su argumento alrededor de una cadena de acontecimientos: el crecimiento de las líneas de crédito en 2024, la aparición de las moras en 2025, el aumento de las tasas de interés y las dificultades de numerosas familias para cumplir con sus obligaciones.

Un rechazo basado en la responsabilidad sobre la deuda

La posición expresada por Ravier delimita con claridad la respuesta que el Gobierno anticipa frente a los proyectos opositores. Por un lado, reconoce que hay deudores en una situación difícil y que las condiciones de determinados créditos incluyeron tasas elevadas. Por otro, sostiene que la solución no debe implicar recursos públicos destinados a compensar a las entidades financieras.

La premisa central es que los créditos y sus condiciones forman parte de acuerdos entre privados. Desde esa perspectiva, la intervención estatal que propone la oposición es considerada por el Ejecutivo una transferencia de recursos de una parte de la población hacia los bancos.

La alternativa oficial consiste, en cambio, en que esos acuerdos sean renegociados en un contexto que el Gobierno presenta como más favorable por la reducción de las tasas de inflación y de interés. Sobre esa base, Ravier sostuvo que los plazos más largos y las tasas más bajas pueden facilitar las refinanciaciones sin que el Estado tenga que asumir el costo.