A días de las elecciones legislativas del 26 de octubre, el termómetro económico de los hogares argentinos se posiciona como uno de los factores más determinantes del voto. Los salarios, el empleo, las jubilaciones y el consumo funcionan como verdaderos indicadores del humor social y podrían definir el resultado de los comicios que pondrán en juego 127 bancas en Diputados y 24 en el Senado.
El Gobierno de Javier Milei busca llegar al tramo final de la campaña exhibiendo como logros la baja sostenida de la inflación y la reducción de la pobreza, aunque otros indicadores muestran señales de alerta. El poder adquisitivo de los salarios se mantiene por debajo del nivel de noviembre de 2023, mientras el desempleo se ubica en su punto más alto desde la salida de la pandemia. El consumo masivo, en tanto, continúa sin recuperar dinamismo, con dos caídas consecutivas mensuales, aunque aún se sostiene una leve mejora interanual.
Según la economista Rocío Bisang, de la consultora EcoGo, "el bolsillo de muchas familias llega algo complicado a las elecciones, aunque con heterogeneidades". La especialista advierte que, además de la fragilidad de los ingresos, en los últimos meses se sumó "el ruido político y la volatilidad macroeconómica".
Salarios y empleo: luces y sombras del mercado laboral
El índice de salarios cayó 5,25% entre noviembre de 2023 y julio de 2025. La pérdida más fuerte se concentró en los empleados públicos, cuyo poder adquisitivo se redujo 14%, mientras que los privados registrados prácticamente se mantuvieron estables (-0,33%).
En contraste, los trabajadores no registrados habrían tenido un crecimiento real del 17,8% a febrero de 2025, aunque esa cifra debe tomarse con cautela. El sociólogo Daniel Schteingart, de Fundar, explica que el incremento se debe en parte a una mejor captación de datos en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH).
De acuerdo con un informe de Equilibra, los ingresos "son la raíz del desencanto" con el gobierno de Milei: los empleados públicos y los jubilados fueron los más afectados, mientras que los asalariados privados lograron una recuperación parcial tras las fuertes pérdidas iniciales. Según ese estudio, durante los casi dos años de gestión, los trabajadores formales y jubilados perdieron en promedio el equivalente a dos meses de salario.
El empleo formal también muestra señales de deterioro. De acuerdo con datos del SIPA, el sector registrado perdió 61.800 puestos de trabajo entre noviembre de 2023 y julio de 2025, mientras creció el empleo informal y monotributista. El desempleo alcanzó el 7,6% en el segundo trimestre, el nivel más alto desde 2021.
La informalidad subió del 41,6% al 43,2%, lo que equivale a unos 226.000 trabajadores más en condiciones precarias. En provincias como Córdoba, Tucumán y La Pampa, más del 30% de los trabajadores busca activamente empleo, según el analista laboral Luis Campos.
Jubilaciones y transferencias sociales
El impacto sobre los jubilados también es visible. Según el economista Nadin Argañaraz, quienes perciben la mínima con bono de $70.000 —sin actualización desde abril de 2024— sufrieron una pérdida real del 5%. Aquellos que no cobran bono tuvieron una mejora de 10%, aunque esa suba se ve erosionada por la reducción de la cobertura del PAMI, según advierte el economista Federico Zirulnik, del CESO.
Pese a esa leve recuperación, las jubilaciones acumulan desde 2017 una pérdida real del 41%, de acuerdo con cálculos de Argañaraz. "Los haberes son nominalmente bajos, más allá de la recuperación reciente", resume Bisang.
Inflación, pobreza y consumo
Entre los datos positivos para el oficialismo se destaca la desaceleración de la inflación, junto con la baja de la pobreza, que cayó al 31,6% en el primer semestre de 2025, mientras que la indigencia se redujo al 6,9%, según el INDEC. Sin embargo, los especialistas advierten sobre limitaciones metodológicas y atribuyen la mejora a la menor inflación en alimentos y al repunte de los ingresos informales, más que a una mejora de los salarios formales.
El consumo general muestra un leve crecimiento interanual del 4,4%, aunque con dos caídas mensuales consecutivas (-3,7%). Las ventas en supermercados y mayoristas bajaron más del 4% interanual, mientras que los autoservicios de cercanía crecieron 8,6% y el e-commerce mostró una expansión marginal, según la consultora Scentia.
La morosidad de las familias alcanzó su nivel más alto en 15 años, mientras que la confianza del consumidor volvió a caer en septiembre. "Lo único medianamente bueno que tiene para mostrar el Gobierno es la inflación", concluye Zirulnik, aunque advierte que "una nueva suba del dólar podría revertir esa tendencia".
El próximo lunes, tras los comicios, el verdadero "voto del bolsillo" mostrará si la percepción económica de los argentinos fue suficiente para consolidar o castigar al Gobierno en las urnas.