Inflación en 2,9%: el dato de enero reabre la interna por el cálculo del INDEC
Tras la salida de Marco Lavagna y la suspensión de la nueva fórmula, el IPC acumuló un 32,4% interanual. El fuerte aumento en alimentos y servicios estacionales marcó la dinámica del primer mes del año.

La dinámica de precios en la República Argentina inició el año 2026 con señales de persistencia que desafían las proyecciones oficiales del Palacio de Hacienda. Según el informe técnico del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la inflación del mes de enero alcanzó el 2,9%, lo que representa una aceleración marginal de 0,1 puntos porcentuales respecto al 2,8% registrado en diciembre. Con este registro, la inflación acumulada en los últimos doce meses trepó al 32,4%, consolidando un escenario de tensión sobre el poder adquisitivo que se da en un marco institucional complejo.

Este informe surge en un contexto convulsionado tras la salida de Marco Lavagna del organismo y la reciente decisión del Poder Ejecutivo de postergar la aplicación de la nueva fórmula de cálculo del Índice de Precios al Consumidor (IPC). Esta modificación técnica, que debía entrar en vigencia este mes, preveía la actualización de la canasta de consumos de 2004 por la de 2017/2018, un cambio estructural que otorgaría un peso significativamente mayor a los servicios sobre los bienes, ajustándose a los patrones de consumo modernos.

Al desglosar el comportamiento de los precios en el primer mes del año, la categoría de Alimentos y bebidas no alcohólicas se posicionó como la de mayor incremento con una suba del 4,7%. Este rubro tuvo un impacto decisivo en todas las regiones del país, impulsado fundamentalmente por los aumentos en carnes y sus derivados, seguidos de cerca por el encarecimiento en verduras, tubérculos y legumbres. Detrás de los alimentos, el sector de restaurantes y hoteles registró el segundo mayor avance con un 4,1%, reflejando el impacto estacional.

En lo que respecta a la clasificación por tipo de precios, el informe del Indec destacó que los productos Estacionales encabezaron la lista con un salto del 5,7%, seguidos por el IPC núcleo, que se situó en el 2,6%, y los precios Regulados, que marcaron un 2,4%. En la vereda opuesta, las variaciones más bajas se localizaron en el sector de educación, con apenas un 0,6%, y en prendas de vestir y calzado, que fue el único rubro en registrar una baja del 0,5% mensual.

El debate metodológico y la postura oficial

La suspensión de la nueva fórmula de cálculo ha generado un intenso debate técnico. El ministro de Economía, Luis Caputo, justificó la decisión alegando que el cambio debe realizarse una vez que el proceso de desinflación esté consolidado, algo que el Gobierno proyecta para julio o agosto de 2026. Caputo reveló que hubo diferencias internas sobre el momento adecuado para la medida, mencionando que Lavagna consideraba que para enero la situación ya era propicia.

Economistas como Florencia Iragui, de la consultora LCG, han señalado que si se espera más aumentos de servicios, la corrección del índice a uno que pondera más este sector habría dado un IPC levemente mayor al actual. Para ilustrar esta brecha, se recordó que en 2025 la inflación en bienes fue del 26,5%, mientras que en servicios escaló al 43,1%, frente a una inflación general del 31,5%.

 

Un día antes de la difusión del dato nacional, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) informó su propio índice del 3,1% mensual, con un acumulado interanual del 31,7%. Por su parte, las consultoras privadas mostraron una dispersión respecto al dato oficial: Econviews relevó un 2,8% en supermercados, Libertad y Progreso proyectó un 2,6%, mientras que AnalyticaEquilibra estimaron un 2,4%2,2% respectivamente. Estas mediciones coinciden en que el aumento de productos básicos afecta especialmente a los hogares de menores ingresos.

Hacia adelante, el mercado anticipa una tendencia descendente según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central. Los analistas esperan un 2,1% para febrero y un 2,2% para marzo, proyectando una baja al 1,9% en abril, 1,7% en mayo y llegando al 1,5% en julio. No obstante, el cumplimiento de estas metas dependerá de la evolución de los precios regulados, la política cambiaria y los acuerdos salariales que logren contener la inercia actual.