La localidad de Juan José Castelli, en la provincia de Chaco, se convirtió en protagonista de una noticia que trasciende la rutina agrícola regional. Walter Detzel, productor de sandías e integrante de una familia dedicada históricamente al cultivo, concretó la exportación de 56 toneladas de sandías a Uruguay, un envío que marca un récord para el rubro argentino: la primera exportación a granel hacia ese país en 42 años.
El logro fue posible gracias a la desregulación impulsada por el gobierno nacional, que eliminó antiguas normas aduaneras que dificultaban la comercialización internacional de sandías a granel. En un video publicado en su cuenta de Instagram, Detzel agradeció al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, por facilitar la operación. El video se volvió viral y fue replicado por la cartera que dirige Sturzenegger, destacando la importancia de la eliminación de trabas burocráticas para potenciar las exportaciones argentinas.
"Menos regulación, más exportación. Hoy, gracias a estas medidas, Walter pudo llevar su trabajo más allá de nuestras fronteras. Celebramos que la eliminación de barreras se transforme en oportunidades para los argentinos", señaló el Ministerio de Desregulación al repostear el contenido.
Un mercado con historia y desafíos
El cultivo de sandías en el norte argentino es tradicional, pero ha estado condicionado por regulaciones que limitaban la expansión hacia mercados internacionales. Desde 1983, se exigía que la fruta se exportara embolsada o enrejillada, un requisito que generaba costos elevados y daño a la fruta, dificultando las ventas a granel que demandan países vecinos.
Detzel destacó que este primer envío es solo el inicio de una estrategia para consolidar mercados regionales, con la intención de expandirse a Paraguay y Chile. "Esto recién empieza. Queremos que sea el primero de muchos equipos más", afirmó. La operación busca no solo incrementar la competitividad del Chaco, sino también descongestionar el mercado interno y mejorar los precios para los productores locales.
El impacto económico para la región es significativo. Las plantaciones en Chaco comienzan la siembra a fines de julio y, dependiendo de las condiciones climáticas, la cosecha se inicia a principios de noviembre, con rendimientos que oscilan entre 25 y 30 toneladas por hectárea. Con un costo estimado de 500 mil pesos por hectárea, una cosecha temprana vendida rápidamente puede generar ingresos brutos de hasta 9,5 millones de pesos por hectárea, tomando un precio de referencia de 350 pesos por kilo.
Una historia de perseverancia
El camino no fue fácil. En 2018, Detzel intentó exportar a Paraguay y tuvo que frenar su operación tras quejas por embalaje y trabas aduaneras, perdiendo clientes internacionales. Con la llegada de Sturzenegger y su plan de desregulación, Detzel retomó la iniciativa y logró superar barreras que estuvieron vigentes casi medio siglo, reactivando las perspectivas de exportación del norte argentino.
El envío de este año no solo representa un hito personal para el productor, sino que también simboliza una oportunidad para la recuperación de hectáreas perdidas y la recomposición de márgenes para pequeños y medianos productores de la región, impulsando así el desarrollo agrícola del noreste argentino.