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Tras el operativo de EE.UU. en Venezuela, crece la preocupación por el precio del petróleo y el impacto en Vaca Muerta

La captura de Nicolás Maduro reconfiguró el escenario energético global y encendió alertas en la Argentina por la volatilidad del crudo. El posible cambio de precios podría influir en las exportaciones, la rentabilidad de Vaca Muerta.

7 Enero de 2026 16.28

El operativo con el que Estados Unidos capturó y removió del poder a Nicolás Maduro en Venezuela no solo marcó un punto de quiebre en el mapa geopolítico global, sino que abrió interrogantes en el plano económico, especialmente en el sector energético.

Las preocupaciones también alcanzan a la Argentina, donde la energía se consolidó como uno de los principales motores de la balanza comercial. Entre enero y noviembre, el superávit energético acumuló US$ 6.911 millones, un salto interanual del 43%, según datos de la consultora Economía y Energía. Este escenario resulta clave no solo para las provincias productoras de hidrocarburos, sino también para distritos como Catamarca, que forman parte del entramado productivo y exportador vinculado a la energía y a la minería.

Especialistas del sector, empresas y el propio Gobierno coinciden en que el impacto de la salida del líder chavista debe analizarse en dos tiempos: el corto plazo y el mediano o largo plazo.

En lo inmediato, se espera un período de volatilidad, propio de los procesos de transición, hasta que se definan con mayor claridad los niveles de producción venezolana, la oferta disponible y el comportamiento de la demanda global. Como dato reciente, el presidente Donald Trump anunció que el nuevo gobierno venezolano, encabezado por Delcy Rodríguez, entregará a Estados Unidos entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo.

Venezuela es un actor central en el mercado energético mundial: posee las mayores reservas probadas de crudo del planeta, con 303.000 millones de barriles, equivalentes a cerca de una quinta parte de las reservas globales, según la Administración de Información Energética de Estados Unidos. Sin embargo, su producción cayó de manera sostenida y actualmente se ubica por debajo del millón de barriles diarios, principalmente por la falta de inversiones en infraestructura.

De acuerdo con la consultora Rystad Energy, para que Venezuela alcance una producción de tres millones de barriles diarios hacia 2040 será necesaria una inversión estimada en US$ 183.000 millones a partir de 2026, lo que descarta una recuperación rápida.

El precio del crudo y los planes para Vaca Muerta

Las primeras señales de incertidumbre ya se reflejaron en el mercado. El Brent cotiza actualmente en torno a los US$ 60 por barril. Tras el operativo estadounidense se registró una suba inicial, aunque luego el precio retomó la tendencia bajista que arrastra desde los últimos años.

En 2024, el Brent promedió los US$ 80 por barril, mientras que en 2025 se mantuvo por encima de los US$ 60, lo que implica una caída cercana al 20% interanual.

"En el corto plazo no veo que los precios bajen porque si Venezuela agrega producción será en el mediano plazo y no en volúmenes que irrumpan de inmediato en el mercado internacional", señaló Daniel Dreizzen, director de Aleph Energy y exsecretario de Planeamiento Energético.

No obstante, a mediano y largo plazo, las proyecciones apuntan a una profundización de la baja, con precios que podrían acercarse a los US$ 55 por barril, en caso de ampliarse la oferta global.

Este escenario plantea interrogantes sobre el futuro de Vaca Muerta y las exportaciones energéticas argentinas. Desde la consultora Paspartú advirtieron que, si en el corto plazo los precios suben por la incertidumbre geopolítica, los planes de inversión podrían acelerarse. En cambio, si el Brent desciende en el mediano plazo, la inversión podría ralentizarse.

Según cifras oficiales de la Secretaría de Energía, en noviembre la Argentina produjo 857.700 barriles diarios de petróleo y 122,3 millones de metros cúbicos de gas por día, con Vaca Muerta explicando cerca del 70% del total.

En el Gobierno siguen de cerca la evolución del precio para medir su impacto en la rentabilidad. Un funcionario del área explicó que el crudo venezolano es mayormente pesado y requiere precios cercanos a los US$ 80 por barril para ser rentable, mientras que el shale de Vaca Muerta necesita valores de alrededor de US$ 40. "Si el precio no baja de ese nivel, el futuro de Vaca Muerta es brillante", sostuvo.

Sin embargo, reconoció que los bajos precios afectan al petróleo convencional. Por ese motivo, se acordó con Neuquén, Chubut y Santa Cruz la eliminación de las retenciones a ese tipo de producción, cuya implementación formal está prevista para enero.

La mirada de las empresas

Desde el sector privado coinciden en que el panorama venezolano aún es incierto y que la transición llevará tiempo. Las empresas no prevén un cambio drástico inmediato en el mercado, aunque sí anticipan nuevos desafíos.

"Si baja el precio, hay menos margen de rentabilidad y menos inversión. Se resiente toda la cadena", señalaron desde una compañía líder del sector, aunque aclararon que por ahora no hay problemas económicos generalizados.

Las petroleras advierten que la Argentina mantiene costos entre un 25% y un 30% superiores a los de Estados Unidos, lo que obliga a revisar estructuras y mejorar competitividad.

"Si el crudo baja, habrá que analizar qué proyectos siguen siendo rentables. Se reduce el margen y la capacidad de lanzar nuevas iniciativas", indicaron fuentes corporativas.

En esa línea, las empresas coinciden en que la recuperación venezolana no será inmediata y estiman un proceso de estabilización de al menos cuatro o cinco años, debido al deterioro de la infraestructura y a la magnitud de las inversiones necesarias.