Wanda Nara y un inesperado sincericidio sobre su debut actoral: qué es lo que más le cuesta
Tras consolidarse como conductora en televisión, la empresaria finalizó su primera semana de rodaje en Uruguay y reveló los desafíos de su debut actoral.

Cuando todo indicaba que el cierre de la temporada 2026 de MasterChef Celebrity la encontraba plenamente afianzada como conductora, Wanda Nara sorprendió con una decisión que reconfigura su trayectoria profesional: incursionar en la actuación.

Este viraje no solo implica un cambio de rol, sino también una apuesta por ampliar sus horizontes dentro de la industria del entretenimiento. En un contexto donde su presencia televisiva estaba consolidada en Telefe, la empresaria eligió abandonar temporalmente su zona de confort para enfrentarse a un lenguaje completamente distinto, con nuevas exigencias y códigos.

Rodaje en Uruguay: una experiencia transformadora

El viernes 1° de mayo marcó un hito clave en este proceso: la finalización de la primera semana de grabaciones de "¿Querés ser mi hijo?", el film que se está rodando en Uruguay. Allí, Wanda comparte set con Agustín Bernasconi y un elenco diverso que combina talentos argentinos y uruguayos.

Este entorno de trabajo, según sus propias palabras, ha sido determinante para su adaptación. La experiencia de integrarse a un equipo nuevo, con dinámicas distintas a las de la televisión en vivo, implicó para ella un proceso de aprendizaje intensivo.

La palabra de Wanda: entusiasmo y autodescubrimiento

En medio de este nuevo desafío, Wanda fue entrevistada por Sebastián Wainraich en su ciclo radial "Vuelta y media", emitido por Urbana Play 104.3. Allí dejó ver con claridad el impacto que esta experiencia está teniendo en su carrera y en su vida personal.

"Estoy muy feliz y contenta. Hay un grupo hermoso de trabajo, es todo un mundo nuevo para mí, estoy conociendo y metiéndome en un desafío enorme", expresó al inicio de la charla. Sus palabras reflejan tanto el entusiasmo como el desgaste propio de una rutina de rodaje exigente.

Lejos de presentar una transición sencilla, Wanda reconoció el carácter desafiante de esta etapa. Sin embargo, también dejó en evidencia su motivación por explorar territorios desconocidos: "Me encanta hacer cosas que me motiven, que me saquen del lugar de comodidad. Estaba muy tranquila con la conducción, pero el cine es algo nuevo".

El desafío técnico: memorizar, actuar y adaptarse

Uno de los aspectos más complejos que enfrentó fue el trabajo técnico actoral, particularmente la memorización de guiones y la interpretación en escena. Ante la consulta de Wainraich, respondió con una sinceridad que aporta dimensión al proceso:

"Fue todo un trabajo. Yo pensaba que no me iba a poder memorizar ni dos o tres palabras seguidas, pero la responsabilidad y el respeto hacia los compañeros hace que te estudies todo".

Este reconocimiento no solo pone en valor el esfuerzo detrás de su desempeño, sino también el compromiso asumido frente al equipo de trabajo.

Entre risas, añadió un rasgo personal que condicionó —y a la vez impulsó— su desempeño:

"Me costó porque yo soy muy volada, pero también soy muy responsable con el trabajo".

Claves de su experiencia en el rodaje

  • Adaptación a un entorno desconocido: ingreso al mundo del cine desde la televisión.
  • Trabajo en equipo internacional: convivencia con actores argentinos y uruguayos.
  • Exigencia técnica: memorización de guiones y actuación frente a cámara.
  • Compromiso profesional: responsabilidad frente al elenco y el proyecto.
  • Motivación personal: búsqueda constante de desafíos que rompan la rutina.

Una nueva faceta que redefine su perfil

La incursión de Wanda Nara en el cine no aparece como un movimiento aislado, sino como parte de una lógica de reinvención constante. A lo largo de su carrera, ha demostrado capacidad para adaptarse a distintos formatos y roles dentro del ecosistema mediático.

En este caso, el paso hacia la actuación implica no solo una ampliación de su perfil artístico, sino también una exposición a un proceso creativo más estructurado y colectivo. La elección de no revelar demasiados detalles sobre el proyecto, para evitar inconvenientes, también sugiere un manejo cuidadoso de esta nueva etapa.

Así, Wanda vuelve a posicionarse como una figura en transformación permanente, dispuesta a asumir riesgos y explorar nuevas narrativas. Según dejó entrever, esta experiencia no solo representa un desafío, sino también un espacio de descubrimiento que ya la tiene completamente atrapada.