Denuncian demoliciones y bloqueos israelíes en el sur de Líbano
A pesar de la entrada en vigor de una tregua de 10 días, reportes oficiales libaneses documentan ataques, destrucción de viviendas y restricciones al retorno de civiles en varias localidades del sur del país.

Las fuerzas israelíes continuaron este viernes con operaciones militares en el sur de Líbano, pese al cese al fuego que había entrado en vigor la noche del jueves. La información fue difundida por la Agencia Nacional de Noticias de Líbano, que detalló una serie de acciones en distintos puntos del territorio, configurando un escenario de alta tensión en medio de la supuesta pausa de hostilidades.

El alto el fuego, establecido por un período de 10 días, comenzó a regir a la medianoche entre jueves y viernes, tras un anuncio previo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Sin embargo, los acontecimientos reportados en las horas posteriores parecen contradecir el espíritu de la tregua.

Ataques y demoliciones en Nabatieh y Marjayoun

En el distrito de Nabatieh, la artillería israelí llevó a cabo ataques dirigidos contra los alrededores de la aldea de Deir Siriane. Este tipo de operaciones, según los reportes, se produjeron incluso después de la entrada en vigor del cese al fuego, lo que genera cuestionamientos sobre su cumplimiento efectivo.

Más al sur, en el distrito de Marjayoun, las fuerzas israelíes avanzaron con demoliciones de viviendas a gran escala en la aldea de Taybeh. Estas acciones, caracterizadas por el uso de maquinaria pesada y explosivos, implican un impacto directo sobre la infraestructura civil, profundizando el daño en comunidades ya afectadas por el conflicto.

Khiam: una ciudad sellada

Uno de los casos más significativos se registró en la ciudad de Khiam, donde las fuerzas israelíes implementaron un bloqueo total. Según los informes:

Se sellaron todas las entradas a la ciudad.

Se utilizaron montículos de tierra y barreras físicas.

Se impidió completamente el regreso de los residentes.

A este aislamiento se sumaron reportes independientes que confirmaron la realización de operaciones de detonación dentro del área urbana, lo que sugiere la continuidad de actividades militares activas pese al acuerdo de tregua.

Denuncias desde Bint Jbeil

En el distrito de Bint Jbeil, la situación también generó fuertes reacciones a nivel local. Izzat Hammoud, alcalde de la aldea de Bayt Lif, lanzó un llamado urgente a las autoridades libanesas para que intervengan y detengan las acciones en curso.

Hammoud denunció específicamente:

Demoliciones de viviendas en curso

Uso de excavadoras para destruir propiedades

Persistencia de trabajos de destrucción estructural

El alcalde acusó a Israel de aprovechar el cese al fuego para continuar con violaciones, señalando que la tregua estaría siendo utilizada como cobertura para intensificar determinadas acciones sobre el terreno.

Restricciones al retorno de civiles

Otro aspecto crítico señalado por las autoridades locales es la prohibición impuesta a los residentes para regresar a sus hogares. Según Hammoud, los habitantes desplazados no pueden volver ni siquiera para inspeccionar sus propiedades, lo que agrava la incertidumbre y el impacto humanitario de la situación.

Esta restricción se suma al bloqueo físico de localidades como Khiam, consolidando un escenario en el que la población civil queda completamente excluida del territorio afectado.

La postura de Hezbolá

En paralelo, funcionarios libaneses indicaron que Hezbolá se ha abstenido de tomar represalias hasta el momento. Esta decisión, en el contexto de las denuncias sobre acciones israelíes durante el alto el fuego, añade un elemento de tensión contenida, donde una de las partes mantiene una posición de contención mientras se multiplican las acusaciones.

Un alto el fuego bajo presión

El acuerdo de cese al fuego de 10 días, anunciado con antelación por el gobierno estadounidense, enfrenta así un escenario complejo desde sus primeras horas de vigencia. Los reportes provenientes de distintos distritos del sur de Líbano describen una realidad marcada por:

Continuidad de operaciones militares

Destrucción de infraestructura civil

Bloqueo de ciudades completas

Restricciones al movimiento de la población

En este contexto, las denuncias de autoridades locales y la falta de represalias inmediatas por parte de Hezbolá configuran un delicado equilibrio, donde la fragilidad de la tregua queda expuesta desde el inicio.

La evolución de estos acontecimientos será determinante para evaluar la viabilidad del acuerdo y su impacto real en el terreno, mientras crecen las exigencias para que se respete plenamente el cese de hostilidades.