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Tensión en Medio Oriente tras la ofensiva sobre Teherán

Diplomacia rota: Irán responderá «con decisión» al ataque de Israel y EE. UU.

La Cancillería iraní denuncia la ruptura de las garantías diplomáticas tras la ofensiva sobre su capital y advierte que la resistencia militar es ahora "ineludible".

28 Febrero de 2026 08.06

En un giro drástico que amenaza con reconfigurar el tablero geopolítico de Medio Oriente, el régimen de la República Islámica de Irán ha emitido su primera declaración oficial tras la ofensiva militar sufrida en las primeras horas de este sábado. Poco después de las 6:00 AM, el silencio de la capital, Teherán, se vio interrumpido por un ataque sorpresa ejecutado por las fuerzas de Israel, contando con el respaldo estratégico y operativo de Estados Unidos. La respuesta de la administración iraní no se hizo esperar; a través de un comunicado oficial difundido por sus canales de Telegram, la cancillería iraní calificó la acción como una "nueva agresión militar" y dejó claro que el país se encuentra en un estado de preparación total para lo que consideran una defensa legítima de su soberanía nacional.

El colapso de la vía diplomática

Lo que añade una capa de complejidad y gravedad extrema a este incidente es el contexto político específico en el que se produce. Según la información detallada proporcionada por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, el ataque ocurrió precisamente mientras Teherán y Washington se encontraban inmersos en un proceso diplomático activo. Estas conversaciones sobre el programa nuclear iraní tenían como objetivo fundamental evitar una escalada de violencia y el estallido de un conflicto abierto que ahora parece estar más cerca que nunca.

La cancillería subrayó con especial énfasis que Irán había mantenido su compromiso inquebrantable con estas mesas de diálogo bajo la premisa de que existían garantías de seguridad explícitas. En este sentido, el régimen asegura que contaba con seguridades de que no existía intención alguna por parte de Estados Unidos ni del "régimen sionista" de ejecutar nuevas agresiones militares. Esta supuesta garantía fue la que permitió que el país continuara en la senda de la diplomacia, en lo que describen como una demostración de buena fe destinada a fortalecer el sistema internacional y el orden jurídico vigente. Sin embargo, la agresión militar se produjo de forma simultánea a estos esfuerzos, lo que para Teherán representa una violación directa y una contradicción insalvable a los procesos de entendimiento mutuo que se intentaban construir.

La doctrina de la defensa ineludible

Ante la magnitud del ataque contra su capital, el tono del régimen ha pasado de la cautela diplomática a una movilización bélica de carácter urgente. La cancillería iraní ha sido taxativa al declarar que, ante los hechos consumados de este sábado, el camino del diálogo ha sido desplazado de forma definitiva por la necesidad de la fuerza. En sus propias palabras, el régimen ha llegado a la conclusión de que el momento de "defenderse con firmeza y de resistir" frente a la agresión militar enemiga se ha vuelto una realidad ineludible para la supervivencia del Estado.

Este cambio radical de postura implica que Irán ya no considera la diplomacia como una herramienta de mediación viable en el corto plazo para frenar las hostilidades en la región. La narrativa oficial se ha centrado ahora exclusivamente en la defensa de la patria y en la capacidad de respuesta inmediata de sus cuadros militares. La ruptura de la confianza es total, dado que el ataque es visto como una traición deliberada a los procesos de diálogo que se llevaban a cabo para evitar el conflicto, dejando a la diplomacia en un segundo plano frente a la inminencia de la acción militar.

Preparación militar y respuesta decidida

El comunicado oficial cierra con una advertencia severa y directa dirigida tanto a la administración estadounidense como al gobierno israelí, reafirmando que no habrá concesiones ante la agresión. La República Islámica ha enfatizado que sus fuerzas armadas se encuentran en un estado de alerta máxima y listas para actuar ante cualquier eventualidad. Esta disponibilidad es de carácter permanente, bajo la consigna de que el país está preparado para defender su integridad territorial en cualquier momento que se considere necesario.

Finalmente, la cancillería reiteró que las fuerzas armadas de la República Islámica de Irán responderán "con decisión" a lo que consideran una provocación directa a su soberanía. El escenario actual deja al sistema internacional en una posición de extrema vulnerabilidad, con el riesgo de una escalada de proporciones impredecibles. Mientras los detalles del impacto del ataque en Teherán siguen procesándose, la firme promesa de una respuesta contundente coloca al mundo ante la incertidumbre de un conflicto mayor en una región ya devastada por la tensión geopolítica.