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En Venezuela

El desgarrador relato de un preso político que compartió celda con Nahuel Gallo

Un ex detenido colombiano describió las duras condiciones en el penal El Rodeo I donde estuvo recluido junto al gendarme argentino Nahuel Gallo, cuya situación sigue siendo reclamada por Argentina y su provincia de Catamarca.

7 Enero de 2026 14.13

Un preso político colombiano que compartió celda con el gendarme argentino Nahuel Agustín Gallo en la prisión venezolana conocida como El Rodeo I relató detalles sobre las condiciones de detención y la dura realidad que enfrentan los presos políticos en ese país. El testimonio, brindado a medios argentinos, aporta una perspectiva humana sobre la situación del uniformado catamarqueño, detenido en Venezuela desde diciembre de 2024.

Iván Colmenares, quien estuvo acusado de "terrorismo" y "conspiración" —cargos que las autoridades venezolanas suelen aplicar a ciudadanos extranjeros en casos de detenciones políticas— describió el centro de detención, ahora denominado CESMAS (Servicio Especial de Máxima Seguridad), como un lugar donde "no existen abogados ni garantías judiciales". Colmenares explicó que a su llegada, y la de Gallo, se enfrentaron a procesos judiciales sin defensa ni certidumbre: "Entrás en un limbo jurídico. Te inventan una causa, te ponen a firmar documentos bajo coacción y te dicen que eres un terrorista".

Angustia por la familia y condiciones de detención

Según el testimonio del colombiano, el contacto con Gallo —identificado allí por su segundo nombre, Agustín— comenzó a fines de 2024, cuando ambos coincidieron en el penal. Uno de los aspectos más conmovedores de su relato fue la constante preocupación del gendarme por su familia en Argentina, particularmente por su hijo. Colmenares contó que Gallo no recordaba números de teléfono de memoria, lo que le impedía aprovechar las escasas oportunidades de comunicación con sus seres queridos.

"Él hablaba muchísimo de su hijo, de su crecimiento. Me daba mucha rabia porque le estaban robando ese tiempo, esos lazos que se crean entre un padre y un hijo", relató Colmenares. Confirmó además que pasaron meses sin que sus familias supieran si estaban vivos o muertos, debido a la total incomunicación que sufrían los detenidos.

Colmenares definió la situación de los presos políticos como instrumentalizada: "Éramos presos políticos llevados allí para que los países puedan negociar con nosotros; para un intercambio de intereses políticos o económicos", dijo.

Denuncias de malos tratos

Al ser consultado sobre el trato recibido por parte de los agentes de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) y custodios del penal, el ex preso no dudó en describir graves abusos. Afirmó que los detenidos eran encapuchados, esposados y golpeados con rifles durante los traslados, y que se empleaban gases lacrimógenos y pimienta dentro de las celdas para forzar su sumisión.

Colmenares, que logró su libertad, aseguró que en ese centro de detención hay personas de más de 35 nacionalidades diferentes en la misma situación y realizó un llamado a gobiernos y organismos diplomáticos: "Nahuel y los demás no son terroristas, son personas inocentes que están viviendo el flagelo del secuestro y la desaparición forzada".

La situación de Gallo ha sido reclamada en distintos foros internacionales por el Gobierno argentino, que denuncia su detención como arbitraria y ha exigido su liberación tanto en la ONU como en la OEA, además de gestionar vías diplomáticas para su retorno seguro a Argentina.