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Poderes de guerra en jaque

El Senado desafía a Trump: el fin de la "Operación Furia Épica" y la grieta en el MAGA

La Cámara Alta vota una resolución histórica para frenar los ataques en Irán y Caracas. El silencio de J.D. Vance y la rebelión nacionalista exponen el mayor quiebre interno de la administración republicana.

4 Marzo de 2026 16.52

La estabilidad política en Washington atraviesa uno de sus momentos más críticos. El Senado de los Estados Unidos tiene previsto votar este miércoles una resolución de alto impacto promovida por el Partido Demócrata, cuyo objetivo primordial es frenar de forma inmediata la intervención militar estadounidense en Irán. Esta iniciativa surge en medio de una escalada regional sin precedentes y se produce en paralelo a la convulsa situación en Venezuela, donde la administración de Donald Trump ha ejecutado bombardeos sobre Caracas con el fin de arrestar a Nicolás Maduro.

Este escenario bélico no solo ha despertado la indignación de la oposición, sino que ha comenzado a erosionar la cohesión dentro de la propia bancada republicana. Crecen las dudas sobre la legalidad de los ataques desplegados en puntos estratégicos como el Caribe, el Pacífico Oriental y el Medio Oriente, poniendo en tela de juicio la estrategia de seguridad nacional del actual Gobierno.

El freno a la "Operación Furia Épica"

La resolución, impulsada por el senador demócrata Tim Kaine, busca forzar el cese de la denominada Operación Furia Épica. Según los datos técnicos que maneja el Capitolio, esta ofensiva sobre suelo iraní ha tenido consecuencias devastadoras, contabilizándose la destrucción de alrededor de dos mil objetivos, incluida una escuela de niñas. Esta acción ha generado una escalada de tensiones entre los países árabes que albergan bases militares estadounidenses y las milicias chiitas aliadas de Teherán, las cuales prometen tomar represalias contra Washington, exponiendo a los ciudadanos estadounidenses a graves riesgos de atentados.

El argumento constitucional de la medida es claro: se pretende retirar a las Fuerzas Armadas de las hostilidades contra Irán que no hayan sido autorizadas por el Congreso, recordando que el Capitolio es el único órgano con la potestad de declarar la guerra a otro país. La preocupación es tal que el senador Richard Blumenthal confesó sentir "más miedo que nunca" tras confirmarse que el Gobierno no descarta el envío de tropas terrestres a Irán.

Fractura en el MAGA y el factor Israel

La indignación ha cruzado las líneas partidarias. Recientes declaraciones del secretario de Estado, Marco Rubio, sugirieron que Estados Unidos se vio obligado a atacar Irán porque Israel planeaba lanzar ataques primero. Esta justificación ha sido recibida con hostilidad por diversos congresistas. Mark Warner, el vicepresidente demócrata del comité de inteligencia del Senado, manifestó enfáticamente que no existía ninguna "amenaza inminente" para la seguridad de los Estados Unidos por parte de los iraníes que justificara tal acción.

Incluso figuras históricamente alineadas con el movimiento MAGA han mostrado señales de ruptura. La excongresista Marjorie Taylor Greene (MTG) rompió recientemente con la administración, acusándola de querer encubrir la supuesta implicación del presidente en la red de pederastia de Jeffrey Epstein. Esta fragmentación evidencia que el consenso interno sobre la política exterior se ha roto.

El incómodo silencio de J.D. Vance

Uno de los puntos que más ha alimentado las conversaciones en los pasillos de Washington es el prolongado silencio del vicepresidente J.D. Vance. Hasta este martes, Vance no había emitido declaraciones públicas sobre la operación en Irán, lo que sugiere que no estaría encantado con la iniciativa bélica de Trump. El vicepresidente, quien durante el primer mandato de Trump se ufanaba de que esa gestión no había iniciado ninguna guerra, ahora enfrenta un revés para su propio legado.

En 2024, apenas un mes después de asumir su cargo como senador por Ohio, Vance escribió que la negativa de Trump a involucrar al país en nuevos conflictos extranjeros era su "legado perdurable". La nueva política gubernamental de salir al rescate de Israel frente al terrorismo chiita supone un duro golpe para la facción nacionalista, antisionista y proteccionista, que ve con malos ojos el "asistencialismo" y el despilfarro de dinero público en guerras ajenas.

Consecuencias para el status quo

Aunque Vance intentó calmar a las bases del MAGA en conversaciones privadas con Fox News, asegurando que Trump no meterá a Estados Unidos en una guerra de "varios años", el descontento es tangible. Líderes de organizaciones de derecha han calificado la situación de Vance como un "trago difícil de tragar", mientras funcionarios de la Cámara de Representantes consideran que su falta de apoyo público en redes sociales es un "problema enorme".

Para expertos como Emma Ashford del Stimson Center, esto representa un fracaso de las voces antiintervencionistas moderadas frente al status quo de línea dura. La votación de este miércoles determinará si el Congreso recupera su papel constitucional en la política exterior o si la nación se encamina a un conflicto prolongado de consecuencias imprevisibles tanto en Medio Oriente como en el Caribe.