Israel afirma haber eliminado a Ali Larijani, jefe de la Seguridad de Irán
El ministro de Defensa israelí confirmó la muerte en un operativo aéreo. En el mismo ataque también fue abatido el jefe de la fuerza paramilitar Basij, Gholam Reza Soleimani.

El gobierno de Israel aseguró haber ejecutado un ataque aéreo "preciso" en el centro de Teherán que derivó en la muerte de una de las figuras clave del aparato de seguridad iraní. Según confirmó el ministro de Defensa israelí, Ali Larijani, quien se desempeñaba como secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, fue asesinado durante el operativo.

La acción, de acuerdo con la versión oficial israelí, fue llevada adelante por la Fuerza Aérea bajo la guía de inteligencia de la Dirección de Inteligencia Militar, lo que permitió identificar y alcanzar con exactitud al objetivo. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) ratificaron que Larijani era el blanco principal de la operación.

El episodio marca un nuevo punto de tensión en la ya compleja relación entre ambos países, con un ataque que no solo se dirigió contra una figura política de alto rango, sino también contra estructuras clave del sistema de seguridad iraní.

La muerte de Larijani y el mensaje político de Israel

La confirmación de la muerte de Larijani estuvo acompañada por declaraciones de alto voltaje político. El ministro de Defensa, Israel Katz, afirmó que el funcionario iraní fue "eliminado" junto a otros referentes del régimen, en un mensaje que subraya el tono confrontativo del operativo.

En palabras difundidas por su oficina, Katz sostuvo: "Larijani y el comandante de la Basij fueron eliminados de la noche a la mañana y se unieron al jefe del programa de aniquilación, Khamenei, y a todos los miembros eliminados del eje del mal, en las profundidades del infierno".

Además, el funcionario indicó que la decisión de avanzar con este tipo de operaciones responde a una directiva política de alto nivel:

El primer ministro y el ministro de Defensa ordenaron continuar la búsqueda de líderes del régimen iraní.

El objetivo declarado es actuar contra lo que Israel define como estructuras de "terror y represión".

Estas afirmaciones refuerzan la estrategia de Israel de apuntar directamente contra las cúpulas de poder iraníes, tanto en el plano político como militar.

También fue abatido el jefe de los Basij

En el mismo ataque, las autoridades israelíes informaron la muerte de Gholam Reza Soleimani, comandante de la fuerza paramilitar Basij durante los últimos seis años.

Las FDI detallaron que esta acción formó parte de un operativo paralelo o complementario, en el que también se ejecutó un ataque selectivo con inteligencia precisa.

Según el comunicado oficial:

La Fuerza Aérea israelí llevó a cabo un ataque dirigido en el centro de Teherán.

El objetivo era Gholam Reza Soleimani, líder de la unidad Basij.

Las fuerzas Basij forman parte de las fuerzas armadas iraníes.

El ejército israelí sostuvo que la eliminación de Soleimani "constituye otro duro golpe para los sistemas de mando y control de seguridad del régimen", destacando el impacto estratégico del operativo más allá de las bajas individuales.

Un contexto de alta tensión previa

El asesinato de Larijani ocurre apenas días después de su participación en una multitudinaria manifestación por el Día de Al-Quds en Teherán, donde el funcionario había pronunciado duras críticas contra el expresidente estadounidense Donald Trump.

Este antecedente inmediato aporta un contexto político relevante al episodio, ya que ubica al dirigente iraní en una escena pública reciente, con un discurso confrontativo en el plano internacional. La cercanía temporal entre ese acto y el ataque refuerza la dimensión simbólica del operativo, que no solo impacta en la estructura de seguridad iraní, sino también en su dirigencia política visible.

Continuidad de las operaciones y mensaje estratégico

Tras el ataque, las Fuerzas de Defensa de Israel dejaron en claro que no se trata de un hecho aislado. En su comunicación oficial, afirmaron que:

Continuarán actuando con firmeza contra los comandantes del régimen iraní.

Mantendrán operaciones dirigidas contra estructuras consideradas estratégicas.

La combinación de un ataque en el centro de la capital iraní, la eliminación de figuras clave como Larijani y Soleimani, y el tono de las declaraciones oficiales, configuran un escenario de profundización del conflicto.

El operativo, tal como fue presentado por Israel, busca impactar tanto en el plano operativo —afectando la cadena de mando— como en el simbólico, enviando un mensaje directo sobre su capacidad de acción y su disposición a continuar con este tipo de intervenciones.