A una semana de su llegada a la Argentina, prevista para el próximo 8 de noviembre, el papa León XIV volvió a expresar su preocupación por la guerra entre Rusia y Ucrania y formuló un llamado para que los recientes gestos de cooperación humanitaria puedan convertirse en un punto de partida para nuevas instancias de diálogo entre las partes enfrentadas.
Durante el tradicional rezo dominical del Ángelus, el Pontífice destacó la tregua temporal que permitió desarrollar un operativo de asistencia y evacuación de civiles en la ciudad ucraniana de Oleshki, donde cerca de dos mil habitantes habían quedado atrapados en una situación dramática, sin acceso suficiente a alimentos, agua ni medicamentos.
El mensaje fue pronunciado en el último Ángelus antes de emprender su gira latinoamericana, que tendrá a la Argentina entre sus destinos. Desde la ventana de su estudio en el Palacio pontificio, León XIV puso el acento en la importancia de la colaboración que hizo posible la acción humanitaria y expresó su deseo de que ese entendimiento pueda proyectarse más allá de la emergencia inmediata.
"En estos días se ha llevado a cabo la acción humanitaria en favor de la población civil de la ciudad de Oleshki. Espero que la colaboración entre las partes, que ha hecho posible este gesto de humanidad tan necesario, fomente la voluntad de diálogo y dé lugar a nuevas iniciativas concretas de paz", manifestó.
Las palabras del Papa estuvieron directamente relacionadas con el acuerdo temporal alcanzado para permitir la evacuación voluntaria y segura de los habitantes de esa localidad, controlada por Rusia y situada en una zona afectada por los enfrentamientos militares.
Oleshki, una ciudad atrapada por los combates
La situación de Oleshki había alcanzado condiciones especialmente difíciles para sus habitantes. Aproximadamente 2.000 residentes quedaron encerrados en la ciudad, expuestos a los efectos de los bombardeos y a una prolongada escasez de recursos indispensables para la vida cotidiana.
La falta de agua potable, alimentos y suministros médicos convirtió la permanencia en la localidad en una situación de extrema vulnerabilidad. A estas dificultades se sumaban los ataques y los obstáculos para acceder a las zonas circundantes, circunstancias que complicaban tanto la asistencia como la posibilidad de abandonar el lugar.
Frente a ese escenario, se impulsó una tregua localizada que permitió organizar la entrada de ayuda humanitaria y establecer las condiciones necesarias para trasladar a los civiles que quisieran abandonar la ciudad.
La operación adquirió relevancia por la cantidad de personas afectadas y por la necesidad de coordinar acciones entre representantes de los dos países enfrentados. La pausa en los combates permitió iniciar un procedimiento que contempló tanto la distribución de asistencia como la evacuación de los residentes hacia lugares considerados seguros.
Para León XIV, la concreción de este operativo representó un gesto de humanidad que debía tener continuidad en el plano diplomático. Por eso, su mensaje no se limitó a reconocer la asistencia brindada, sino que incluyó un pedido explícito para que la colaboración alcanzada permita avanzar hacia iniciativas concretas de paz.

La mediación de Estados Unidos y la Santa Sede
La concreción de la tregua contó con la mediación de Estados Unidos y la Santa Sede, dos actores que participaron en las gestiones destinadas a garantizar la asistencia a la población civil de Oleshki. En ese contexto, León XIV mantuvo conversaciones telefónicas con los presidentes de Rusia y Ucrania. Primero habló con el mandatario ruso, Vladímir Putin, y posteriormente se comunicó con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.
Durante esos contactos, el Pontífice solicitó una tregua que permitiera el ingreso de alimentos y ayuda médica, además de garantizar que los habitantes pudieran ser evacuados voluntariamente y en condiciones de seguridad.
La intervención del Papa se desarrolló en paralelo con las gestiones diplomáticas que hicieron posible establecer un alto el fuego local entre las fuerzas rusas y ucranianas.
Por su parte, la primera dama de Estados Unidos, Melania Trump, había anunciado que colaboró para concretar el acuerdo de tregua en Oleshki, una localidad que describió como situada al "borde del desastre", debido a la gravedad de la situación que atravesaba su población en la línea del frente.
La participación estadounidense y la intervención de la Santa Sede permitieron avanzar hacia un entendimiento puntual para atender la emergencia, en un contexto en el que los enfrentamientos entre ambos países continuaban en otras regiones.
Representantes de Rusia y Ucrania
El operativo comenzó a tomar forma sobre el terreno este viernes, cuando representantes de Ucrania y Rusia llegaron a Oleshki para coordinar las tareas de evacuación y distribución de asistencia humanitaria. La puesta en marcha de las acciones fue comunicada por el negociador ucraniano David Arakhamia, quien informó a través de sus redes sociales: "La evacuación y distribución de ayuda humanitaria han comenzado".
La coordinación entre representantes de ambos países permitió organizar los movimientos de la población y establecer los traslados hacia diferentes destinos, de acuerdo con las condiciones previstas para el operativo.
Desde Rusia, la defensora del pueblo, Yana Lantratova, difundió imágenes en las que se observaba a grupos de personas aguardando para abordar colectivos. Según explicó, algunos de los residentes serían trasladados a territorio ruso, mientras que otros serían llevados hacia zonas bajo control de Kiev.
Las imágenes mostraron parte del desarrollo de una operación que involucró a habitantes que debían abandonar sus viviendas después de permanecer durante un período prolongado en medio de las dificultades provocadas por la guerra.
Desde Ucrania, el defensor del pueblo, Dmytro Lubinets, también publicó videos de sus conversaciones con residentes de la localidad. En esas grabaciones se pudo observar a varios habitantes agradeciéndole entre lágrimas por las gestiones realizadas.
Al mismo tiempo, grupos de vecinos aguardaban frente a sus edificios con bolsas preparadas para partir, en una escena que reflejaba la dimensión humana de una evacuación desarrollada bajo condiciones excepcionales.
Algunos habitantes decidieron permanecer en la localidad
Aunque el acuerdo permitió avanzar con la salida de numerosos residentes, la evacuación no fue planteada como una obligación para toda la población. Funcionarios de Rusia y Ucrania señalaron que algunos habitantes optarían por permanecer en Oleshki, incluso ante la posibilidad de que los combates se reanuden una vez finalizada la tregua.
La decisión de quedarse fue contemplada dentro del escenario de la operación, que buscaba garantizar una evacuación voluntaria y segura para quienes quisieran abandonar la ciudad. En cuanto a la cantidad de personas trasladadas, las autoridades no difundieron una cifra exacta por razones de seguridad. Sin embargo, Melania Trump indicó que podrían haber sido evacuadas más de 750 personas.
Ese número fue presentado como una estimación y no como un balance definitivo del operativo. La ausencia de datos oficiales precisos respondió a las condiciones de seguridad en las que se desarrollaron las tareas.
La distribución de ayuda y los traslados representaron, de todos modos, un avance para una población que había permanecido durante largo tiempo sin acceso regular a alimentos, agua y medicamentos, además de estar expuesta a los bombardeos y las dificultades para desplazarse hacia otras zonas.
La tregua más prolongada desde la invasión rusa de 2022
La pausa acordada para facilitar la asistencia y evacuación en Oleshki tenía previsto vencer este domingo por la noche. De acuerdo con la información difundida, se trataba de la tregua más prolongada en los combates a lo largo de toda la línea del frente desde la invasión rusa de 2022.
Sin embargo, el alcance de ese entendimiento fue limitado territorialmente. Mientras se desarrollaba la operación humanitaria en Oleshki, los ataques en otras zonas de Ucrania continuaron sin interrupciones.
Esta diferencia entre la pausa localizada y la continuidad de los enfrentamientos en el resto del territorio fue uno de los elementos centrales del escenario en el que se produjo el llamado de León XIV.
El Pontífice destacó la colaboración que permitió concretar el operativo, pero también expresó la necesidad de que ese entendimiento no quede circunscripto a una acción puntual. Su expectativa es que la experiencia de cooperación entre las partes pueda fomentar la voluntad de diálogo y generar nuevas iniciativas concretas orientadas a la paz.