El Papa León XIV lanzó este domingo un apremiante llamamiento para que cesen los repetidos actos de violencia contra la población civil palestina en Cisjordania y reclamó el compromiso de las naciones para avanzar hacia una solución que permita alcanzar la paz en la región.
El mensaje fue pronunciado desde la Villa Pontificia de Castel Gandolfo, luego de que el Pontífice rezara la oración mariana del Ángelus. Desde allí, el obispo de Roma puso el foco en la situación de la población civil palestina y pidió una intervención de la comunidad internacional frente al conflicto de Oriente Medio.
La declaración de León XIV estuvo acompañada por un pedido concreto dirigido a las naciones para que contribuyan a encaminar el escenario regional hacia una salida basada en la convivencia entre dos Estados.
"Pido urgentemente a la comunidad internacional que garantice el progreso hacia la solución de dos Estados, para una paz justa y duradera", afirmó el Santo Padre.
El planteo del Pontífice quedó así centrado en dos cuestiones: el cese de la violencia contra la población civil palestina en Cisjordania y la necesidad de avanzar hacia la solución de dos Estados como camino para alcanzar una paz que sea justa y duradera.
El reclamo a la comunidad internacional
El mensaje de León XIV tuvo como destinataria directa a la comunidad internacional. El Papa instó a los líderes mundiales a intervenir en el conflicto de Oriente Medio y planteó la necesidad de garantizar avances concretos hacia una solución de dos Estados.
Su pedido se produjo en el marco del rezo dominical del Ángelus, una instancia en la que el Pontífice expresó su preocupación por la violencia que afecta a la población civil palestina en Cisjordania. La exhortación estuvo formulada en términos de urgencia. León XIV pidió que las naciones asuman un compromiso para favorecer un proceso que conduzca hacia una paz justa y duradera, al tiempo que reclamó el fin de los actos de violencia que se repiten contra civiles palestinos.
De esta manera, el mensaje papal vinculó la situación inmediata de la población afectada por la violencia con una perspectiva de resolución del conflicto. El cese de los actos violentos aparece acompañado por el llamado a garantizar el progreso hacia la solución de dos Estados.
El deporte como mensaje de paz y fraternidad
Durante su intervención, el Papa también recordó que durante esta semana comienzan los Juegos Mediterráneos en Tarento, Italia, un encuentro deportivo en el que participarán atletas de distintos países de África, Asia y Europa pertenecientes a la cuenca mediterránea.
León XIV aprovechó la proximidad del inicio de las competencias para expresar un deseo relacionado con el espíritu de encuentro entre los pueblos de la región y del mundo. "Espero que este evento deportivo sea un presagio de paz y fraternidad entre los pueblos de esta región y del mundo entero", manifestó el obispo de Roma.
La referencia a los Juegos Mediterráneos se incorporó así a su mensaje dominical como una expresión de esperanza. Frente al escenario de violencia que había señalado previamente, el Pontífice puso en valor el encuentro deportivo entre participantes de diferentes países de África, Asia y Europa.
El deseo expresado por León XIV fue que esa competencia pueda convertirse en un presagio de paz y fraternidad, no solamente entre los pueblos de la región mediterránea, sino también para el mundo entero.
El cierre del encuentro dominical
Después de referirse a la situación en Cisjordania y a los Juegos Mediterráneos, el Papa saludó a todos los fieles y peregrinos reunidos en Castel Gandolfo para participar del rezo dominical.
El Pontífice expresó su afecto hacia los peregrinos provenientes de distintos países y extendió especialmente su saludo a los polacos. "Recibo con afecto a los peregrinos de diversos países", manifestó León XIV antes de dirigir una bendición particular a los participantes de una tradicional peregrinación.
Al saludar a los polacos, el Santo Padre extendió su bendición a los numerosos participantes en la tradicional peregrinación al Santuario de Piekary Śląskie, en la Alta Silesia.
El cierre del encuentro en Castel Gandolfo combinó así el saludo a los peregrinos con una bendición dirigida a quienes participan de esa tradicional peregrinación, luego de un mensaje dominical atravesado por el pedido de paz y fraternidad.