Un terremoto de magnitud 7,7 sacudió este sábado el este de Indonesia y dejó al menos 38 muertos, según informó la Agencia Nacional de Gestión de Desastres. El balance inicial había sido de 20 fallecidos y fue actualizado posteriormente. Además, se registraron dos heridos graves y 11 con lesiones leves, mientras unas 2.000 personas evacuaron la zona por sus propios medios.
El movimiento afectó principalmente el entorno de Nusa Tenggara Oriental, en la isla de Flores, una región expuesta a una intensa actividad tectónica. El organismo geofísico de Indonesia (BMKG) ubicó el epicentro a unos 30 kilómetros al noreste de Mbay-Nagekeo, con una profundidad de 15 kilómetros.
El terremoto se registró a las 4:58:24, hora de Indonesia, y el movimiento fue seguido por numerosas réplicas. La fuerte sacudida provocó daños en edificios, cortes de energía y dificultades para las tareas de asistencia y rescate en algunas zonas.
Indonesia se encuentra sobre el denominado Anillo de Fuego del Pacífico, una región caracterizada por una intensa actividad sísmica y volcánica. Su condición de archipiélago, compuesto por más de 17.000 islas, también representa un desafío para la respuesta ante emergencias que afectan simultáneamente a distintas regiones.
Tras el terremoto, la Agencia de Meteorología, Climatología y Geofísica de Indonesia (BMKG) emitió una alerta temprana de tsunami para varias provincias. La advertencia alcanzó a Nusa Tenggara Oriental, Sulawesi del Sur, Nusa Tenggara Occidental y Sulawesi Sudoriental y posteriormente fue levantada. El organismo informó que había establecido distintos niveles de alerta para zonas costeras de la región.
Horas después del terremoto principal, un nuevo sismo de magnitud 6,9 volvió a sacudir la zona, mientras continuaban las tareas de evaluación de los daños y asistencia a la población.
Alerta de tsunami y evacuaciones en las zonas afectadas
La alerta de tsunami activada por las autoridades se produjo luego de las primeras evaluaciones del terremoto. El BMKG estableció el estado de Siaga para distintos sectores de Nusa Tenggara Oriental y Sulawesi del Sur, entre ellos el norte de Manggarai, Ngada, Manggarai Barat, Ende y Sikka, además de Selayar, Jeneponto y Bantaeng, en Sulawesi del Sur.
La advertencia fue posteriormente desactivada. Mientras permaneció vigente, habitantes de las zonas costeras evacuaron hacia lugares más seguros ante el riesgo de un posible tsunami.
En las áreas cercanas al epicentro, el terremoto provocó escenas de pánico y daños en viviendas, edificios e infraestructura. Las tareas de emergencia también se vieron complicadas por los cortes de energía, las interrupciones en las comunicaciones y los deslizamientos que afectaron algunas vías de circulación.
Las autoridades mantienen el monitoreo de la región ante la posibilidad de nuevas réplicas y continúan con el relevamiento de los daños.
Las escuelas de Indonesia también sintieron el terremoto
La intensidad del movimiento también fue percibida en establecimientos educativos de la zona. El sismo sorprendió a habitantes y estudiantes durante las primeras horas de la mañana, en medio de la preocupación por las posibles réplicas.
El terremoto volvió a poner en evidencia la vulnerabilidad de Indonesia frente a los movimientos sísmicos. El país se encuentra en una de las zonas de mayor actividad tectónica del planeta y registra con frecuencia terremotos de distinta intensidad.
Entre los antecedentes más graves se encuentra el terremoto de magnitud 9,1 ocurrido en 2004 frente a la costa de Sumatra, que desencadenó un tsunami y provocó alrededor de 220.000 muertes en la región, unas 170.000 de ellas en Indonesia.
En 2018, la ciudad de Palu, capital de la provincia de Sulawesi Central, fue afectada por un terremoto de magnitud 7,5 seguido de un tsunami. El desastre dejó alrededor de 2.200 muertos. Posteriormente, otro terremoto y un tsunami en Palu y la isla de Sulawesi elevaron el saldo a más de 4.300 muertos o desaparecidos.
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