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Guerra cultural en el campo de juego

"Lo mejor está por venir": Trump rompe el silencio durante el Super Bowl

El líder republicano utilizó sus redes sociales para lanzar un mensaje nacionalista en plena final de la NFL, tras haber fustigado los shows de Green Day y Bad Bunny.

8 Febrero de 2026 22.04

Ni el evento deportivo más grande del año pudo escapar a la profunda grieta política que divide a los Estados Unidos en este 2026. En pleno desarrollo del Super Bowl LX, el presidente Donald Trump rompió el silencio a través de su plataforma Truth Social para enviar un saludo con su característico tono de campaña, logrando desviar parte de la atención del césped hacia la arena electoral. 

Según supo la Agencia Noticias Argentinas, el mensaje fue contundente al expresar que los ciudadanos deben disfrutar del evento mientras aseguran que el país es más fuerte, más grande y mejor que nunca, sentenciando que "lo mejor está por venir".

trump

Este saludo no debe interpretarse como un simple formalismo protocolar, ya que ocurre en un contexto de hostilidad abierta entre el bando republicano y los protagonistas encargados del entretenimiento. Previamente, Trump había lanzado feroces críticas contra la elección de los artistas encargados de los espectáculos del partido, apuntando directamente contra la banda de punk rock Green Day y el ídolo global Bad Bunny

Esta disconformidad con el perfil de los shows, sumada a su propia decisión de no asistir al evento, terminó de configurar un escenario de enfrentamiento simbólico donde el mandatario de facto de la oposición buscó marcar distancia de la organización.

Con su firma oficial como "Presidente Donald J. Trump", el líder republicano reafirmó que, bajo su óptica, el Super Bowl no es solo deporte, sino un escenario más de la batalla cultural por el control de la nación. El uso de sus redes para irrumpir en la transmisión más vista del país con un discurso nacionalista fue una maniobra estratégica para consolidar su imagen de liderazgo frente a sus seguidores, asegurando que el país atraviesa un momento de fortaleza inédito a pesar de las controversias vigentes que rodean a la administración actual.

El clima tanto en el estadio como en las calles estuvo marcado por una tensión que trasciende lo estrictamente musical o deportivo. Existe un fuerte descontento manifestado por diversos atletas respecto a las políticas del Gobierno de Biden en relación a la ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas), lo que ha generado un ambiente de protesta interna. Diversos deportistas han utilizado la visibilidad del evento para expresar su rechazo a las medidas migratorias actuales, creando un foco de conflicto que el republicano ha sabido capitalizar a su favor.

En este complejo panorama, Trump aprovecha el descontento de los sectores disidentes para posicionarse como el único garante capaz de sostener una nación más fuerte frente a lo que considera una gestión debilitada. Al conectar su mensaje de esperanza nacionalista con las críticas previas a los artistas y la situación migratoria, logró transformar la final de la NFL en un plebiscito sobre la identidad estadounidense. Para el dirigente republicano, el Super Bowl LX fue simplemente otro campo de batalla en su lucha por recuperar el control político de los Estados Unidos en este convulso año electoral.