El Juzgado de Garantía de Concepción, en el sur de Chile, ordenó este viernes la prisión preventiva para un hombre de 39 años, acusado de haber iniciado el incendio Trinitarias, uno de los focos más destructivos de la catástrofe que afecta a ese país y que ya provocó al menos 21 muertos y más de 300 heridos.
La tragedia, que genera conmoción en toda la región sudamericana y es seguida con atención también en Catamarca, golpea con especial dureza a la región del Bío Bío, ubicada a unos 500 kilómetros al sur de Santiago, donde las llamas arrasaron pueblos enteros.
El imputado fue detenido en la noche del jueves y está acusado de haber iniciado el fuego que devastó amplias zonas de las ciudades de Penco y Lirquén, consideradas el epicentro del desastre.
El fiscal Jorge Lorca explicó que el incendio se habría originado por negligencia, ya que el hombre manipulaba una cocina a leña en mal estado, cuyas chispas habrían alcanzado el bosque cercano. Según precisó, registros fílmicos aportados por una empresa forestal permitieron vincular al sospechoso con el inicio del siniestro.
"Nosotros inspeccionamos personalmente con la Policía de Investigaciones (PDI), con el helicóptero institucional, la factibilidad y la distancia de las acciones", señaló el fiscal a la salida del tribunal.
El tribunal resolvió que el acusado permanezca en prisión preventiva hasta el lunes, jornada en la que la Fiscalía formalizará los cargos. Por el momento, la causa se investiga bajo la figura de "incendio con resultado de muerte".
Además, el Ministerio Público solicitó la extensión de la detención, debido a que aún se desarrollan diligencias pendientes, entre ellas la búsqueda de más cuerpos en la localidad de Lirquén.
Un desastre sin precedentes
El incendio Trinitarias fue el primero de una serie de focos que, con el correr de los días, conformaron una cortina de fuego de dimensiones inéditas en el sur chileno. Según datos oficiales, los megaincendios ya arrasaron más de 45.000 hectáreas, dejaron al menos 21 personas fallecidas y 305 heridas.
Además de la región del Bío Bío, permanecen activos alrededor de 15 incendios en las regiones de Ñuble y La Araucanía. Casi 700 personas continúan alojadas en refugios temporales y más de 2.300 viviendas fueron completamente destruidas.
La superficie afectada ya supera ampliamente la del incendio ocurrido en Valparaíso y Viña del Mar en 2024, que había consumido más de 8.500 hectáreas y provocado 131 muertes. Mientras el drama continúa, las autoridades chilenas advierten que el número de víctimas podría aumentar en las próximas horas.