Quién es Nidal Hasan, el expsiquiatra del Ejército de EE.UU. que será fusilado
Casi 17 años después del ataque que dejó 13 muertos y 32 heridos, Nidal Malik Hasan quedó más cerca de la ejecución. La decisión presidencial convirtió nuevamente su caso en un episodio central de la historia de la pena de muerte en Estados Unidos.

Pasaron casi 17 años desde que el nombre de Nidal Malik Hasan quedó marcado en la historia de Estados Unidos por uno de los tiroteos más letales ocurridos en una base militar del país. El 5 de noviembre de 2009, Hasan era mayor y psiquiatra del Ejército estadounidense cuando abrió fuego dentro de una instalación médica de Fort Hood, en Texas.

El ataque terminó con 13 personas asesinadas y otras 32 heridas. Hasan, estadounidense de origen palestino, se encontraba a pocas semanas de ser desplegado en Afganistán cuando ocurrió la masacre.

Ese día ingresó armado al edificio donde soldados se preparaban para misiones en zonas de combate. Llevaba una pistola semiautomática equipada con mira láser y comenzó a disparar mientras gritaba "Allahu Akbar", expresión que significa "Dios es el más grande".

Entre las 13 personas asesinadas había una soldado embarazada, según recordó el medio Military Times. La dimensión del ataque quedó reflejada también en los sobrevivientes. El exsargento de Estado Mayor del Ejército Patrick Zeigler recibió cuatro disparos y pasó casi un año recuperándose en distintos hospitales.

En 2023, Zeigler recordó el momento del ataque en declaraciones al Killeen Daily Herald. Según su relato, Hasan lo miró directamente a los ojos mientras le apuntaba con el arma y, apenas una fracción de segundo después, ya estaba en el piso con una herida en la cabeza.

El ataque terminó cuando una policía logró detenerlo

La masacre llegó a su fin cuando una mujer policía le disparó a Hasan y logró detenerlo. El entonces mayor sobrevivió al ataque, aunque quedó parcialmente paralizado y desde ese momento utiliza una silla de ruedas.

Aquel episodio dio paso a un proceso judicial que se extendería durante los años siguientes y que terminaría con una de las condenas más severas previstas por la legislación militar estadounidense. Cuatro años después de la masacre, Hasan enfrentó a un jurado militar. El proceso culminó en 2013 con una condena a muerte por 13 asesinatos premeditados y 32 intentos de asesinato.

Un juicio en el que Hasan asumió su propia defensa

Durante el juicio, Hasan adoptó una postura particular frente al proceso. Se describió como un soldado que había "cambiado de bando" y decidió asumir su propia defensa. No llamó testigos, renunció a interrogar a los testigos de la Fiscalía y tampoco presentó un alegato final. Los abogados defensores que habían sido designados por el tribunal expresaron su preocupación ante la posibilidad de que Hasan estuviera buscando su propia ejecución.

El proceso también permitió conocer elementos vinculados con sus posiciones y relaciones anteriores al ataque. Durante el juicio salieron a la luz sus contactos con el clérigo radical Anwar al Awlaki, así como su oposición a las intervenciones estadounidenses en Irak y Afganistán.

Finalmente, en 2013, el jurado militar lo condenó a muerte.

Desde entonces, Hasan permanece recluido en la prisión militar de Fort Leavenworth, Kansas, donde ha cumplido los años transcurridos desde aquella sentencia.

Trump autorizó el pelotón de fusilamiento

Ahora, casi 17 años después del ataque, Hasan quedó más cerca de cumplir la condena. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aprobó que la sentencia se ejecute mediante un pelotón de fusilamiento, luego de una recomendación realizada por el secretario de Defensa, Pete Hegseth.

El vocero militar Sean Parnell se refirió a la decisión y declaró: "Finalmente llegó el día del juicio final para Hasan". La autorización presidencial no establece todavía cuándo se producirá la ejecución. El siguiente paso estará a cargo del secretario del Ejército, quien deberá determinar tanto la fecha como el lugar en los que se llevará adelante.

La posibilidad de que la condena finalmente se concrete coloca al caso Hasan ante un antecedente histórico dentro de la justicia militar estadounidense.

El antecedente de la ejecución

Si la ejecución se concreta, será la primera ejecución de una persona condenada por la justicia militar estadounidense desde 1961. En aquel año, el soldado John Bennett fue ahorcado por violar a una niña de 11 años.

También sería la primera ejecución por fusilamiento desde 1945, cuando el soldado Eddie Slovik fue ejecutado por deserción durante la Segunda Guerra Mundial. El método que Trump autorizó para Hasan constituye una modalidad excepcional dentro de Estados Unidos. Solo cinco estados —Idaho, Mississippi, Oklahoma, Carolina del Sur y Utah— contemplan el fusilamiento en sus legislaciones, aunque las condiciones previstas en cada uno de ellos son diferentes.

Idaho, por ejemplo, convirtió el fusilamiento en su método principal de ejecución en 2026. Carolina del Sur, por su parte, volvió a utilizarlo en 2025, después de haber pasado 15 años sin ejecuciones de este tipo.

La decisión llegó después del caso Christa Pike

La autorización de Trump para ejecutar a Hasan mediante fusilamiento se produjo pocos días después de un intento fallido de ejecutar a Christa Pike mediante inyección letal. El caso tuvo consecuencias en Tennessee: después del procedimiento fallido, el gobernador de ese estado suspendió las ejecuciones previstas para ese año y ordenó una revisión independiente.

En ese contexto, la decisión sobre Hasan vuelve a colocar en primer plano el debate alrededor de las formas de ejecución de las condenas a muerte en Estados Unidos. El método elegido en este caso se aparta de la inyección letal y recupera una modalidad que tiene antecedentes históricos dentro de las fuerzas armadas estadounidenses.