Donald Trump tiene sobre su escritorio un plan de invasión terrestre a Irán que podría extender por varios meses la guerra en Medio Oriente y alejar cualquier posibilidad inmediata de alto el fuego.
En la quinta semana del conflicto, el Pentágono reúne miles de soldados e infantes de marina para eventuales "operaciones terrestres" en el área del Estrecho de Ormuz, cerrado de facto por Teherán y por donde circula cerca del 20% del comercio mundial de crudo y gas natural licuado.
El despliegue incluye refuerzos militares en la región, según informaron CNN y The Washington Post. Las fuentes sostienen que el plan no contempla una invasión a gran escala, sino incursiones conjuntas de fuerzas especiales y tropas convencionales.
El objetivo estaría en islas estratégicas del estrecho —como Kharg, clave para la producción petrolera iraní—. Analistas advierten que una invasión terrestre implicaría una escalada muy costosa y podría fortalecer el nacionalismo interno iraní, según el profesor Mehran Kamrava de la Universidad de Georgetown en Qatar.
Irán prepara su respuesta
Mientras descarta negociar públicamente, Irán prepara un plan de contingencia. Medios oficiales aseguran que podría bombardear Ras Al-Jaima en los Emiratos Árabes Unidos si sus islas son atacadas. Incluso se menciona la posibilidad de operaciones sobre las costas de Emiratos y Bahréin, según el Tehran Times.
Fuentes citadas por The Media Line indicaron que unidades militares recibieron órdenes de actuar de forma autónoma ante una invasión, ante el temor de un apagón en las comunicaciones internas.
Un conflicto que podría durar meses
Un escenario de invasión alargaría una guerra que ya superó lo previsto por Washington. Según Axios, el Pentágono evalúa una ofensiva final que combinaría fuerzas terrestres con bombardeos masivos.
El factor político interno pesa: faltan siete meses para las elecciones legislativas en Estados Unidos. Una encuesta de Associated Press y la Universidad de Chicago muestra que el 62% de los estadounidenses rechaza el envío de tropas terrestres.
Expertos creen que el escenario más probable es una guerra prolongada con operaciones limitadas, similar a los conflictos de Estados Unidos en Irak y Afganistán, pese a que Trump prometió evitar ese tipo de intervenciones.