La gestión de Juan Román Riquelme al frente del Club Atlético Boca Juniors vuelve a quedar bajo la estricta vigilancia de los tribunales. En las últimas horas, se ha formalizado una nueva denuncia contra el actual presidente de la institución por la presunta comisión de los delitos de asociación ilícita, defraudación al socio y administración fraudulenta. El denunciante en esta oportunidad es Walter Klix, quien además de ser socio de la entidad xeneize, se desempeña como director nacional del Ministerio de Seguridad y mantiene un vínculo político estrecho con la actual senadora por La Libertad Avanza, Patricia Bullrich.
La acusación ha sido radicada en el Juzgado Criminal y Correccional N° 39, bajo la intervención de la Fiscalía N° 21. En esta instancia, la justicia se dispone a investigar una compleja trama que involucraría una supuesta red de venta de entradas, la manipulación de los padrones sociales y la subdeclaración de ingresos genuinos para el club. Klix sostiene que existen fallas deliberadas en los controles de acceso al estadio Alberto J. Armando y una venta clandestina de tickets que lesionaría el patrimonio de la institución. A diferencia de intentos previos, el denunciante asegura contar con un robusto soporte probatorio que incluye más de 100 testigos, además de registros de chats, fotografías y videos destinados a sustentar la imputación por asociación ilícita.
El antecedente de las camisetas y el archivo de 2025
Para comprender la relevancia de esta nueva embestida, es necesario remontarse a mayo de 2025, cuando el propio Klix inició una causa similar que finalmente fue archivada en agosto del año pasado por falta de elementos suficientes. En aquel entonces, el denunciante acusó a Riquelme por maniobras que podrían lesionar los intereses confiados al club, basándose en información difundida por el periodista Gabriel Anello en su programa radial "Lo que Queda del Día Deportivo" de Radio Mitre AM 790. La acusación original señalaba que unas 50.000 camisetas destinadas a las divisiones inferiores y al fútbol femenino habrían sido desviadas para su venta particular en plataformas como MercadoLibre, lo que supuestamente obligaba a las deportistas a utilizar indumentaria comprada de forma externa.
Sin embargo, aquel proceso judicial no logró prosperar debido a la naturaleza de las pruebas. En su declaración ante la justicia, Anello afirmó haber obtenido la información de un exutilero del club, quien detalló que las prendas ingresaban al predio de Ezeiza pero eran derivadas a sectores administrativos para beneficio de allegados al presidente. No obstante, el periodista se amparó en su derecho de no revelar las fuentes y no aportó documentación respaldatoria que sustentara la versión. Tras evaluar los hechos, el Ministerio Público dictaminó que los dichos no superaban el carácter de un rumor periodístico sensacionalista y archivó la causa por inexistencia de delito, conforme al artículo 195, párrafo 2° del Código Procesal Penal de la Nación.
Una nueva estrategia probatoria
Con esta nueva presentación, Klix intenta reactivar la presión judicial sobre la administración de Riquelme, alegando poseer las pruebas tangibles que la justicia consideró ausentes en 2025. Los ejes de la denuncia actual se centran en el funcionamiento estructural del club, apuntando a una presunta subdeclaración de ingresos y a irregularidades sistemáticas en los protocolos de ingreso a la Bombonera. Según el escrito, el manejo del padrón social también presenta inconsistencias que habrían sido diseñadas para favorecer a la actual conducción.
El desarrollo de esta causa promete ser un foco de alta tensión institucional, donde se pondrá a prueba la transparencia de los sistemas de control de Boca Juniors frente a las graves acusaciones de su propio padrón societario. Mientras la dirigencia de Riquelme mantiene su postura habitual ante estos movimientos, el juzgado deberá evaluar si los nuevos elementos aportados —chats, videos y testimonios— son suficientes para avanzar en una imputación formal que supere el destino de la denuncia anterior.