"Por el Gauchito Gil": la frase que le dijo a su suegra la mujer acusada de matar a Izar
Sandra, la abuela paterna del menor, relató cómo encontró a su nieto sin vida junto a su madre y reconstruyó las frases que escuchó durante esos momentos. La mujer acusada habría insistido en que el niño iba a despertar y pidió que lo cubrieran con un almohadón.

La muerte de un niño de 6 años en Santa Fe, quien habría sido asfixiado presuntamente a manos de su madre, dejó a su familia atravesada por una escena que Sandra, la abuela paterna del menor, reconstruyó con palabras cargadas de conmoción.

La mujer relató qué ocurrió cuando encontró al niño sin vida junto a su mamá y describió el comportamiento que tuvo la acusada durante esos momentos. Según su testimonio, la mujer le habló insistentemente y pronunció una frase que quedó grabada en el recuerdo de la abuela.

"Por el Gauchito Gil, por el Gauchito Gil. Sandra, era por el Gauchito Gil", le decía, según recordó Sandra. La abuela contó que la acusada tenía "los ojos bien abiertos" y que, frente a esas palabras, ella no lograba comprender qué estaba sucediendo.

El relato de la testigo se concentra en esos primeros instantes, cuando el menor ya había sido encontrado sin vida y su madre permanecía junto a él. La abuela describió una situación que, según sus palabras, le resultaba difícil de interpretar y comprender en ese momento.

"Va a revivir, va a revivir"

Sandra también recordó otra de las frases que escuchó durante el episodio. Según su testimonio, la mujer estaba convencida de que el niño volvería a despertarse y le aseguró que el almohadón tenía propiedades mágicas.

"Me dijo que el almohadón era mágico, que lo tapara con el almohadón, que iba a revivir y me decía: 'Va a revivir, va a revivir'", relató la abuela.

La escena continuó con la mujer abrazando a su hijo después de esa secuencia. El relato de Sandra expone así el contraste entre la situación que ella estaba presenciando y las palabras que, según contó, pronunciaba la acusada en esos momentos. Para la abuela, aquellas expresiones formaron parte de una situación que resultaba difícil de comprender. La insistencia en que el niño iba a revivir estuvo presente, según su reconstrucción, durante los momentos inmediatamente posteriores al hallazgo.

"No era ella"

Además de las frases que escuchó, Sandra describió el estado en el que encontró a su nuera. La mujer aseguró que percibió un comportamiento diferente al habitual y expresó: "No era ella".

Según relató, la acusada las miró "con ojos grandes" y le dijo: "Sandra, ¿qué pasó?, tapalo al nene que tiene frío". Para la abuela, esas palabras reflejaban que la mujer no parecía tener noción de lo ocurrido. "No sabía nada, pensaba que estaba dormido, no sabía lo que hizo, no tenía noción ni de dónde estaba parada", sostuvo al reconstruir la situación.

El testimonio de Sandra se detiene precisamente en esa percepción: la de encontrarse frente a una persona que, según describió, actuaba de una manera que no reconocía y que parecía creer que el niño simplemente estaba dormido y tenía frío.

En su relato, la abuela vinculó ese comportamiento con la impresión que tuvo durante el episodio, cuando intentaba comprender qué había ocurrido con su nieto.

Un vínculo familiar marcado por el niño

Sandra también habló sobre la relación que mantenía con la mujer acusada y sobre el lugar que ocupaba el niño dentro de la familia.

"Es como nuestra hija, la teníamos acá enfrente. Vivíamos por él; era el rey de la casa", expresó la abuela. La frase expone el vínculo cotidiano que, según su testimonio, existía entre los integrantes de la familia y el menor. Para Sandra, el niño era el centro de la vida familiar y ocupaba un lugar permanente dentro de la casa.

En ese contexto, la muerte del pequeño representa para la abuela una ausencia que, según explicó, todavía resulta difícil de asumir. Su relato no solo reconstruyó los momentos posteriores al hallazgo, sino que también estuvo atravesado por el recuerdo de la vida cotidiana junto a su nieto.

La figura del niño aparece así en sus palabras como la de quien ocupaba un lugar central en el hogar, al punto de que Sandra describió que todos vivían en función de él y lo consideraban "el rey de la casa".

"No puedo entender que ya no esté mi bebé"

La dimensión de la pérdida quedó reflejada en otra de las declaraciones de la abuela, quien expresó la dificultad que encuentra para imaginar su vida cotidiana sin el menor.

"No puedo entender que ya no esté mi bebé", manifestó. Luego, habló de los momentos habituales que ahora quedaron interrumpidos por la muerte del niño: "No puedo creer que no lo voy a tener más; entro a mi casa y él no está en mi pieza mirando los dibujitos. No sé cómo voy a hacer".

La escena cotidiana que describe Sandra —entrar a su casa y encontrar ausente al niño que acostumbraba estar en su habitación mirando dibujos animados— aparece como una de las imágenes más dolorosas de su testimonio.

Sus palabras reflejan una pérdida que no se limita al momento en que encontró al menor sin vida, sino que alcanza también cada uno de los espacios y hábitos que formaban parte de la vida familiar.