Después de 448 días detenido en Venezuela, el gendarme argentino Nahuel Gallo regresó al país y protagonizó un emotivo reencuentro con su familia en el aeropuerto internacional de Ezeiza. La llegada se produjo en la madrugada, en una escena que combinó alivio, emoción y una fuerte presencia institucional.
Gallo fue recibido por su madre, Griselda Heredia; su esposa, María Alexandra Gómez; y su pequeño hijo, a quien abrazó y tomó en brazos apenas descendió del avión. El gesto, simple y directo, sintetizó casi un año y medio de angustia, incertidumbre y espera.
El reencuentro fue inmediato y profundo. Tras abrazar a su hijo, el gendarme se fundió en un abrazo con su esposa y luego con su madre, en una escena que marcó el cierre de una etapa atravesada por la distancia forzada y la detención prolongada.
Funcionarios presentes en Ezeiza
Además de su núcleo familiar, en la pista estuvieron presentes funcionarios nacionales que acompañaron el arribo:
Pablo Quirno, canciller.
Alejandra Monteoliva, ministra de Seguridad.
Patricia Bullrich, antecesora en esa cartera y actual jefa de bloque de La Libertad Avanza en el Senado.
La presencia de autoridades reflejó la dimensión institucional que tomó el caso, tanto durante la detención como en las gestiones que culminaron con su liberación.
La coordinación de la salida: tensiones y logística
Tal como anticipó TN, el Gobierno coordinó la salida de Gallo de Venezuela con la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), en un contexto de fuertes tensiones con su presidente, Claudio "Chiqui" Tapia.
En el Ejecutivo sostienen que la logística estuvo vinculada al uso del avión Bombardier Learjet 60, que aterrizó el domingo en Caracas. Desde la Casa Rosada explicaron que el gobierno venezolano no aceptó la entrada de otra aeronave, por lo que se impuso el uso del vuelo que realizaron dirigentes de la AFA para reunirse con representantes de la Federación Venezolana de Fútbol (FVF). Durante esa visita, también realizaron una recorrida por las obras del nuevo centro de alto rendimiento que se construye en Caracas.
En algunos sectores de Balcarce 50 reconocen "incomodidad" con la articulación a través de la AFA. Sin embargo, en otros espacios internos remarcan que "el poder" y la "muñeca" de Tapia en determinadas ocasiones puede superar los contactos de algunos emisarios oficiales del Ministerio de Relaciones Exteriores. "El fútbol y los negocios que lo rodean conllevan mucho poder", agregan.
En paralelo, Cancillería y la secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) avanzaron en contactos informales con Venezuela para liberar al gendarme a través de Colombia en los últimos meses. Nación obtiene además información oficial mediante países aliados, como Italia y los Estados Unidos.
El vuelo de regreso y la escolta
El vuelo aterrizó pasadas las 4.40 en Ezeiza en un avión privado vinculado a la AFA, que cumplió un rol inesperado en el operativo. Durante el traslado, escoltaron al gendarme el prosecretario de la AFA, Luciano Nakis, y el secretario de Protocolo, Fernando Isla Casares.
El arribo cerró una operación compleja, atravesada por gestiones diplomáticas, tensiones políticas y negociaciones indirectas. Pero por encima de todo, la imagen que quedó grabada fue la del abrazo en la pista: el de un padre que vuelve a tomar en brazos a su hijo tras 448 días detenido en Venezuela y el de una familia que, finalmente, pudo reencontrarse en suelo argentino.