Caputo apuntó contra la oposición y aseguró que Milei será reelegido: "No tengo ni la más mínima duda"
El ministro de Economía destacó que los proyectos presentados bajo el RIGI ya rozan los US$150.000 millones y anticipó la llegada de una nueva iniciativa de hasta US$50.000 millones.

El ministro de Economía, Luis Caputo, puso el foco en el volumen de inversiones que está atrayendo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y anticipó que todavía habrá nuevos anuncios de magnitud. "Va a venir algún otro proyecto por hasta US$50.000 millones", afirmó durante su disertación de este miércoles en la Bolsa de Comercio de Córdoba.

Según explicó, el conjunto de proyectos presentados bajo el régimen ya alcanza casi US$150.000 millones, una cifra que, según su perspectiva, continuará creciendo. Para Caputo, el RIGI constituye uno de los principales pilares sobre los que se proyecta el desempeño económico de los próximos años.

"El RIGI es lo que garantiza muchísimas inversiones para todos los próximos años", sostuvo el ministro, al destacar no solamente el volumen alcanzado hasta el momento sino también la perspectiva de nuevas iniciativas.

En su exposición, Caputo vinculó este flujo de inversiones con un cambio en la orientación de la política económica. En particular, remarcó que se dejó de castigar a sectores como la minería y la energía para comenzar a ofrecerles incentivos destinados a incrementar su producción y sus exportaciones.

Ese cambio de modelo, según su argumento, tiene además una consecuencia directa sobre el ingreso de divisas.

"El flujo de dólares es cada vez más alto, no es cada vez más bajo. Entonces, esto garantiza que no vamos a tener problemas del tipo de cambio como supimos tener en el pasado", señaló.

Un programa que, según Caputo, necesita tiempo

El ministro también defendió los resultados del programa de estabilización y reconoció que el proceso llevará tiempo. Su diagnóstico parte de una consideración más amplia: el plan económico, afirmó, está "reconstruyendo el país tras 25 años de deterioro económico e institucional".

En ese marco, cuestionó las interpretaciones que, desde ciertos sectores, minimizan los resultados obtenidos hasta ahora. Caputo planteó que el programa debe ser evaluado teniendo en cuenta los tiempos propios de un proceso de estabilización.

"Esto es un programa de estabilización. Si alguno cree que vamos a ser Suiza mañana, está muy equivocado", afirmó.

El ministro recurrió a experiencias internacionales para explicar por qué, a su entender, estos procesos no producen resultados definitivos de manera inmediata. Recordó, en particular, que:

  • El plan de Chile, iniciado en 1975, recién consiguió una inflación de un dígito 20 años después.
  • Procesos similares en Perú, Brasil, Corea, Grecia y Portugal también tuvieron plazos extensos.

"No hay magia en esto, por eso hubo tantos planes de estabilización que llevaron tanto tiempo", sostuvo.

La conclusión de Caputo buscó establecer una diferencia entre la situación actual y la dirección que, según él, está tomando el proceso: "No quiere decir que estamos bien, quiere decir que vamos bien".

"Lo más difícil ya se hizo"

En su evaluación del camino recorrido, Caputo consideró que las medidas más difíciles ya fueron adoptadas. El ministro enumeró como parte de ese proceso decisiones que, según recordó, durante mucho tiempo fueron consideradas imposibles.

"Lo que parecía imposible, eso que todo el mundo decía que no se podía hacer, que era terminar con el déficit fiscal y con la emisión monetaria, bajar impuestos... Todas esas cosas que se decían que no se podían hacer, ya las hicimos", afirmó.

Desde esa perspectiva, el ministro sostuvo que la etapa más compleja quedó atrás y que esa situación debería permitir mantener una mirada optimista sobre el futuro.

"Entonces, lo más difícil ya se hizo: no hay razón ahora para no estar optimista", señaló.

Su planteo articula así tres elementos de la estrategia económica: el programa de estabilización, el cambio de incentivos para sectores productivos y el crecimiento esperado de las inversiones vinculadas con el RIGI.

La mirada de Caputo sobre 2027

La exposición del ministro también ingresó en el terreno electoral y, específicamente, en las perspectivas para 2027. Caputo se mostró convencido de que el escenario político será diferente al que algunos anticipan.

"El año que viene no va a ser el año electoral que la gente cree. Se va a dar cuenta más pronto que tarde que el riesgo de volver al pasado no está", afirmó.

En ese contexto, expresó una confianza contundente en la continuidad del actual presidente: "Yo no tengo ni la más mínima duda de que el presidente reelige".

Caputo explicó que su evaluación no se apoya principalmente en las mediciones de opinión pública. "Me guío mucho más por el sentido común que por las encuestas, las encuestas hoy no han hecho otra cosa que fracasar", sostuvo.

Kicillof y la estrategia de la oposición

El ministro también se refirió a la estrategia de la oposición en torno a la figura de Axel Kicillof como eventual candidato presidencial. Su interpretación es que la instalación de esa figura no tendría como objetivo central una victoria electoral.

"Todo el mundo sabe que no hay ninguna posibilidad, literalmente ninguna, de que Kicillof pueda ser presidente. Yo creo que hasta él lo sabe", sostuvo Caputo.

A partir de esa lectura, atribuyó a la oposición otro propósito: generar incertidumbre y, con ella, una eventual parálisis de las decisiones económicas.

"Ellos saben que el riesgo kuka congela a todos. No porque crean que Kicillof va a ganar, porque si creyeran que va a ganar, se juntarían con él", afirmó.

La interpretación del ministro conecta así el escenario político con su diagnóstico económico: la disputa no se limitaría a quién puede ganar una elección, sino también al efecto que las expectativas sobre el futuro político pueden tener sobre las decisiones económicas.

Una apuesta basada en inversiones, estabilización y continuidad

La exposición de Caputo en la Bolsa de Comercio de Córdoba dejó planteada una visión integral del rumbo económico. Por un lado, el ministro destacó el volumen de inversiones comprometidas a través del RIGI, que ya se acerca a los US$150.000 millones, y anticipó que podría sumarse otro proyecto de hasta US$50.000 millones.

Por otro, defendió la estabilización como un proceso necesariamente prolongado y sostuvo que las transformaciones económicas deben medirse en función de plazos más amplios. En esa lógica, las experiencias de Chile, Perú, Brasil, Corea, Grecia y Portugal funcionan como referencias para explicar por qué los resultados de un programa de estas características no aparecen de manera inmediata.

A la vez, presentó como hitos ya alcanzados el fin del déficit fiscal y de la emisión monetaria, junto con la baja de impuestos, y remarcó el cambio de incentivos aplicado sobre la minería y la energía.

Sobre ese escenario, construyó su argumento de optimismo: un mayor flujo de dólares, más producción y exportaciones y nuevas inversiones deberían contribuir, según su planteo, a evitar los problemas cambiarios que el país atravesó en el pasado.

Finalmente, trasladó esa mirada al terreno político. Caputo aseguró que el próximo año electoral no será como algunos creen, expresó una confianza absoluta en la reelección de Milei y sostuvo que la estrategia opositora alrededor de Kicillof apunta, más que a una victoria, a generar un efecto de congelamiento sobre la economía.

Así, el ministro presentó el presente económico como una etapa todavía inconclusa, pero orientada —según su diagnóstico— hacia una transformación de largo plazo: "No quiere decir que estamos bien, quiere decir que vamos bien".