En medio de las recientes excarcelaciones de presos políticos anunciadas por el interinato de Delcy Rodríguez en Venezuela, surgió una nueva y alarmante denuncia vinculada a ciudadanos argentinos detenidos por el régimen chavista. De acuerdo con información recabada por abogados y activistas de derechos humanos, habría al menos un quinto argentino privado de su libertad, cuya situación permanece fuera de los canales oficiales y cuyo paradero habría sido confirmado en uno de los centros de detención más temidos del país.
El sitio venezolano Reporte Ya informó que el ciudadano argentino fue identificado como Gustavo Gabriel Rivara, nacido en Buenos Aires el 24 de junio de 1973. Según la publicación, Rivara se encuentra detenido en El Helicoide, sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), señalado reiteradamente por organismos internacionales como un centro de detención clandestina, tortura y violaciones sistemáticas a los derechos humanos. Incluso, el portal difundió su número de DNI y aseguró que el detenido presenta un grave "deterioro psicosocial" producto de la incomunicación prolongada.
Uno de los aspectos más inquietantes del caso es que, según las denuncias, nadie estaría reclamando oficialmente por Rivara, ni desde el ámbito familiar ni desde instancias diplomáticas. Hasta el momento, el Gobierno argentino no respondió consultas sobre esta situación ni confirmó si posee información formal sobre su detención. El caso fue dado a conocer públicamente por la politóloga y activista venezolana Betzabeth Jaramillo, quien alertó sobre la gravedad del cuadro.
"El ciudadano es Gustavo Gabriel Rivara, argentino, DNI 23.327.953, nacido el 24 de junio de 1973. Según testimonios directos de presos políticos, presenta deterioro psicosocial por detención e incomunicación y se encuentra recluido en El Helicoide. No figura en listas oficiales, no tiene documentos ni familia reclamante. Solicito atención urgente", expresó Jaramillo en un mensaje que rápidamente comenzó a circular en redes sociales y entre organizaciones humanitarias.
El caso de Rivara se suma a una serie de detenciones de ciudadanos argentinos en Venezuela que en los últimos meses comenzaron a salir a la luz. Esta semana, Clarín reveló la existencia de un cuarto detenido: Roberto Baldo, argentino-venezolano, quien fue desaparecido y posteriormente detenido de manera forzada en noviembre de 2024. La misma suerte corrió su esposa, la ciudadana venezolana-española Montserrat Espinosa Irbern. Ambos eran propietarios de una pizzería y fueron acusados de "terrorismo", una figura penal ampliamente cuestionada por su uso discrecional contra opositores y civiles.
Baldo se convirtió así en el cuarto detenido de origen argentino, junto a los casos ya conocidos del gendarme Nahuel Gallo, el abogado Germán Giuliani y el arquitecto argentino-israelí Yacoov Harary, quien fue excarcelado a comienzos de esta semana.
La situación de Nahuel Gallo, en particular, generó una fuerte presión diplomática por parte del gobierno de Javier Milei, que activó gestiones a través de Estados Unidos y de Italia, país que asumió recientemente la representación de los intereses argentinos en Caracas tras el desplazamiento de Brasil. El Presidente encomendó las negociaciones al canciller Pablo Quirno, una tarea que inicialmente había encabezado la entonces ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, hoy senadora.
En contraste, los familiares de Roberto Baldo evitaron hasta ahora realizar declaraciones públicas. Según fuentes vinculadas a los casos, muchas familias optan por el silencio ante el temor a represalias, ya que el régimen venezolano suele amenazar a los liberados y a sus allegados para que no hablen.
En este contexto, la activista venezolana Elisa Trotta, residente en la Argentina y referente del espacio liderado por María Corina Machado, publicó por primera vez una imagen del matrimonio Baldo-Espinosa y reclamó la liberación de todos los presos políticos. "Hoy alzamos la voz por ellos, como alzamos la voz por todos los presos políticos que deben ser liberados, sin excepción y sin condiciones", escribió en X.
Mientras tanto, el caso de Gustavo Gabriel Rivara permanece envuelto en incertidumbre, sin confirmaciones oficiales y con crecientes denuncias que reclaman una intervención urgente para esclarecer su situación y garantizar su integridad física y mental.