El Mercosur y la Unión Europea sellaron el acuerdo de asociación más grande del mundo
En una ceremonia cargada de simbolismo político en Asunción, se firmó la alianza que abarca el 25% del PIB global y crea un mercado común de 700 millones de personas. El acto estuvo marcado por la ausencia de Lula da Silva y un particular gesto de Javier Milei ante el reconocimiento al mandatario brasileño.

A las 13:50 horas de este sábado, el Gran Teatro "José Asunción Flores" del Banco Central del Paraguay fue el escenario de un hito que promete transformar las relaciones económicas globales. Tras décadas de negociaciones, los cancilleres del Mercosur y los máximos representantes de la Unión Europea (UE) estamparon la rúbrica final en el acuerdo de asociación que integra a dos de las regiones más influyentes del planeta.

La magnitud del pacto es sin precedentes: engloba el 25% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial y establece un mercado común de 700 millones de consumidores. Para los analistas, este tratado no es solo comercial, sino una alianza estratégica que redefine el tablero político internacional frente a otros bloques globales.

Protagonistas y ausencias en el escenario

La ceremonia fue encabezada por el anfitrión y actual titular pro tempore del Mercosur, Santiago Peña (Paraguay). A su lado se ubicaron los presidentes Javier Milei (Argentina), Rodrigo Paz (Bolivia), Yamandú Orsi (Uruguay) y José Raúl Mulino (Panamá), este último en representación de la reciente integración panameña al bloque.

Por el lado europeo, la firma contó con el máximo nivel de representación: Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, y Antonio Costa, presidente del Consejo Europeo.

Sin embargo, el dato político de la tarde fue la ausencia física de Luiz Inácio Lula da Silva. El presidente de Brasil, pieza clave en la etapa final de las negociaciones, optó por no asistir, enviando en su lugar a su equipo diplomático, lo que subrayó las tensiones ideológicas que aún persisten dentro del bloque regional.

El "momento Milei" y la mención a Lula

Uno de los puntos de mayor tensión mediática ocurrió durante el discurso de Santiago Peña. El mandatario paraguayo tuvo palabras de reconocimiento para Lula da Silva por su labor técnica en la concreción del tratado. En ese instante, las cámaras captaron un gesto elocuente de Javier Milei, quien ha mantenido una relación gélida con su par brasileño.

La reacción del mandatario argentino —una mezcla de incomodidad y distancia— no pasó desapercibida para las delegaciones extranjeras y se convirtió rápidamente en tendencia en redes sociales, evidenciando que, aunque el acuerdo comercial es una realidad, la grieta política entre los dos gigantes de Sudamérica sigue abierta.

Un cambio de era económica

El acuerdo implica una eliminación progresiva de aranceles para miles de productos, facilitando la exportación de materias primas y alimentos desde Sudamérica hacia Europa, mientras se abre la puerta a tecnología, maquinaria e inversión extranjera directa desde el Viejo Continente.

Para Argentina, el cierre de este acuerdo representa la culminación de un giro radical en su política exterior, pasando de un esquema proteccionista a una integración total con los mercados globales bajo la administración libertaria.