La Unión Industrial Argentina (UIA) manifestó su "gran preocupación" tras el anuncio del cierre definitivo de la planta de neumáticos Fate, comunicado por la compañía este miércoles. La decisión, según expresó la entidad, no solo representa la desaparición de una unidad productiva, sino que se inscribe en un proceso más amplio de deterioro industrial que, de acuerdo con los últimos datos disponibles, ya implicó la pérdida de casi 65.000 empleos en los últimos dos años.
A través de un comunicado, la organización conducida por Martín Rappallini lamentó el cierre de "una empresa de origen nacional con décadas de trayectoria en el desarrollo industrial argentino y generadora de empleo, tecnología y cadenas de valor locales". La definición no es menor: la UIA subraya que se trata de una compañía con arraigo histórico, cuyo impacto excede el plano estrictamente empresarial.
La entidad puso el foco en las consecuencias sociales y productivas que conlleva la clausura de una planta industrial. "Detrás del cierre de una fábrica hay trabajadores, familias, proveedores, transportistas, pymes vinculadas y comunidades enteras que dependen de ese núcleo productivo", advirtió. En esa línea, sostuvo que "cada planta industrial que se apaga implica la pérdida de conocimiento acumulado, empleo calificado y entramados productivos que tardan décadas en construirse".

65.000 empleos menos: el dato que enmarca la crisis
El comunicado de la UIA no se limitó al caso puntual. Enmarcó el cierre en un proceso más amplio de contracción del empleo manufacturero. Según precisó, "a noviembre de 2025 (último dato), la industria lleva perdidos casi 65 mil trabajadores (-5,4%) en los últimos dos años".
El dato técnico detallado por la entidad es contundente:
Casi 65.000 trabajadores industriales menos.
Caída del 5,4% en el empleo del sector.
Período considerado: últimos dos años, con corte a noviembre de 2025.
Para la conducción empresaria, el cierre de Fate "no puede analizarse como un episodio aislado", sino como parte de un "fenómeno integral" en el que "sectores industriales enteros enfrentan situaciones de competencia internacional fuertemente distorsionada".
El impacto de las importaciones y la sobrecapacidad global
En su diagnóstico, la UIA hizo especial énfasis en el aluvión de importaciones registrado en el último tiempo. Identificó a la industria del neumático como uno de los casos más evidentes de esta problemática estructural.
"La industria del neumático es uno de los casos más evidentes de sobrecapacidad global y prácticas comerciales desleales, especialmente provenientes de Asia", afirmó la entidad. El señalamiento apunta a un escenario de sobrecapacidad global, combinado con dumping, subsidios encubiertos o distorsiones sistémicas, factores que —según la organización— alteran las condiciones de competencia.
En este contexto, la UIA recordó que "la experiencia internacional demuestra que las principales economías del mundo han adoptado medidas para defender sus cadenas de valor estratégicas frente a situaciones de dumping, subsidios encubiertos o distorsiones sistémicas". La comparación busca subrayar que la protección de sectores estratégicos no es, a su entender, una excepción sino una práctica extendida en economías desarrolladas.

"Igualdad de condiciones para competir"
La posición institucional fue explícita respecto de las demandas del sector. "Queremos ser claros: la industria argentina pide igualdad de condiciones para competir", afirmó la entidad.
Esa igualdad, detalló, debe estructurarse en torno a un conjunto de variables clave:
Un esquema impositivo razonable.
Financiamiento accesible.
Infraestructura eficiente.
Un marco laboral moderno.
La advertencia que acompaña el planteo es categórica: "cuando esas condiciones no existen, la apertura sin convergencia competitiva termina destruyendo capacidades productivas, empleo y conocimiento acumulado durante décadas". En otras palabras, la apertura comercial, en ausencia de condiciones estructurales equivalentes, puede derivar —según la UIA— en la erosión de capacidades construidas a lo largo de años.
El desafío estratégico: precios y calidad internacionales
Más allá de las críticas al contexto competitivo, la entidad también reconoció un desafío interno para el sector manufacturero. "La industria argentina tiene un desafío ineludible: ofrecer a los consumidores precios y calidades internacionales. Ese debe ser el horizonte estratégico del sector productivo", sostuvo.
Para alcanzar ese objetivo, la UIA planteó la necesidad de un esfuerzo conjunto que incluya:
Inversión empresarial.
Mejora continua.
Capacitación.
Modernización laboral.
Un entorno macroeconómico y regulatorio que acompañe la transformación.
El propósito final, señaló, es que "producir en la Argentina sea tan competitivo como en cualquier otro país". La afirmación sintetiza el núcleo del debate que atraviesa al sector: cómo articular apertura, competitividad y preservación del entramado productivo.