La situación de Germán Giuliani, un abogado argentino detenido en Venezuela desde mayo pasado, mantiene en vilo a su familia, que asegura no tener noticias de él desde el 21 de diciembre. Su esposa y su hermana denuncian una detención arbitraria, una causa sin sustento legal y la ausencia total de información oficial sobre su estado y su paradero, en un contexto de creciente tensión política en el país caribeño.
Giuliani llegó a Venezuela el 5 de abril por un viaje estrictamente laboral, vinculado a trámites comerciales. Sin embargo, un mes más tarde, durante la semana del 23 de mayo y a pocos días de las elecciones presidenciales, fue detenido por fuerzas de seguridad venezolanas. Desde entonces, su familia sostiene que se encuentra privado de la libertad sin garantías judiciales mínimas y bajo acusaciones graves que consideran infundadas.
"Fue detenido porque cuando le preguntaron el nombre notaron que tenía acento argentino. Esa semana agarraron a más de 80 personas", relató Virginia Rivero, esposa de Germán, quien explicó que a su marido lo acusan de terrorismo, narcotráfico y mercenarismo. Según la familia, estas imputaciones forman parte de un patrón de detenciones arbitrarias que se intensificó en el marco del proceso electoral.
Rivero contó que, desde los primeros días en Venezuela, notaba a su esposo distinto durante las comunicaciones telefónicas. "Cuando hablaba con él lo notaba nervioso. No me decía nada para tratar de cuidarnos, pero ya estaba preocupado por la situación que vivía a diario allá", señaló. El clima de control y hostigamiento era constante, según el relato familiar.
Vanesa Giuliani, hermana del abogado, aportó más detalles sobre el contexto previo a la detención. Contó que, incluso para realizar compras cotidianas, a Germán le pedían el pasaporte y le revisaban el teléfono celular. "Vivía en un estado de vigilancia permanente", explicó. En ese escenario, su esposa recordó que Germán le repetía con frecuencia que "no veía la hora de volver a la Argentina".
La detención se concretó sin explicaciones claras ni acceso a una defensa legal efectiva. "A mi hermano le armaron la causa. Tuvo dos audiencias por Zoom en las que no se podía escuchar ni ver nada. Eso es lo único que tenemos", denunció Vanesa. Según relató, no existe información sobre una condena, no se conoce quién es el fiscal a cargo del caso ni hubo posibilidad de designar abogados defensores. "No hay absolutamente nada", remarcó.
Quince días después de su detención, Giuliani logró comunicarse con su esposa. En ese contacto le informó que se encontraba alojado en un comando en Caracas junto a otros presos políticos. Luego hubo algunas comunicaciones esporádicas, pero el 21 de diciembre fue trasladado a un destino desconocido y desde entonces su familia no volvió a tener noticias de él.
La falta de información profundiza la angustia de sus seres queridos, que aseguran estar desesperados y temen por su integridad física. "Necesitamos una prueba de vida. No sabemos dónde está ni en qué condiciones", expresó Rivero.
Ante la ausencia de respuestas oficiales por parte del gobierno venezolano, la familia mantiene contacto con la Cancillería argentina y con el Ministerio de Seguridad. "Estamos en contacto con Cancillería y con Patricia Bullrich. Es lo único que tenemos. Después nos sentimos bastante solas", concluyó la esposa del abogado, mientras continúa el reclamo por la aparición y liberación de Germán Giuliani.