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Gremialismo y política

Ofensiva sindical: la CGT denunció "apoyo irresponsable" a la reforma laboral

Tras la aprobación en el Senado, la central obrera advirtió que trasladará la resistencia a la calle, la Justicia y el Congreso. La conducción gremial calificó el tratamiento de "exprés" y denunció una quita de derechos en favor del capital.

12 Febrero de 2026 17.41

La escena política y gremial argentina atraviesa momentos de máxima tensión tras la reciente votación en la Cámara alta. La Confederación General del Trabajo (CGT) cuestionó con dureza la aprobación en el Senado del proyecto de reforma laboral, centrando sus críticas en lo que denominó el "irresponsable apoyo de los senadores y senadoras" que acompañaron la iniciativa impulsada por el oficialismo. Este posicionamiento de la central sindical no solo marca una discrepancia ideológica, sino que establece un nuevo punto de inflexión en la relación entre el movimiento obrero organizado y el Poder Legislativo.

A través de un comunicado oficial, la conducción de la CGT sostuvo que el tratamiento legislativo fue de carácter "exprés". Según la entidad, la velocidad de la discusión parlamentaria tuvo "poca relación con la profundidad y la relevancia de los temas abordados", sugiriendo que la magnitud de los cambios propuestos requería un análisis mucho más exhaustivo y un debate social más amplio. En este contexto, la central obrera advirtió de manera tajante que la norma, tal como fue aprobada, implica un retroceso significativo e inaceptable en materia de derechos laborales para el conjunto de los trabajadores argentinos.

El documento difundido tras la votación en la Cámara alta profundiza en las consecuencias que, según la visión gremial, tendrá la aplicación de esta reforma. La central obrera fue enfática al afirmar que la iniciativa del Gobierno representa una vulneración en múltiples niveles de la estructura laboral vigente. En sus términos, "se retrocede en derechos colectivos, en derechos individuales y, como si fuera poco, se pretende avanzar en una brutal transferencia de recursos desde el trabajo hacia el capital". Esta denuncia apunta directamente al corazón del proyecto, sugiriendo que el trasfondo de la ley no es la eficiencia económica, sino un cambio en la distribución de la riqueza en perjuicio de los asalariados.

Asimismo, la entidad rechazó lo que calificó como una "falsa modernización". Desde la conducción cegetista se aseguró que la reforma, lejos de adecuarse a las nuevas realidades productivas, "no va a resolver los problemas del mundo del trabajo". Por el contrario, la CGT sostiene que las modificaciones propuestas solo profundizarán la precariedad y debilitarán la posición del trabajador frente a los empleadores, sin atacar las causas estructurales del desempleo o la informalidad que el Gobierno dice querer combatir.

Estrategia de resistencia: la calle, la Justicia y el Congreso

Ante el avance del proyecto, que ahora deberá ser debatido en la Cámara de Diputados, la CGT adelantó que no permanecerá inactiva y que continuará con su estrategia de resistencia sistemática. La central envió un mensaje directo a los legisladores que deberán tratar el texto en los próximos días, ratificando la continuidad de su plan de lucha. "A los diputados y diputadas les decimos: esta central continuará su plan de acción en todos los ámbitos que sean necesarios: la calle, la Justicia y, por supuesto, el Congreso Nacional", señalaron desde la cúpula sindical.

Esta postura fue difundida apenas veinticuatro horas después de la masiva movilización que la CGT encabezó junto a las dos CTA y otras organizaciones políticas opositoras en las inmediaciones del Congreso. Dicha jornada de protesta en rechazo a la reforma estuvo marcada por un clima de alta conflictividad, donde se registraron incidentes con la Policía y varios detenidos. Estos desmanes ocurrieron luego de que manifestantes ajenos a la central arrojaran bombas molotov y protagonizaran otros actos de violencia, hechos que enmarcaron la votación en el Senado en un clima de fuerte agitación social.

Finalmente, la CGT remarcó que el escenario actual representa un desafío histórico para el movimiento obrero. En su análisis final, la central remarcó que el "verdadero retroceso de derechos laborales" que perciben en la reforma oficialista solo podrá ser revertido en un futuro bajo una lógica política diferente. Según el comunicado, la recuperación de las conquistas sociales solo será posible "de la mano de un proyecto político que ponga nuevamente en el centro al trabajador y su dignidad como tal".

Con este panorama, el debate que se avecina en la Cámara de Diputados se presenta como el próximo gran campo de batalla. La CGT ha dejado claro que utilizará todas las herramientas institucionales, judiciales y de movilización popular a su alcance para intentar frenar lo que consideran un ataque directo a la columna vertebral del derecho laboral argentino.