Tras 448 días como rehén del régimen de Maduro, Nahuel Gallo volvió al país
Liberado de El Rodeo 1, el gendarme catamarqueño aterrizó en Ezeiza durante la madrugada y fue recibido por su esposa, su hijo y su madre, junto a autoridades nacionales y provinciales. La escena cerró una pesadilla marcada por el aislamiento, las denuncias internacionales y una espera interminable.

Horas después de ser liberado de El Rodeo 1, el gendarme argentino Nahuel Gallo aterrizó esta madrugada en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, tras 448 días de permanecer cautivo como rehén del régimen de Nicolás Maduro en Venezuela.

Gallo tocó suelo argentino pasadas las 04:30. Su liberación había sido confirmada cerca de las 19 horas del domingo 1° de marzo, desatando una vigilia silenciosa que se extendió hasta el arribo del vuelo.

De acuerdo con la información a la que pudo acceder Infobae, uniformados de Gendarmería Nacional formaron un pasillo de honor, acompañado por la banda de música de la fuerza. El gendarme descendió del avión con su uniforme verde oliva, en una imagen que condensó la dimensión institucional y humana del regreso.

El abrazo que cerró la angustia

Al pie del avión lo esperaban su esposa, María Alexandra Gómez; su hijo Víctor, de tres años; y su madre, Griselda Heredia. Tras casi 450 días sin comunicación con el niño, Gallo pudo fundirse en un fuerte abrazo con él. Este medio accedió a las imágenes de ese encuentro, que reflejan la intensidad del momento.

La llegada estuvo cargada de emotividad. Apenas salió vestido con el uniforme de fajina, abrazó a su hijo y luego a su pareja. Después fue el turno de su madre, que lo abrazó, lo besó y lloró con una mezcla de alivio tras la espera que debió soportar en Catamarca.

La madre del gendarme llegó a Buenos Aires junto con el gobernador Raúl Jalil, quien la trasladó en un vuelo especial apenas se confirmó que su hijo regresaba a la Argentina.

 

Funcionarios y operativo de seguridad

Desde las 2 de la madrugada comenzaron a acercarse al aeropuerto los funcionarios, la pareja y la madre de Víctor, así como también la cúpula de Gendarmería Nacional. En la zona donde aterrizó el avión se desplegó un fuerte operativo de seguridad, con el objetivo de preservar la privacidad de un momento esperado tras una interminable angustia.

Entre las autoridades presentes estuvieron:

Patricia Bullrich, senadora nacional y ex ministra de Seguridad.

Alejandra Monteoliva, titular de la cartera de Seguridad.

Pablo Quirno, canciller.

Raúl Jalil, gobernador de Catamarca.

Los principales funcionarios del gobierno de Javier Milei estuvieron a cargo del operativo de bienvenida. "Lo recibimos como se merecía", expresó Bullrich.

El primer indicio concreto de que la liberación podía concretarse se produjo esta misma semana, cuando Gallo logró comunicarse por primera vez con su esposa. Gómez arribó pasadas las 02:00 de este lunes a Ezeiza. Esa llamada, en medio de una entrevista radial, confirmó dos datos decisivos tras meses de desolación: que Agustín Nahuel Gallo estaba vivo y que se encontraba en El Rodeo 1.

La huelga de hambre y la apertura forzada

Para que esa comunicación fuera posible ocurrieron varios hechos. Uno fue central: los extranjeros detenidos en ese centro iniciaron una huelga de hambre para exigir que se les aplicara también la ley de amnistía que el régimen había aprobado para los presos políticos.

Tras varios días sin comer, el régimen decidió ceder. Fue una apertura lograda por necesidad y urgencia, más que por convicción.

El secuestro y la acusación sin pruebas

La desaparición forzada de Gallo ocurrió el 8 de diciembre de 2024, cuando el país estaba bajo pleno régimen de Nicolás Maduro y la toma de rehenes extranjeros era utilizada como herramienta de negociación y presión internacional.

En ese entonces tenía 34 años. Ingresó desde Colombia por el Puente Internacional Francisco de Paula Santander, con destino a la localidad venezolana de Táchira, donde planeaba visitar a su pareja y a su hijo.

Sin embargo, Maduro y su mano derecha, Diosdado Cabello, pusieron en duda el motivo del viaje, insistieron en que iba a "cumplir una misión" y, sin exponer prueba alguna, lo acusaron de espionaje. Fue incomunicado, aislado y detenido sin proceso formal público ni asistencia legal propia o consular.

Desde Gendarmería Nacional Argentina aclararon que Gallo se encontraba en Venezuela con licencia anual ordinaria autorizada por la GNA y que su presencia no tenía relación directa con operaciones oficiales. Pero no fue suficiente.

Su pareja, que luego debió esconderse con su hijo por seguridad, reclamaba su liberación mientras sostenía que el viaje respondía a unas vacaciones familiares.

Reclamos internacionales y esperanza

Nunca hubo lugar a reclamos ni negociaciones formales para liberarlo. Gallo quedó detenido en el centro Rodeo 1 y en un esquema de centros clandestinos controlados por Cabello y el Cártel de los Soles, donde los rehenes eran sometidos a torturas, amenazas y traslados para quebrar su voluntad.

Desde entonces, el Gobierno argentino exigió su liberación en reiteradas oportunidades, elevando reclamos ante:

La OEA

La ONU

La Corte Penal Internacional

La familia supo, gracias a testimonios de sobrevivientes como el colombiano Iván Colmenares, que el uniformado resistía físicamente, aunque enfrentaba aislamiento, tormentos psicológicos y amenazas de muerte dentro de la lógica de la narcodictadura.

La esperanza comenzó a crecer el 3 de enero, cuando tropas de Estados Unidos capturaron a Nicolás Maduro. De manera paulatina, comenzaron a liberar presos políticos en medio de la transición encabezada por Delcy Rodríguez.

La madrugada en Ezeiza cerró esa etapa. Tras 448 días de cautiverio, Nahuel Gallo volvió a abrazar a su hijo, a su esposa y a su madre en suelo argentino, poniendo fin a una de las historias más dramáticas de los últimos meses.