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Zonas Frías: el acuerdo con el Norte Grande que el Gobierno busca convertir en votos en el Senado

El Gobierno descarta convertir en ley el nuevo esquema de subsidios eléctricos para las regiones cálidas y apuesta a instrumentarlo mediante una resolución. El entendimiento con los gobernadores del Norte Grande busca, al mismo tiempo, mejorar las condiciones políticas para aprobar en el Senado la reforma del régimen de Zonas Frías.

24 Agosto de 2026 22.15

El Gobierno decidió no avanzar, por ahora, con un proyecto de ley destinado a darle carácter permanente al nuevo esquema de subsidios eléctricos para las Zonas Cálidas. En el Ejecutivo aseguran que el beneficio acordado con los gobernadores del Norte Grande será instrumentado mediante una resolución y descartan que posteriormente vaya a enviarse al Congreso una iniciativa para convertirlo en una política de alcance permanente.

La definición establece una diferencia concreta con la posición expresada por algunos mandatarios provinciales. Gustavo Sáenz, gobernador de Salta, había planteado públicamente la necesidad de que el esquema tuviera continuidad en el tiempo y había dejado abierta la posibilidad de consolidarlo mediante una ley. En Nación, sin embargo, por ahora cierran esa alternativa.

El entendimiento contempla ampliar el volumen de consumo eléctrico subsidiado durante los meses de mayores temperaturas. La aplicación está prevista entre noviembre y abril, con modificaciones diferenciadas según las características de cada región:

  • En las zonas consideradas muy cálidas, el consumo alcanzado por el subsidio pasaría de 300 a 550 kWh.
  • En las zonas cálidas, el bloque subsidiado subiría de 150 a 300 kWh.

La negociación fue encabezada por Luis Caputo y Diego Santilli, junto con Raúl Jalil, Gustavo Sáenz, Leandro Zdero, Carlos Sadir y Juan Pablo Valdés, además de representantes técnicos de las diez provincias que integran el Norte Grande. El comunicado oficial evitó establecer expresamente una conexión entre este entendimiento y el tratamiento legislativo de Zonas Frías, aunque ambas discusiones avanzaron en paralelo.

La apuesta del Gobierno en el Senado

En la Casa Rosada consideran que el acuerdo con los gobernadores mejora el escenario político para conseguir la aprobación de la reforma de Zonas Frías en la Cámara Alta. La expectativa oficial es recuperar los respaldos de los espacios vinculados con los mandatarios del Norte que ya acompañaron la iniciativa durante su tratamiento en Diputados.

La lógica del Gobierno es que el entendimiento energético permite atender uno de los principales reclamos de esas provincias y, de ese modo, facilitar una negociación parlamentaria que presenta mayores dificultades en el Senado.

El proyecto obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados el 20 de mayo y propone volver a concentrar el beneficio automático de Zona Fría en las regiones que históricamente estuvieron alcanzadas por el régimen: la Patagonia, Malargüe y la Puna.

La reforma implica, al mismo tiempo, retirar el descuento general de buena parte de las zonas que fueron incorporadas mediante la ampliación de 2021. Entre ellas figuran sectores de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y San Luis. La propuesta busca focalizar la asistencia en aquellos hogares que puedan acreditar condiciones de vulnerabilidad.

El costo fiscal detrás de la negociación

La discusión tiene además una dimensión fiscal relevante para el Ejecutivo. Durante el debate legislativo se difundieron cálculos que estimaron en alrededor de $272.000 millones anuales el ahorro derivado del recorte del régimen de Zonas Frías.

Pero la ecuación no se limita al ahorro. El nuevo esquema destinado a las regiones cálidas supondrá un gasto adicional para el Estado. Las estimaciones oficiales conocidas durante la negociación en Diputados ubicaron ese costo entre US$71 millones y US$95 millones por año.

De esta manera, el entendimiento articula dos movimientos sobre el esquema de subsidios eléctricos: por un lado, una reducción de la cobertura automática de Zonas Frías y, por otro, una ampliación del consumo subsidiado durante los meses de mayor temperatura en las regiones alcanzadas por el nuevo acuerdo.

Un Senado con un mapa de votos más complejo

El Gobierno todavía no estableció cuándo llevará el proyecto de Zonas Frías al recinto del Senado. En Balcarce 50 sostienen que la conducción del trámite quedó en manos de Patricia Bullrich, presidenta del bloque de La Libertad Avanza, quien deberá determinar cuándo están dadas las condiciones políticas para avanzar.

La demora responde, en parte, a la complejidad del mapa de respaldos en la Cámara Alta. El escenario es diferente al que enfrentó el oficialismo en Diputados y obliga a administrar con especial cuidado los apoyos que podría obtener entre los representantes del Norte.

Provincias como Mendoza, Santa Fe, Córdoba y Neuquén cuentan con sectores actualmente beneficiados por el régimen y mantienen reparos frente al recorte. El desafío para el Gobierno consiste en evitar que los votos que pueda sumar entre los espacios vinculados con los gobernadores del Norte sean compensados por pérdidas entre aliados pertenecientes a las regiones alcanzadas por la quita.

El acuerdo sobre Zonas Cálidas aparece, en ese contexto, como una pieza de una negociación más amplia. No garantiza por sí mismo la aprobación, pero en la Casa Rosada entienden que permite atender una demanda de las provincias del Norte mientras se intenta construir el número necesario para avanzar con la reforma.

Bullrich y el control de los tiempos parlamentarios

Bullrich viene administrando los tiempos de distintos proyectos que la Casa Rosada pretende sancionar antes de fin de año. La próxima sesión que prepara el oficialismo estará concentrada principalmente en pliegos judiciales y acuerdos internacionales, mientras que otras iniciativas, como Hojarasca, fueron postergadas ante la falta de respaldos suficientes.

La gestión de la agenda del Senado se desarrolla, además, en un contexto de fuertes diferencias dentro de la propia mesa política oficialista. La senadora mantiene tensiones con Martín Menem y Eduardo "Lule" Menem en torno a la estrategia parlamentaria, los tiempos de negociación con los aliados y las modificaciones que el oficialismo termina aceptando para evitar derrotas en el recinto.

Esas diferencias internas se superponen con una negociación que exige precisión en el manejo de los tiempos. En el caso de Zonas Frías, la discusión con los gobernadores se desarrolla desde la Jefatura de Gabinete, Economía y la conducción política de la Casa Rosada, mientras que la ejecución parlamentaria depende de Bullrich.

La fecha que todavía no aparece

La consecuencia de esa combinación política es que Nación evita comprometer una fecha para el tratamiento de Zonas Frías mientras no esté cerrado el número definitivo de votos.

El Gobierno busca que el acuerdo alcanzado con los gobernadores del Norte Grande funcione como un elemento de equilibrio: ampliar el subsidio eléctrico en las regiones cálidas durante el período de noviembre a abril, sin convertirlo por ahora en ley, y utilizar ese entendimiento para mejorar las condiciones de una reforma que reduce la cobertura automática del régimen de Zonas Frías.

El punto central de la negociación, sin embargo, permanece abierto. La administración de los tiempos, los reclamos de las provincias que perderían parte del beneficio y las tensiones dentro del oficialismo definirán cuándo el proyecto llegará finalmente al recinto. Por ahora, la Casa Rosada prefiere no anticipar ese momento y concentra la discusión en una pregunta decisiva: si el acuerdo energético con el Norte será suficiente para transformar un entendimiento político en los votos necesarios para aprobar la reforma.