La Organización Panamericana de la Salud (OPS) encendió una señal de alerta al advertir sobre el "riesgo constante" de expansión del sarampión en América, en un contexto marcado por coberturas de vacunación que, si bien muestran avances, aún resultan insuficientes. La preocupación se intensifica ante la proximidad del Mundial 2026, que se disputará en Estados Unidos, Canadá y México, y que implicará el desplazamiento de millones de personas entre países donde la transmisión viral aún persiste.
Durante una conferencia de prensa en Washington, el director de la OPS, Jarbas Barbosa, señaló que el escenario actual exige redoblar esfuerzos. "El sarampión es una de las enfermedades más contagiosas que conocemos. Hay que tener una cobertura elevada homogénea del 95% o más con ambas dosis del esquema inicial y tiene que poder sostenerse en el tiempo", afirmó.
El organismo remarcó que, pese a los avances, no se ha alcanzado aún el nivel necesario de inmunización para garantizar la contención de brotes, lo que deja abierta la posibilidad de nuevos episodios de transmisión.
La pérdida del estatus y la expansión regional
El panorama epidemiológico se modificó de manera significativa el año pasado, cuando América perdió su condición de región libre de sarampión. Este retroceso se produjo a partir de un brote en Canadá que no pudo ser contenido dentro de la ventana epidemiológica de 12 meses.
Según explicó Daniel Salas, gerente ejecutivo del Programa Especial de Inmunización Integral de la OPS, el virus se expandió posteriormente hacia Estados Unidos, México y otros países de la región, consolidando un escenario de circulación activa.
El dato refleja un cambio estructural en la situación sanitaria, ya que el control del sarampión depende de mantener niveles sostenidos de inmunización en toda la población.
Cobertura insuficiente y riesgo acumulativo
Uno de los ejes centrales de la advertencia de la OPS radica en la disminución o fragmentación de las coberturas de vacunación. Si bien algunos países alcanzan niveles elevados en la primera dosis, la segunda dosis y la homogeneidad territorial siguen siendo desafíos pendientes.
En términos técnicos, el organismo señaló que:
- Se requiere una cobertura de al menos 95% con ambas dosis para prevenir brotes.
- Un nivel de 93% en la primera dosis o más del 80% en la segunda no resulta suficiente si existen bolsones de población no vacunada.
- La acumulación de personas susceptibles año tras año actúa como motor de transmisión ante la aparición de un caso.
Barbosa fue categórico al respecto: "Cuando la vacunación cae, las enfermedades regresan. Un solo caso de sarampión es un brote sin el 95% de la población vacunada".
Vigilancia y respuesta rápida
La OPS también puso el foco en la importancia de los sistemas de vigilancia sanitaria. Según indicaron sus autoridades, la capacidad de detectar y responder rápidamente ante un caso sospechoso resulta determinante para contener la propagación.
Daniel Salas subrayó que las primeras 72 horas desde la sospecha inicial son críticas para definir si un brote puede ser controlado. En ese sentido, enfatizó que los sistemas deben ser lo suficientemente sensibles para activar protocolos de manera inmediata.
El virus del sarampión presenta características que agravan el escenario dado que se transmite por vía respiratoria a través de tos, estornudos y gotitas en el aire y puede persistir en el aire o sobre superficies, aumentando el riesgo de contagio.
Estas condiciones explican su alta capacidad de propagación y la necesidad de respuestas rápidas y coordinadas.
Un aumento de casos que preocupa
Aunque durante el año pasado menos del 6% de los 250.000 casos confirmados en el mundo se registraron en América, la tendencia cambió en los primeros meses del año en curso. En ese período, la región concentró el 21% de los casos detectados a nivel global, lo que encendió la alarma sanitaria.
Además, los datos aportados por la OPS indican que en 2025, el 13% de los infectados requirió internación y que un 93% de los casos correspondía a personas no vacunadas. Estos indicadores refuerzan la relación directa entre la falta de inmunización y la gravedad del impacto sanitario.
Semana de la Vacunación y respuesta regional
En este contexto, la OPS impulsa una nueva edición de la Semana de la Vacunación, que se desarrollará hasta el 2 de mayo con la participación de 21 países, incluida la Argentina. El objetivo es aplicar 90 millones de dosis de vacunas de calendario, además de las correspondientes a la influenza.
La estrategia apunta a:
- Actualizar esquemas incompletos
- Alcanzar a niños que no recibieron dosis
- Reforzar la cobertura en poblaciones vulnerables
A través de sus representantes en cada país, la organización trabaja con autoridades locales para intensificar la vacunación, mejorar la detección de casos y fortalecer la comunicación con la población.
Distribución de vacunas
En el caso argentino, el Ministerio de Salud informó un nuevo cronograma de entrega de vacunas acordado con la OPS, que comenzará en paralelo con la Semana de la Vacunación. El primer envío incluirá alrededor de 1,2 millones de dosis de distintas vacunas:
- BCG
- Hepatitis B (dosis neonatal)
- Pentavalente
- Triple bacteriana
- Varicela
- Meningococo B
Según se indicó oficialmente, algunos envíos se completarán el 28 de abril, mientras que otros se distribuirán de manera escalonada durante mayo. Las demoras en la distribución fueron atribuidas a complejidades del contexto geopolítico, particularmente a los conflictos en Medio Oriente, que afectaron la logística internacional mediante:
- Retrasos en los envíos
- Reconfiguración de rutas
- Incremento de costos de transporte