Alerta por Influenza H3N2: cómo reconocer los síntomas y evitar confusiones
El subtipo H3N2 de la gripe A vuelve a circular con fuerza y suele confundirse con un resfrío común. Un informe médico advierte sobre su inicio brusco, los signos de alarma y la importancia de no automedicarse.

Con la llegada de los cambios bruscos de temperatura y el aumento de la circulación viral estacional, las guardias médicas registran un incremento sostenido de consultas por cuadros respiratorios. Fiebre elevada, dolor corporal intenso y tos persistente aparecen como síntomas recurrentes en pacientes de distintas edades. Según un informe difundido por Apollo Hospitals, muchos de estos casos corresponden al virus de la Influenza A subtipo H3N2, una variante que suele subestimarse por su similitud inicial con un resfrío, pero que se caracteriza por un impacto más abrupto y severo en el organismo.

Los especialistas advierten que el H3N2 reaparece de manera cíclica y presenta ligeras mutaciones cada año, lo que favorece su propagación incluso entre personas que ya atravesaron cuadros gripales en temporadas anteriores. Comprender cómo actúa este virus y cuáles son sus manifestaciones clínicas resulta clave para evitar complicaciones, especialmente en los grupos de riesgo.

Qué es la Influenza A H3N2

La Influenza A es la categoría del virus responsable de la mayoría de los brotes gripales estacionales a nivel mundial. Dentro de este grupo, el H3N2 se identifica por dos proteínas de superficie: la hemaglutinina tipo 3 (H3) y la neuraminidasa tipo 2 (N2), que permiten al virus adherirse a las células humanas e ingresar en ellas.

Un resultado positivo en un test de Influenza A no implica necesariamente un cuadro grave, sino que confirma la presencia del virus. Sin embargo, el H3N2 se distingue por su alta capacidad de contagio, especialmente en ámbitos cerrados y de circulación masiva como escuelas, oficinas y transporte público.

Síntomas: cómo diferenciarlo de un resfrío común

Uno de los principales desafíos del H3N2 es que, en sus primeras horas, puede confundirse con un cuadro leve. No obstante, los médicos señalan que la diferencia clave está en la forma de inicio. Mientras el resfrío común suele comenzar de manera progresiva, con congestión nasal y estornudos, la gripe H3N2 "golpea como una tormenta", con síntomas que aparecen de forma súbita y contundente.

Entre los signos más frecuentes se encuentran la fiebre alta, que suele oscilar entre los 38 °C y los 39,5 °C; dolores musculares y articulares intensos que dificultan el movimiento; escalofríos, fatiga extrema y una tos seca persistente. A diferencia del COVID-19, la pérdida del olfato y el gusto es menos habitual en la gripe, mientras que el dolor corporal suele ser más marcado en el H3N2.

Cómo se contagia y cuál es su evolución

El virus se transmite principalmente a través de las gotitas respiratorias que se expulsan al toser, estornudar o incluso al hablar. Una de las características del H3N2 es que una persona puede contagiar desde un día antes de presentar síntomas y hasta tres o cuatro días después de que desaparece la fiebre.

De acuerdo con el informe de Apollo Hospitals, la evolución típica de la enfermedad se divide en varias etapas. Durante los primeros dos días se produce el inicio abrupto, con fiebre y malestar general. Entre los días tres y cuatro se alcanza el pico de la enfermedad, considerado el período más intenso, con tos persistente y agotamiento marcado. A partir del quinto o sexto día suele observarse una mejoría progresiva, con descenso de la fiebre, aunque el cansancio continúa. La recuperación completa puede extenderse hasta los diez días, y en algunos casos la tos persiste durante dos semanas.

Tratamiento, prevención y señales de alarma

La mayoría de los cuadros de H3N2 se resuelven con reposo, una adecuada hidratación y el uso de paracetamol para controlar la fiebre y el dolor. Los especialistas remarcan la importancia de no automedicarse y advierten enfáticamente contra el uso de antibióticos, ya que estos no tienen efecto sobre los virus.

En materia de prevención, las recomendaciones incluyen la vacunación anual contra la gripe, actualizada según las cepas circulantes, el lavado frecuente de manos, la ventilación de los ambientes y el uso de mascarillas en espacios cerrados y concurridos.

Los grupos de riesgo —bebés, personas mayores de 65 años, embarazadas y pacientes con enfermedades crónicas— deben consultar de inmediato ante la presencia de signos de alarma, como dificultad para respirar, fiebre persistente por más de cuatro días o un deterioro general del estado de salud.