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Día del Mate: por qué se celebra hoy y cinco maneras de prepararlo

La celebración es en honor al caudillo Andrés Guacurarí, figura histórica que consolidó su producción y consumo. Un recorrido por la efeméride que resalta el valor cultural de la bebida y las cinco formas más populares de prepararla, desde el tradicional cebado hasta el Tereré refrescante.

30 Noviembre de 2025 10.10

El mate trasciende la categoría de simple infusión en Argentina; es un verdadero pilar de la identidad, la historia y la cotidianidad. Cada 30 de noviembre, el país se detiene a celebrar el Día Nacional del Mate, una fecha que subraya el profundo rol cultural y social de esta bebida autóctona. Presente en hogares, oficinas y reuniones comunitarias, el mate se erige como un símbolo tangible de la camaradería y el compartir, un ritual que se extiende a lo largo y ancho del territorio nacional.

La jornada conmemorativa, dispuesta por ley, no es aleatoria. Fue establecida en honor al nacimiento de Andrés Guacurarí, ocurrido un día como hoy en 1778. Conocido popularmente como el Comandante Andresito, Guacurarí fue una figura militar guaraní de trascendental importancia, recordado por haber sido uno de los primeros caudillos federales de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

El legado del Comandante Andresito

La elección del 30 de noviembre como Día del Mate se ancla directamente en el legado de Andresito en la región productora. Entre 1815 y 1819, Guacurarí ocupó el cargo de gobernador de la provincia de Misiones, un territorio clave para la materia prima de la bebida.

Desde su posición de poder, el Comandante no solo fomentó el consumo del mate en todo el país, sino que también implementó medidas económicas proteccionistas. Una de sus decisiones más relevantes fue la de prohibir el ingreso de yerba mate proveniente del Paraguay, con el objetivo estratégico de preservar y fortalecer el mercado interior de la yerba producida en Misiones, consolidando así una industria nacional que perdura hasta hoy. Su figura, por ende, es inseparable de la historia económica y cultural de la Ilex paraguariensis.

La declaración formal de esta efeméride se consolidó en dos etapas: en 2013, el Congreso de la Nación declaró al mate como la "infusión nacional", un reconocimiento a su arraigo popular. Posteriormente, el 17 de diciembre de 2014, se sancionó la Ley 27.117, que estableció oficialmente la celebración anual del Día Nacional del Mate cada 30 de noviembre.

Cinco maneras de disfrutarlo

El mate, ya sea acompañando la jornada laboral, una reunión de amigos o un momento de introspección, se ha adaptado a los gustos y a las geografías, dando lugar a diversas interpretaciones. Si bien el ritual tradicional es el más extendido, existen variantes que modifican temperatura, ingredientes y sabor.

A continuación, se detallan cinco de las formas más populares de disfrutar esta infusión:

1. Mate Tradicional o Amargo: Esta es la versión canónica y la base de todas las demás. Su preparación requiere llenar el mate hasta tres cuartas partes con yerba. Es crucial sacudir el recipiente para que el polvo fino quede en la superficie y pueda ser retirado. Luego, se inclina el mate para formar la clásica "montañita" de yerba en un lado, y se agrega un poco de agua tibia en la parte con menos contenido, esperando que la yerba se humedezca. La temperatura ideal del agua debe oscilar rigurosamente entre 70°C y 80°C. Si se desea, el mate puede endulzarse con una pizca de azúcar, aunque el mate cimarrón (amargo) es la versión preferida por los puristas.

2. Mate con Hierbas Aromáticas (Mate Yuyero): Una práctica muy popular, sobre todo en provincias con fuerte tradición herborística como Córdoba, Santiago del Estero, La Rioja y Jujuy. Consiste en añadir diferentes elementos naturales a la yerba para saborizarla o incorporar propiedades medicinales. El burrito (hojas secas, digestivas) es uno de los más comunes, pero también se utilizan menta, cedrón, boldo, melisa, marcela, salvia y peperina, creando mezclas personales que enriquecen la experiencia del cebado.

3. Tereré (Mate Frío): Originario del litoral y Paraguay, esta reinterpretación del mate se ha adoptado en Argentina, especialmente en las sofocantes temporadas de verano. La preparación es la misma en términos de yerba y recipiente, pero la clave está en el líquido. En lugar de utilizar agua caliente, se ceba con agua fría o, más frecuentemente, con jugos naturales como limón, pomelo o naranja. Esto genera una variante fresca, dulce y altamente hidratante.

4. Mate con Leche: Una alternativa que gana popularidad en zonas rurales, particularmente durante los meses de invierno o en climas fríos. En esta preparación, el agua se reemplaza por leche caliente. Se mantiene el mate en un recipiente de metal o vidrio, se ceba con la leche caliente y se endulza con azúcar o miel, resultando en una bebida más espesa, dulce y reconfortante. Se recomienda el uso de una bombilla de acero inoxidable para evitar que la consistencia más densa de la leche obstruya la salida.

5. Mate de Coco: Esta es una variante más novedosa que apela a un sabor tropical y aromático. Combina la yerba mate con coco rallado o deshidratado, lo que le confiere un gusto suave, aromático y sutilmente dulce. Para prepararlo, se sustituye una parte —o incluso la totalidad— de la yerba por el coco, y se ceba de manera tradicional con agua a la temperatura indicada de 70°C u 80°C.

En su día, el mate no solo celebra una bebida, sino un legado: la herencia de Guacurarí y un ritual colectivo que sigue siendo la columna vertebral de la cultura argentina.