Diciembre es, en Catamarca, mucho más que un mes festivo: es un tiempo donde la fe se vuelve paisaje, camino y encuentro. La celebración de la Virgen del Valle, una de las advocaciones marianas más veneradas del país, convoca a miles de fieles que no solo participan de las actividades religiosas sino que también se sumergen en un recorrido patrimonial compuesto por templos, museos, santuarios e hitos espirituales distribuidos en toda la provincia.
La fecha más emotiva y convocante es el 8 de diciembre, cuando se realiza la tradicional procesión desde la Plaza del Maestro hasta la Catedral Basílica. A partir de las 19, la ciudad Capital se transforma en un escenario multitudinario donde turistas, vecinos y peregrinos avanzan con profundo recogimiento hacia el templo mayor.
La Catedral Basílica
Ubicada en Sarmiento 655, frente a la plaza 25 de Mayo, la Catedral Basílica es uno de los puntos más visitados durante diciembre. Declarada Monumento Nacional en 1941, su arquitectura imponente y su camarín —donde se resguarda la imagen de la Virgen del Valle— atraen a miles de visitantes que llegan para agradecer, pedir por su salud, dejar ofrendas o simplemente contemplar el lugar.
Quienes recorren el templo pueden apreciar murales, vitrales, ornamentos y una serie de manifestaciones de fe que se multiplican en cada rincón. La accesibilidad, la ubicación céntrica y el movimiento constante de fieles la mantienen como el epicentro de la actividad religiosa.
Santuario y Gruta de la Virgen del Valle
A tan solo 6 kilómetros de la ciudad se encuentra la Gruta de la Virgen del Valle, un espacio que remite al lugar donde —entre 1618 y 1620— habría sido encontrada la imagen original. Este sitio fue remodelado para ofrecer mayor comodidad, mejorar la circulación de visitantes y preservar el espíritu del camino histórico. Hoy es uno de los destinos más elegidos por peregrinos que buscan un encuentro más íntimo y silencioso con la devoción mariana.

Museo de la Virgen del Valle
En República 449 funciona el Museo de la Virgen del Valle, una visita obligada para quienes desean profundizar en la historia y el simbolismo de la advocación. El espacio exhibe mantos, coronas, joyas, documentos y objetos de enorme valor cultural y religioso. Las salas temáticas, de diseño moderno y didáctico, ofrecen un relato visual impactante. El ingreso es gratuito y cuenta con guías especializados.
El Rodeo y la monumental imagen de la Virgen
A 40 kilómetros de la Capital, la localidad de El Rodeo ofrece una experiencia única: una de las imágenes marianas más grandes del mundo. La monumental escultura mide 52 metros en total —38 desde los pies hasta la corona—, superando incluso a la Estatua de la Libertad y al Cristo Redentor.
La imagen se encuentra en la cima del cerro y puede visitarse a pie o en combi. Las visitas están habilitadas jueves y viernes de 9 a 19, y sábados y domingos de 9 a 21. Desde el punto donde se desciende del vehículo, los peregrinos recorren 70 metros de sendero y luego suben 117 escalones para llegar al mirador interno, desde donde se obtiene una vista incomparable del paisaje serrano.
Ruta del Adobe: fe y patrimonio en Tinogasta
En el departamento Tinogasta, la Ruta del Adobe ofrece una experiencia que combina arquitectura colonial y religiosidad popular. Allí se encuentran la iglesia de Anillaco —la más antigua de Catamarca, de 1712—, la capilla Virgen del Rosario de Andacollo, y el oratorio de los Orquera, todas construcciones de adobe que conservan técnicas y estilos propios del siglo XVIII y XIX. Estos espacios fueron puntos de peregrinación y descanso en los antiguos caminos hacia Chile.
Fray Mamerto Esquiú: historia y espiritualidad
En el departamento Fray Mamerto Esquiú, el circuito histórico-religioso invita a visitar la Casa Natal del Beato Mamerto Esquiú, declarada Monumento Histórico Nacional en 1935. El recorrido también incluye el circuito "Torres y Campanas", que reúne siete iglesias, entre ellas la emblemática Iglesia de San José, donde Esquiú pronunció su célebre discurso sobre la Constitución el 9 de julio de 1853.
Catamarca ofrece así un diciembre donde la fe se vive como camino, patrimonio y experiencia cultural profunda. Los templos, museos y santuarios abiertos durante toda la temporada garantizan una oportunidad única para conocer la historia y espiritualidad que marcan la identidad provincial.