Escasa convocatoria en el debut del fenómeno "Therian" en Catamarca: una cita que no logró despegar
La primera reunión de este colectivo, programada en la plaza La Alameda, registró una asistencia mínima pese a la expectativa generada en las redes sociales.

Lo que originalmente se proyectaba como una jornada de visibilización y reunión para la comunidad local en la capital de la provincia, terminó siendo un encuentro marcado por la baja participación. El escenario elegido para este hito fue la emblemática plaza La Alameda, un punto neurálgico de la ciudad que, durante la tarde del domingo, debía transformarse en el epicentro del primer encuentro Therian de la provincia. Sin embargo, la realidad de la convocatoria distó significativamente de los pronósticos iniciales que circulaban en las plataformas digitales.

La cita estaba programada para las 18:00 horas, un horario estratégico para aprovechar la habitual afluencia de familias y jóvenes en el paseo público. No obstante, el evento no cumplió con las expectativas de asistencia, registrando una concurrencia sustancialmente menor a la que los organizadores habían vaticinado a través de la difusión previa. A pesar de la curiosidad que despertó el anuncio en los días anteriores, el espacio público lució casi vacío de asistentes pertenecientes a este colectivo, dejando el encuentro en una situación de aislamiento frente al resto de los transeúntes que circulaban por la zona.

Comprendiendo la profundidad del fenómeno Therian

Para entender el trasfondo de esta convocatoria que no logró traccionar al público esperado, es necesario precisar la naturaleza de este grupo. El fenómeno Therian agrupa a personas que experimentan una conexión profunda, espiritual o psicológica con un animal, identificándose con este en un sentido no literal. No se trata de una representación artística, un disfraz o una actuación, sino de una autopercepción que los seguidores de esta corriente defienden como una identidad intrínseca y permanente. Esta conexión con la especie animal se da a un nivel interno y no necesariamente físico o biológico, basándose en una sensación de pertenencia o entendimiento mutuo con una especie específica de la naturaleza.

Los practicantes de esta identidad buscan alejar su autopercepción de las modas efímeras que suelen circular en internet, reivindicando que su sentimiento es algo que les nace de forma natural. En el caso de Catamarca, la falta de asistentes pertenecientes al colectivo sugiere que el camino hacia la integración de estas nuevas formas de identidad en el espacio público todavía enfrenta barreras de participación importantes o una reserva marcada por parte de sus miembros frente a la exposición social.

Voces en la plaza: testimonios de una identidad singular

En medio de la escasa concurrencia y el desdibujado marco de público que presentaba la plaza La Alameda, el medio El Esquiú Play logró entablar un diálogo con uno de los pocos jóvenes que asistió a la convocatoria. Su testimonio resultó vital para ponerle rostro a un movimiento que, al menos en la capital catamarqueña, parece estar en una fase de extrema reserva. El joven entrevistado buscó, ante todo, desmitificar la práctica y subrayó la seriedad de su sentimiento, explicando que hace aproximadamente un año y medio que se identifica como Therian.

Durante el relato de su experiencia personal, el joven destacó que no adoptó esta identidad por una tendencia pasajera, sino porque simplemente es algo que siente dentro de sí mismo y que lo identifica con el reino animal. El detonante de su autopercepción fue el vínculo profundo con una antigua mascota, específicamente un conejo, con el cual sentía que ambos se escuchaban y se entendían mutuamente. Según explicó a este medio, el hecho de que le guste comer zanahorias y otras verduras, al igual que a su mascota, es parte fundamental de lo que hoy conforma su identidad y la forma en que se percibe en relación con el mundo que lo rodea.

Conclusiones de una jornada de baja intensidad

El fracaso de este primer encuentro en términos de asistencia deja interrogantes sobre la magnitud real de la comunidad Therian en la provincia y la efectividad de las redes sociales como único canal de convocatoria para identidades tan específicas. Lo que pretendía ser un hito de integración terminó resaltando la disparidad entre la expectativa digital y la realidad presencial en los espacios públicos catamarqueños. La jornada en La Alameda cerró sin el despliegue esperado, pero dejando registro de una tendencia que busca canales de expresión fuera de la virtualidad.

Este evento fallido pone de manifiesto que la visibilización de este colectivo requiere de algo más que un anuncio en internet para lograr una masa crítica de participantes. Mientras tanto, la plaza recuperó su ritmo habitual, dejando atrás una tarde donde el fenómeno Therian apenas logró manifestarse a través de un puñado de asistentes que, a pesar de la soledad del encuentro, defendieron su derecho a expresar una identidad que los vincula emocionalmente con el mundo animal.