Frío en Catamarca: cómo saber si el dolor de garganta es un virus o una bacteria y cuándo ir al médico
Con la llegada del frío, las consultas por dolor de garganta se multiplican. Entre infecciones virales, bacterianas y factores ambientales, los especialistas advierten sobre errores frecuentes de tratamiento.

Apenas baja el termómetro, las gargantas de medio país entran en alerta roja. El frío en sí, los saltos bruscos de temperatura entre la calle y los ambientes con calefacción a tope y la mayor densidad de virus respiratorios circulando crean las condiciones ideales para que aparezca un cuadro repetido cada invierno: dolor, picor, carraspera y molestia al tragar.

En ese contexto, la Dra. Ana Cofre (M.N. 117.124 / M.P.R.N. 8.815), médica especialista en Otorrinolaringología y directora del Centro Patagónico de Otorrinolaringología, explicó que:

"Las dos causas más frecuentes son la faringitis -inflamación de la mucosa de la faringe, casi siempre de origen viral, ligada al resfrío o la gripe- y la amigdalitis, que suele golpear con más fuerza en chicos y adolescentes aunque los adultos tampoco se salvan".

Sin embargo, la especialista advierte un punto clave que suele pasar desapercibido:

"Pero no siempre hay una infección de por medio".

Cuando la garganta duele sin infección

No todo dolor de garganta responde a virus o bacterias. Existen múltiples factores ambientales que pueden generar la misma sensación de irritación:

  • Aire seco por estufas sin humidificador
  • Consumo de cigarrillo
  • Uso excesivo o forzado de la voz durante horas
  • Reflujo gastroesofágico

En estos casos, la molestia puede sentirse igual de intensa, pero el origen no es infeccioso sino irritativo.

Cuando se trata de este tipo de cuadros simples -sin fiebre, sin ganglios inflamados y sin empeoramiento progresivo-, el abordaje no requiere fármacos complejos. El tratamiento suele ser básico:

  • Hidratación constante
  • Reposo domiciliario
  • Humidificación del ambiente

Virus, bacterias o ambiente: una distinción clave

La diferencia entre un cuadro viral, bacteriano o ambiental no es menor. Define tanto la evolución como el tratamiento.

En los cuadros virales, el organismo suele presentar un conjunto de síntomas característicos:

  • Congestión nasal
  • Mocos
  • Tos
  • Desgano
  • Febrícula leve

En cambio, cuando el responsable es una bacteria, específicamente el Streptococcus pyogenes (estreptococo beta hemolítico del grupo A), el cuadro cambia notablemente:

  • Fiebre alta de inicio brusco
  • Dificultad importante para tragar
  • Ganglios inflamados en el cuello
  • Placas blanquecinas en las amígdalas

La intensidad del dolor y la evolución rápida son señales de alerta.

Complicaciones que requieren atención urgente

En algunos casos, la evolución puede complicarse. La Dra. Cofre advierte:

"Cuando una amígdala se inflama considerablemente más que la otra, o el dolor se irradia hacia el oído sin que exista un problema auditivo real, hay que pensar en algo más serio: un absceso periamigdalino".

Este cuadro consiste en una acumulación de pus detrás de la amígdala, que puede requerir:

  • Drenaje quirúrgico
  • Internación

En este escenario, el tiempo es un factor crítico:

"En ese escenario, esperar no es una opción: es una urgencia otorrinolaringológica", remarca la especialista.

Antibióticos: el error más frecuente

Uno de los puntos más sensibles del abordaje clínico es el uso de antibióticos. La advertencia es clara: la mayoría de los cuadros de garganta son virales, y los antibióticos no tienen ningún efecto sobre los virus.

Su uso innecesario no solo es ineficaz, sino que contribuye a un problema global: la resistencia bacteriana.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) la considera una de las diez principales amenazas para la salud pública. En esa línea, datos publicados en The Lancet (Murray et al., 2022) indican que la resistencia a los antimicrobianos provoca 1,27 millones de muertes anuales en todo el mundo.

La Dra. Cofre lo resume así:

"En la práctica cotidiana, uno de los pedidos más frecuentes que recibimos como especialistas es el antibiótico 'por las dudas'... En la mayoría de los casos, ese apuro puede hacer más daño que bien. La clave es distinguir, no medicar a ciegas".

Cuando el antibiótico es necesario -decisión exclusiva del médico-, los esquemas habituales incluyen:

  • Amoxicilina
  • Penicilina

Durante un período de siete a diez días.

Interrumpir el tratamiento antes de tiempo puede provocar recaídas y favorecer la resistencia bacteriana.

Tratamiento y alivio en cuadros virales

Cuando el origen es viral, el enfoque es sintomático:

  • Analgésicos
  • Antiinflamatorios
  • Hidratación abundante
  • Reposo vocal

El dolor suele durar entre cinco y siete días, tiempo habitual de recuperación del organismo.

Remedios tradicionales: evidencia y matices

Algunas prácticas caseras conservan vigencia y respaldo parcial:

  • Miel: efecto suavizante y calmante de la tos; revisiones de Cochrane la ubican por encima del placebo en adultos
  • Jengibre: leve efecto antiinflamatorio
  • Gárgaras de agua con sal: ayudan a reducir inflamación
  • Yogur frío: alivio inmediato y aporte de probióticos

La especialista también aclara sobre temperaturas:

"No hay una única respuesta válida entre bebidas frías y tibias... Lo más recomendable es elegir la opción que resulte más cómoda".

Respecto a la vitamina C, su rol es complementario:

  • Contribuye al sistema inmunitario
  • No previene infecciones por sí sola
  • No actúa como cura inmediata

Incluso la bufanda, según se explica, no bloquea contagios, pero sí cumple una función fisiológica: calienta el aire antes de que llegue a la mucosa, reduciendo la irritación.

Señales de alarma: cuándo consultar al médico

Existen síntomas que requieren evaluación profesional inmediata:

  • Fiebre alta persistente por más de tres días
  • Dolor intenso que no cede con analgésicos
  • Dificultad para tragar o respirar
  • Amígdala visiblemente más inflamada que la otra
  • Síntomas prolongados por más de una semana

La Dra. Cofre advierte:

"Una infección mal tratada puede extenderse a zonas más profundas del cuello o llegar al oído medio y provocar complicaciones evitables. Un diagnóstico temprano es siempre la mejor medicina".

Amigdalectomía: una opción selectiva

La extirpación de amígdalas existe como recurso, pero no es una solución generalizada. La amigdalectomía suele considerarse cuando:

  • Las infecciones son repetitivas y afectan la calidad de vida
  • Hay ronquidos intensos por aumento del tamaño amigdalar
  • Los episodios son encadenados y persistentes

Se trata siempre de una decisión médica especializada.

En un escenario donde el dolor de garganta se vuelve casi un síntoma estacional, la evidencia y la experiencia clínica coinciden en un punto central: no todo lo que duele se trata igual. Distinguir entre virus, bacterias o factores ambientales no solo mejora la recuperación, sino que evita prácticas que, lejos de ayudar, pueden profundizar el problema.