El video recorrió las redes sociales en cuestión de horas y convirtió a su protagonista en una figura inesperadamente popular. En plena madrugada del 20 de enero, durante un operativo de seguridad en el Festival Nacional de Doma y Folclore de Jesús María, el sargento primero de la Policía de Córdoba Raúl Pacheco quedó cubierto de harina en medio de la tradicional chaya que acompañó el show del cantante riojano Sergio Galleguillo. Lejos de reaccionar, el uniformado permaneció firme, con los brazos cruzados y sin perder la compostura, una imagen que despertó miles de comentarios y reacciones.
Tras la viralización del episodio, Pacheco habló públicamente y explicó su actitud frente a la situación. "La idea es mantener siempre la imagen de autoridad y la buena postura. Es lo que se espera de nosotros", afirmó este miércoles por la noche en diálogo con Cadena 3, al referirse a su conducta durante el operativo.
La escena, captada por el público presente, mostró al efectivo completamente enharinado mientras a su alrededor reinaba el fervor festivo. Para muchos usuarios de redes sociales, la imagen sintetizó una postal singular del festival: la convivencia entre la celebración popular y el rol institucional de las fuerzas de seguridad. La mayoría de los comentarios fueron de apoyo y reconocimiento al accionar del policía.
Sin embargo, Pacheco reconoció que el momento no estuvo exento de incomodidad. "La primera reacción fue sentir como el agravio o la falta de respeto hacia la imagen, hacia lo que uno representa como miembro de una institución", admitió. Aun así, subrayó que el profesionalismo debe imponerse en cualquier contexto. "Uno está trabajando y debe mantener la conducta adecuada", señaló.
La repercusión del video trascendió el ámbito del festival y alcanzó incluso a su entorno familiar. "Mi esposa me mostró una captura donde sale la noticia. Es muy raro verse así, pero lo tomamos bien, en líneas generales", contó el sargento, sorprendido por la dimensión que tomó el episodio.
El caso no pasó inadvertido para las autoridades provinciales. En el marco del ciclo "100 Noches Festivaleras 2026", el ministro de Seguridad de Córdoba, Juan Pablo Quinteros, recibió a Pacheco y le expresó su reconocimiento por la actitud demostrada durante el operativo. "Es gratificante que venga de los jefes y de las autoridades", valoró el efectivo, quien aseguró que el gesto lo tomó por sorpresa.
Desde el Ministerio de Seguridad destacaron el comportamiento del sargento como un ejemplo de compromiso con la función pública, especialmente en eventos masivos donde la tensión entre la celebración popular y el orden puede resultar difícil de equilibrar. La imagen de Pacheco, inmutable en medio del fervor chayero, se convirtió así en un símbolo del rol que cumplen las fuerzas de seguridad en festivales de gran convocatoria.
El episodio ya forma parte de las anécdotas que deja cada edición del tradicional festival cordobés, uno de los más importantes del país. Para Pacheco, sin embargo, el hecho no modifica su mirada sobre la tarea diaria. "Nosotros estamos para cumplir una función y representar a la institución", insistió.
Más allá de la viralización y los reconocimientos, el sargento volvió rápidamente a su rutina habitual. Su imagen, cubierta de harina y rodeada de música y alegría, quedará como una postal singular de Jesús María, pero también como un recordatorio de que, incluso en medio de la fiesta, la vocación y el profesionalismo siguen siendo parte esencial del uniforme.