Sigue el drama

Jorge, el hombre desempleado que pesa 39 kilos, sigue sumando promesas y ninguna solución

14 Octubre de 2021 16.43

El peregrinar de la familia Varela continúa y aunque se caso se ha visibilizado y hasta la oposición opina del tema, a la fecha ningún organismo del Estado provincial o municipal le ha hecho llegar una solución. Jorge y Dayana piden trabajo para poder sumar unos pesos más a los magros ingresos que tienen. Solicitan ayuda porque todas las veces que intentan o solicitan un empleo, las puertas se les cierran. Ellos mismos cuentan que se fueron caminando hasta El Pantanillo en busca de una posibilidad laboral pero otra vez una negativa, en este caso porque no consideraron que Jorge, por su extrema delgadez, pudiera ser apto.

En la jornada de hoy, fueron convocados a la comuna capitalina, donde estuvieron esperando hasta pasado el mediodía sólo para volver a recibir una promesa, que como sentencia Dayana, la esposa de Jorge, pasa porque “no nos tienen piedad y no saben que nuestra situación es terrible”. Luego de la larga espera la propuesta consistió en “darnos un microemprendimiento pero que esto no va a salir todavía. Nosotros le pedimos que nos ayudaran a pagar el alquiler hasta que esto salga pero no nos aseguraron nada. No queremos que pasen las elecciones y se vuelvan a olvidar de nosotros”.

“Solo espero que esta gente cumpla”, sentenció Dayana luego de recordar que en la anterior gestión les habían dicho lo mismo y aún siguen esperando. “Ahora nos quieren conformar con un bolsón cuando nosotros lo que queremos es un trabajo para poder hacer digna la vida de nuestros hijitos”, dijo la mujer a Diario La Unión.

La casa propia

Sobre la vivienda, que es el otro pedido del matrimonio, les indicaron nuevamente que tienen que “aguantar porque no hay y nos dijeron que nosotros no tendríamos con qué pagarla”. “Que no me mientan más como lo hizo la gestión anterior que nos pagaron un par de meses el alquiler y después se olvidaron”, acotó con dolor.

En estos últimos días, dijo Dayana “nos llaman por teléfono y nos piden que vayamos a dialogar. Nosotros no queremos dialogar. Queremos un trabajo digno, porque a donde vamos nos cierran las puertas. Ojalá lo que nos prometieron del alquiler se cumple y no sea una nueva mentira”.