Durante la noche del sábado 14 de febrero, se llevó a cabo la ceremonia de asunción del padre Marcelo Amaya como nuevo párroco de la parroquia San José, con sede en Piedra Blanca, departamento Fray Mamerto Esquiú.
La Santa Misa fue presidida por el obispo diocesano, Mons. Luis Urbanč y concelebrada por los párrocos entrante y saliente, padres Marcelo Amaya y Carlos Robledo, respectivamente; los sacerdotes Diego Manzaraz, canciller y secretario general de la Curia Diocesana; Lucas Segura, vicario para la Educación; Víctor Vizcarra, Rogelio Suárez, Eugenio Pachado, Martín Melo y Eduardo Navarro, párrocos del Espíritu Santo (Capital), Nuestra Señora del Rosario (Paclín), Jesús Niño (Capital), Nuestra Señora de Belén (Belén) y Santa Ana y San Joaquín (Miraflores), respectivamente.
Participaron autoridades municipales, encabezadas por la intendenta de Fray Mamerto Esquiú, Prof. Alejandra Benavidez, miembros de instituciones eclesiales y civiles, religiosas y fieles en general.
En el inicio de la ceremonia litúrgica, el padre Vizcarra dio lectura al decreto de designación del nuevo párroco, tras lo cual, el Obispo bendijo el agua con la que el padre Amaya roció a todo el pueblo reunido en torno a la Eucaristía.
Luego de la proclamación de la Palabra de Dios, Mons. Urbanč pronunció su homilía, en la que agradeció al padre Carlos Robledo por "este tiempo que llevó aquí con ustedes", dijo, a la vez que destacó su tarea en la preparación y realización de la Beatificación de Fray Mamerto Esquiú. señalando que "queríamos tener a un sacerdote que estuviera presente preparando esa gran celebración que hemos podido vivir en el marco de la pandemia. Y llevar adelante esta tarea pastoral en este tiempo, ya teniendo al Beato entre nosotros con toda esa mística que va suscitando su figura".
Luego manifestó que "así como fue allá antes del 2021, ahora estamos con el Bicentenario del Nacimiento, lo queremos aprovechar muy bien como un hito importante en nuestra patria, que tanto necesita de reconciliación, de poder cerrar grietas, de podernos ver como hermanos, ése ha sido el gran sueño del Beato, ver una patria unida. Por algo al final de su sermón llegó a decir a los católicos, especialmente a aquellos más duros: 'Señores, obedezcan, tenemos ley, nos tenemos que acomodar todos a esa ley si queremos vivir como hermanos, tener prosperidad en este suelo, si queremos respetar la vida de todos'".
En torno al Bicentenario del Natalicio del Beato Esquiú, el Obispo comentó que estuvo en Roma con el Papa León para comentarle sobre este acontecimiento, quien "lo acogió de muy buena manera, prestó mucha atención cuando le estaba explicando el porqué de esta visita, el porqué del Beato, y se interesó mucho, incluso le dejé material para ver si nos puede dar algún escrito cuando se cumplan, el 11 de mayo, los 200 años".
"Queremos aportar para nuestra provincia y todo el país la figura del Beato Esquiú"
Asimismo, enfatizó que "queremos aportar para nuestra provincia y todo el país a esta figura" y "también el Episcopado argentino está muy movilizado por esto, porque nos puede hacer mucho bien. Así que ustedes, queridos hermanos de Piedra Blanca, son realmente los protagonistas de esto... Así como han acompañado al padre Carlos, ahora tendrán que acompañar al padre Marcelo, y él los va a acompañar a ustedes en este Bicentenario. Es entrar bien de lleno en la tarea pastoral de esta parroquia en el marco de este Bicentenario del Nacimiento de nuestro querido Beato".
Los invitó a trabajar también "en lo ordinario de la vida pastoral de la parroquia, porque la vida pastoral sigue", pidiéndoles que presten atención a la catequesis bautismal y acompañen a las embarazadas, teniendo presente que "el Bautismo es la puerta de entrada a la vida de la fe, a la vida de los hijos de Dios, de la gran familia que es la Iglesia".
En otro tramo resaltó que "así como el Beato Esquiú se esmeró de presentar siempre a Jesucristo ante la comunidad, en el ámbito político, eclesial, académico, tenemos que homenajearlo, siendo también nosotros hoy auténticos cristianos".
Además, exhortó a imitar a "este gran hombre, que durante sus 57 años que Dios le dio de peregrinar por este mundo, dejó una estela con su vida, de un hombre coherente, de una sola pieza, donde siempre Cristo estaba primero". En este sentido, afirmó que "para Esquiú fue impresionante la configuración con Cristo pobre en la figura de San Francisco de Asís, en quien vio un modelo. También nosotros vemos otro modelo auténtico: el Beato Mamerto".
En orden a ello impulsó a los fieles a que "ayudados por nuestros pastores, caminemos juntos como una gran familia, siempre apoyados en estas luminarias, en estas estrellas que brillan en la noche, como son los santos, los beatos, la Virgen, los ángeles, que nos orientan en el camino de la vida. Que el Beato Mamerto Esquiú desde el Cielo nos ayude a llevar una vida auténticamente cristiana y cada día mejor. Quiera Dios que Catamarca no tenga solamente este Beato sino muchísimos beatos, muchísimos santos, eso tendríamos que ser en esta generación que celebra el Bicentenario de su Nacimiento".
Profesión de fe y juramento de fidelidad
Continuando con la celebración, el nuevo párroco realizó la profesión de fe y el juramento de fidelidad delante el Obispo.
En el momento de las ofrendas, el padre Amaya recibió los aceites sagrados con los que administrará los sacramentos; y al concluir la Comunión, recibió la llave del Sagrario donde se reserva el Santísimo Sacramento.
Antes de la bendición final, se escucharon palabras de bienvenida a cargo de un representante de la comunidad parroquial y luego de los párrocos saliente y entrante.
Al finalizar la celebración eucarística, el flamante párroco recibió el saludo de los fieles en el atrio del templo.