Mes de la Memoria: Bibiana Reibaldi y el testimonio de una hija de represor
La integrante del colectivo Historias Desobedientes compartió su experiencia personal y el proceso que la llevó a confrontar el legado familiar vinculado al terrorismo de Estado. La actividad se realizó en el marco de las propuestas por los 50 años del golpe de 1976.

En el marco de las actividades organizadas por el Mes de la Memoria, este jueves 12 de marzo se realizó una charla a cargo de Bibiana Reibaldi, quien compartió su testimonio personal y reflexionó sobre el proceso que la llevó a romper con el silencio familiar en torno al accionar de su padre durante la última dictadura cívico militar.

Reibaldi integra el colectivo Historias Desobedientes, un espacio conformado por hijas e hijos de represores que decidieron pronunciarse públicamente en defensa de los valores de memoria, verdad y justicia. Durante el encuentro, la expositora relató su historia personal y el recorrido que la llevó a asumir una posición ética frente al pasado familiar. Su padre, Julio Reibaldi, fue militar y civil del Batallón de Inteligencia 601, estructura que integró el aparato represivo durante la última dictadura.

"Yo soy una de esas historias. Una historia que intenta poner en palabras tanto daño y tanto desastre", expresó al inicio de su exposición, donde también remarcó la importancia de sostener espacios de diálogo y reflexión.

Romper el pacto de silencio familiar

Uno de los ejes centrales de la charla fue la explicación de cómo surgió el colectivo Historias Desobedientes y el proceso personal que atravesaron sus integrantes. Según explicó Reibaldi, el espacio nació a partir de experiencias personales atravesadas por la vergüenza, el dolor y los mandatos de silencio dentro de las familias vinculadas al terrorismo de Estado.

"Cada integrante tiene un recorrido de vida diferente, pero hay denominadores comunes que nos unen: la vergüenza y el pacto de silencio familiar que tuvimos que romper, nadando contra la corriente", señaló.

En ese contexto, definió al colectivo como una presencia incómoda dentro del debate público. "Somos una voz disruptiva, una voz incómoda. Los desobedientes decidimos tomar una decisión basada en la ética y en el repudio al accionar de nuestros padres y familiares, criminales de lesa humanidad", sostuvo.

Una frase que marcó su historia

Durante su exposición, Reibaldi recordó uno de los episodios que marcó profundamente su vida y que le permitió dimensionar el rol que su padre desempeñaba durante la dictadura.

Según relató, en una oportunidad escuchó cómo él mismo se definía en una conversación con otras personas en el Hospital Militar. "Me dedico a cazar subversivos", dijo su padre en aquel diálogo.

Con el paso del tiempo, esa frase se convirtió en uno de los hechos que la llevaron a cuestionar el lugar que ocupaba su familia dentro del terrorismo de Estado y a iniciar un proceso personal de reflexión y posicionamiento público.

La aparición pública del colectivo

La primera aparición pública de Historias Desobedientes ocurrió el 3 de junio de 2017, durante una movilización del movimiento Ni Una Menos. En esa oportunidad, un pequeño grupo de mujeres marchó con una bandera que generó sorpresa y emoción entre quienes participaban de la movilización.

Reibaldi recordó ese momento como un punto de inflexión en la visibilidad del colectivo. "Éramos seis mujeres portando la bandera. Muchos miraban y quedaban perplejos, algunos lloraban, otros nos abrazaban", relató.

La contradicción emocional frente al pasado familiar

Durante la charla también abordó las tensiones personales y familiares que implicó tomar una posición pública frente al pasado.

Reibaldi explicó que su padre murió en 2002 sin haber enfrentado la justicia. "Mi papá fue un genocida que murió impune en 2002", afirmó. Al mismo tiempo, reconoció la complejidad emocional que atravesó durante años al intentar conciliar los vínculos familiares con su posicionamiento ético.

"Yo a mi papá lo quería, no lo negué ni lo niego, pero eso no me impide posicionarme desde la ética y el repudio", expresó.

También relató que durante los últimos años de vida de su padre mantuvieron discusiones en las que ella le pedía que declarara y rompiera el pacto de silencio que rodea a muchos responsables de los crímenes de la dictadura. Sin embargo, según señaló, ese pedido nunca tuvo respuesta. "Fue fiel al pacto de silencio y jamás dijo una palabra", sostuvo.

La palabra como herramienta contra el silencio

A lo largo de su exposición, Reibaldi destacó el valor de la palabra como herramienta fundamental para enfrentar ese silencio y contribuir a los procesos de memoria colectiva. En ese sentido, remarcó que el colectivo utiliza el testimonio como una forma de denuncia y de reconstrucción histórica.

"Nuestra acción estratégica es la palabra. Es el recurso que tenemos para ser sinceros y para denunciar", afirmó. También señaló que esos testimonios pueden tener un impacto profundo en las víctimas y sobrevivientes del terrorismo de Estado.

Como ejemplo, recordó el caso de una persona que había sido detenida ilegalmente durante la dictadura y que pudo reconstruir parte de su historia gracias al testimonio de un integrante del colectivo. "Para ese sobreviviente fue la primera vez que alguien confirmaba que había estado secuestrado. Eso le cambió la vida", relató.