La famosa botella de vidrio con agua ya se volvió una costumbre en la mayoría de las heladeras. Son una alternativa más ecológica a las de plástico, mantienen mejor el frío y se rellenan fácilmente. Sin embargo, tienen un gran problema que es el sarro.
Esta formación, producto del paso del tiempo, puede resultar desagradable sobre todo al tratarse de un recipiente desde el cual se bebe. A pesar de ello, no hay que tirarlas cuando el sarro aparece, sino que hay tres ingredientes secretos para dejarlas como nuevas.
Las redes sociales, que muchas veces pueden ser vistas como una perdida de tiempo, a veces ofrecen soluciones útiles a problemas de la vida cotidiana. Este es el caso de muchos consejos de limpieza, como este truco que fue publicado por la usuaria datazodatazo en Instagram.
Con 612 mil seguidores, Soledad Ramos se hizo popular en las redes gracias a sus videos con distintos trucos y consejos para el hogar. En este caso, para limpiar la botella, plantea un paso a paso simple que requiere solamente la utilización de agua, detergente y maíz.
El paso a paso para decirle adiós al sarro de las botellas
Primero hay que llenar el fondo de la botella con agua de la canilla y agregar dos gotas de detergente para lavar los platos. Finalmente, el ingrediente más sorprendente de todos: maíz. Si no se cuenta con el mismo, no hace falta salir a hacer las compras, sino que se puede reemplazar por otras tres alternativas: arroz, lentejas, e incluso yerba mate.
Con estos tres ingredientes dentro de la botella, solo bastará taparla y mezclar bien batiéndola, para que se cubra toda la superficie que contiene sarro. Una vez realizado, destaparla y echar por la pileta todo el contenido de su interior.
Por último, repetir el proceso pero solo con agua para que quite los restos que puedan haber quedado de detergente y maíz (o arroz o yerba). El truco sirve tanto para botellas de vidrio, como también plástico o acrílico.
El paso a paso con tres ingredientes.
El método funciona porque combina distintos tipos de acción que, juntas, atacan el sarro sin necesidad de productos agresivos. El agua cumple un rol fundamental como medio: no elimina los depósitos minerales por sí sola, pero permite que el detergente se disperse y que los elementos sólidos se muevan con libertad dentro de la botella.
Además, al estar en contacto prolongado con el sarro, ayuda a reblandecer ligeramente esas incrustaciones minerales, lo que facilita que se despeguen del vidrio con menor esfuerzo.
El detergente interviene desde lo químico. El sarro está compuesto principalmente por sales minerales que se adhieren con fuerza a la superficie interna de la botella. El mismo no disuelve completamente el sarro, pero sí lo vuelven menos adherente, dejándolo en una condición mucho más fácil de remover.
El maíz, el arroz, las lentejas o incluso la yerba mate cumplen una función mecánica clave. Al ser materiales firmes pero no duros, actúan como abrasivos suaves. Cuando la botella se agita, estos granos golpean y raspan las paredes internas, desprendiendo el sarro acumulado, incluso en zonas difíciles como el fondo o el cuello. Como su dureza es menor que la del vidrio y el agua amortigua el impacto, limpian sin rayar ni dañar el recipiente.
Finalmente, la agitación es el paso que activa todo el proceso. Al mover la botella, los granos recorren toda la superficie interna, el detergente se distribuye de manera uniforme y el sarro ya debilitado se fragmenta y se desprende. Es una forma de "frotar" desde adentro, aprovechando el movimiento y la fricción en un espacio donde no se puede introducir una esponja.