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No es la bacha: el objeto de la cocina que más bacterias acumula y casi nadie limpia

Aunque suele pasar desapercibida, la esponja de cocina concentra una carga bacteriana superior a la del inodoro y puede convertirse en un foco de contaminación si no se higieniza o reemplaza a tiempo.

10 Febrero de 2026 07.55

Mantener la limpieza del hogar es clave para prevenir la proliferación de bacterias. Sin embargo, los lugares que suelen considerarse más sucios, como los inodoros o los picaportes, no encabezan la lista de los objetos más contaminados dentro de la casa. Ese lugar lo ocupa un elemento cotidiano que se encuentra en la cocina.

Se trata de la esponja, utilizada a diario para lavar platos y superficies. Debido a su uso constante y a sus características, puede transformarse en un verdadero reservorio de microorganismos cuando no se limpia de manera adecuada.

Por qué la esponja concentra tanta cantidad de bacterias

Diversos estudios advierten que una esponja de cocina puede albergar hasta 54 mil millones de bacterias por centímetro cúbico, una cifra que supera incluso la carga bacteriana presente en un inodoro.

Esta concentración se explica por varios factores: su estructura porosa, la humedad permanente y los restos de alimentos que quedan atrapados en su interior. De esta forma, cada vez que se la utiliza, se favorece el crecimiento y la propagación de bacterias que encuentran en la esponja un ambiente ideal para desarrollarse.

Las bacterias más frecuentes en las esponjas de cocina

Entre los microorganismos que suelen detectarse con mayor frecuencia se encuentran:

Escherichia coli (E. coli): presente en carnes crudas, pollo, verduras mal lavadas y alimentos manipulados sin higiene adecuada.

Salmonella: asociada al contacto con carne cruda, pollo y huevos.

Staphylococcus: bacteria que vive en la piel, la nariz y las manos, y se transfiere fácilmente al manipular la esponja.

Klebsiella: llega principalmente a través de carnes crudas y verduras mal lavadas que se procesan en tablas de cocina.

Campylobacter: vinculada de manera directa con la carne cruda, especialmente el pollo.

Cómo limpiar y desinfectar la esponja

Existen distintos métodos para reducir la carga bacteriana de las esponjas de cocina:

Microondas: humedecer la esponja y calentarla durante dos minutos a máxima potencia.

Agua hirviendo: sumergirla en agua en ebullición durante cinco minutos.

Lavavajillas: colocarla en el ciclo más caliente del equipo.

Vinagre blanco: dejarla en remojo durante cinco minutos.

No obstante, los especialistas coinciden en que la limpieza no reemplaza el recambio. Recomiendan cambiar la esponja cada una o dos semanas, o antes si presenta mal olor o signos visibles de deterioro, para evitar riesgos sanitarios.