• Dólar
  • BNA $1460 ~ $1510
  • BLUE $1540 ~ $1560
  • TURISTA $1898 ~ $1898

22 C ° ST 21.1 °

Unión Radio 91.3 en vivo

Pueblo Perdido renovó el vínculo ancestral con la Pachamama

Bajo la propuesta "Pacha Raymi - Celebración del Día de la Pachamama", cientos de residentes y turistas participaron este sábado de una experiencia que unió tradición, memoria y cosmovisión andina en el sitio arqueológico. La ceremonia, encabezada por el cacique Juan Carlos Allosa y las comunidades Kakán Putquial y Kakán Valle Chico, volvió a convertir a Pueblo Perdido en un espacio de encuentro entre el pasado y el presente.

1 Agosto de 2026 19.53

Entre el eco de los cantos ancestrales y el silencio reverente de la quebrada, Pueblo Perdido volvió a convertirse este sábado en un escenario donde la historia, la espiritualidad y la identidad confluyeron en una misma celebración. Como ocurre cada 1° de agosto, el sitio arqueológico abrió sus puertas para conmemorar el Día de la Pachamama, una de las fechas más sagradas para los pueblos originarios andinos, convocando a cientos de residentes y turistas que llegaron con un propósito compartido: agradecer a la Madre Tierra y renovar el compromiso de respeto y reciprocidad con la naturaleza.

La propuesta, denominada "Pacha Raymi - Celebración del Día de la Pachamama", transformó por varias horas el antiguo asentamiento indígena en un espacio de profunda espiritualidad. Más de un centenar de personas ascendieron en grupos hasta el lugar donde, hace miles de años, los antiguos habitantes de este valle realizaban sus ceremonias, ofreciendo sus cosechas entre cantos, danzas y ofrendas.

Rodeados por las piedras milenarias, los gigantescos cardones y con la ciudad que parecía asomarse desde la montaña, los participantes vivieron una experiencia en la que el tiempo pareció detenerse. El paisaje y el peso histórico del lugar acompañaron cada instante de una celebración que buscó revivir prácticas ancestrales y fortalecer el vínculo con las tradiciones indígenas.

Una ceremonia guiada por la tradición

La ceremonia fue presidida por el cacique Juan Carlos Allosa, junto a las comunidades Kakán Putquial, de Andalgalá, y Kakán Valle Chico.

Con su poncho wiphala, un charango entre las manos y acompañado por su familia, Allosa condujo cada momento del ritual, explicando el significado profundo de cada gesto, cada canto y cada plegaria. Su guía permitió que los asistentes comprendieran el valor simbólico de cada una de las prácticas desarrolladas durante la jornada.

Durante la celebración se realizaron:

  • Sahumos.
  • Ofrendas.
  • Oraciones destinadas a agradecer los frutos recibidos.
  • La renovación del compromiso de reciprocidad con la Pachamama.

La jornada también estuvo marcada por una intensa carga emocional entre quienes participaron por primera vez de esta experiencia.

"Me sorprendió esta celebración. Es un saludo que hacemos en el cerro Urko Kjampis, el cerro sanador, con ofrendas, plegarias y canciones. Tratamos de que la gente participe cantando o bailando. Me impresionó ver cómo muchos se despedían con lágrimas en los ojos. Sentí que realmente lo vivieron de verdad. Fue algo inexplicable para mí", expresó Allosa al finalizar la jornada.

Sus palabras reflejaron el impacto que tuvo la ceremonia tanto para quienes forman parte de las comunidades originarias como para quienes se acercaron por primera vez a conocer y participar de esta tradición.

Cuatro ceremonias y un bautismo ancestral cargado de simbolismo

A lo largo del día se desarrollaron tres ceremonias en el sitio arqueológico y una cuarta ceremonia junto al Centro de Interpretación, donde tuvo lugar uno de los momentos más significativos de toda la jornada: el bautismo ancestral.

En ese espacio, quienes decidieron asumir un compromiso con la cultura de los pueblos originarios recibieron un nombre en lengua kakán y realizaron la ofrenda del chuscharuto, un pequeño mechón de cabello que simboliza la entrega del propio ADN a la Pachamama y el compromiso de defender las tradiciones, los saberes ancestrales y la identidad indígena.

El significado del ritual fue explicado por el propio cacique.

"Cuando uno comprende el significado de este ritual, elige un nombre. Ese mechón de cabello representa a la persona y queda como una promesa de cuidar nuestras culturas madre", explicó Allosa.

Entre quienes participaron del bautismo ancestral estuvo Estela, quien compartió la emoción que le produjo recibir un nuevo nombre dentro de la tradición kakán.

"Ahora me llamaré Jaruma, que significa 'Siempre libres'. Es un nombre que representa un grito colectivo de las mujeres de esta tierra y siento que me identifica profundamente".

El momento sintetizó el sentido de pertenencia y el compromiso que representa asumir un nombre ancestral como parte de una decisión personal vinculada a la preservación de la cultura originaria.

El abrazo al árbol abuelo y la cosmovisión andina

Otro de los instantes más conmovedores de la jornada fue el abrazo al árbol abuelo, una práctica guiada por Juan Carlos Allosa que invitó a los presentes a recorrer, mediante la imaginación y la introspección, los tres mundos de la cosmovisión andina.

Con los ojos cerrados, los participantes fueron acompañados en un recorrido simbólico que comenzó en las raíces del árbol, continuó por su tronco y culminó en sus ramas.

El maestro de ceremonias explicó el significado de cada uno de esos niveles:

  • Uku Pacha: el mundo de abajo, representado por las raíces.
  • Kay Pacha: el aquí y el ahora, simbolizado por el tronco.
  • Hanan Pacha: el mundo superior o plano celestial, representado por las ramas y las hojas.

"Al abrazar el árbol imaginamos que descendemos hacia sus raíces, donde sentimos el Uku Pacha, el mundo de abajo. Luego volvemos al tronco, al Kay Pacha, el aquí y el ahora. Finalmente, al elevar la mirada hacia las ramas y las hojas, nos encontramos con el Hanan Pacha, el mundo superior, el plano celestial", explicó el maestro de ceremonias.

La experiencia invitó a los asistentes a comprender la relación entre la naturaleza y la cosmovisión ancestral, integrando cuerpo, memoria y espiritualidad en un mismo acto.

Una despedida marcada por la memoria y la identidad

El cierre de la celebración tuvo lugar frente a la apacheta de Pueblo Perdido. Allí, con los brazos extendidos hacia el cielo y todavía conmovidos por la intensidad de la jornada, muchos permanecieron en silencio durante algunos instantes, prolongando simbólicamente ese encuentro con la Madre Tierra.

La emoción también quedó reflejada en el testimonio de Mabel, llegada desde Buenos Aires, quien resumió el significado de la experiencia vivida.

"Fue un abrazo colectivo de memoria, identidad y espiritualidad", indicó luego de participar de la celebración donde la Pachamama volvió a ser homenajeada como hace siglos.

La jornada concluyó con la sensación compartida entre quienes participaron de haber vivido mucho más que una ceremonia. En Pueblo Perdido, la conmemoración del Día de la Pachamama volvió a renovar un vínculo ancestral sostenido por el respeto a la naturaleza, las tradiciones y la identidad de los pueblos originarios. Entre cantos, ofrendas, plegarias, bautismos ancestrales y gestos cargados de simbolismo, residentes y turistas regresaron con la percepción de haber recibido algo más que una bendición: el abrazo eterno de la tierra que los sostiene.