Un estudio reveló el por qué del rechazó a la vacuna contra el Covid
Una investigación masiva publicada en The Lancet identificó los principales motivos de reticencia a la vacunación durante la pandemia. Pese a las dudas iniciales, el seguimiento mostró que el 65% de las personas indecisas terminó aplicándose al menos una dosis.

La resistencia a vacunarse se consolidó como uno de los principales desafíos de la salud pública durante y después de la pandemia de Covid-19. Aunque la vacunación masiva permitió reducir de manera significativa la transmisión del SARS-CoV-2 y habilitó la flexibilización de las restricciones sanitarias en gran parte del mundo, un sector de la población optó por rechazar o postergar la aplicación de las vacunas. Un nuevo estudio realizado en el Reino Unido aporta datos clave para comprender las razones detrás de esa conducta y revela un desenlace inesperado.

La investigación, desarrollada por la Escuela de Salud Pública del Imperial College de Londres y publicada recientemente en la prestigiosa revista científica The Lancet, se basó en un relevamiento de gran escala que incluyó a más de 1,1 millón de personas mayores de 18 años. El objetivo fue identificar los principales motivos de reticencia a la vacuna contra el Covid y analizar cómo evolucionaron esas posturas a lo largo del tiempo.

El contexto no es menor. Tras la pandemia, enfermedades prevenibles como el sarampión volvieron a representar un riesgo sanitario en distintos países, en parte como consecuencia de la caída en las tasas de vacunación. Esta situación resulta paradójica si se tiene en cuenta que la campaña de vacunación contra el Covid fue una de las más rápidas y extensas de la historia, y resultó clave para controlar la crisis sanitaria global.

Según el estudio, 37.982 personas —equivalentes al 3,3% del total de participantes— manifestaron algún grado de reticencia a vacunarse. De ese grupo, 10.316 encuestados (0,9%) afirmaron haber rechazado la vacuna o tener la intención de hacerlo, mientras que otros 27.666 (2,4%) señalaron que aún no habían tomado una decisión o prefirieron no responder.

Las tasas de reticencia no se mantuvieron estables. Alcanzaron un pico del 7,9% en enero de 2021, descendieron progresivamente hasta un mínimo del 1,1% a comienzos de 2022 y luego volvieron a aumentar levemente, llegando al 2,3% entre febrero y marzo de ese año. Los investigadores agruparon las razones del rechazo o la indecisión en ocho grandes categorías.

Los motivos esgrimidos

Las causas más frecuentes estuvieron vinculadas a preocupaciones sobre la eficacia de las vacunas y los posibles efectos adversos a corto y largo plazo (grupo A). Entre los participantes que pudieron seleccionar razones predefinidas, el 40,7% manifestó inquietud por los efectos a largo plazo en la salud, el 38,9% prefirió "esperar y ver" qué tan bien funcionaban las vacunas y el 36,8% expresó temor por los efectos secundarios.

Otros grupos incluyeron dificultades logísticas para acceder a los centros de vacunación; percepción de bajo riesgo frente al Covid y desconfianza hacia los desarrolladores; problemas de salud personal; miedo generalizado a las vacunas; preocupaciones vinculadas a la fertilidad; embarazo o lactancia; y respuestas no especificadas.

Uno de los hallazgos relevantes del trabajo fue que los motivos de desconfianza y baja percepción del riesgo (grupo C) volvieron a crecer con fuerza en 2022, alcanzando niveles similares a los del inicio del estudio. También aumentó de manera marcada la creencia de que no era necesario vacunarse tras haber tenido Covid, una postura que más que duplicó su prevalencia respecto de 2021.

Un resultado inesperado

Más allá del diagnóstico sobre la reticencia, uno de los aportes centrales del estudio fue el seguimiento a largo plazo de los participantes. Los investigadores analizaron la evolución de 847.914 personas que aceptaron vincular sus respuestas con los registros oficiales de vacunación, con un seguimiento promedio de casi tres años.

El resultado fue sorpresivo: de las 37.982 personas que inicialmente habían expresado dudas, el 65% terminó recibiendo al menos una dosis de la vacuna contra el Covid hasta mayo de 2024. Este giro sugiere que la reticencia inicial no fue necesariamente una postura definitiva y que, con el paso del tiempo, una parte significativa de la población reconsideró su decisión.

El estudio refuerza la importancia de comprender los temores y percepciones sociales para diseñar estrategias de comunicación sanitaria más eficaces, capaces de generar confianza y mejorar las tasas de vacunación frente a futuras emergencias de salud pública.