Los profesionales del Ministerio de Salud de la provincia, hacen hincapié en algunas pautas de cuidados para mejorar los hábitos de los más chicos, teniendo en cuenta que durante los tiempos de receso escolar las rutinas se pueden modificar.
La Pediatra y Neonatologa, Tania Piedrasanta resaltó que "el sueño es una necesidad biológica fundamental en los niños; dormir bien no es solo "descansar" ya que durante el sueño el cuerpo y el cerebro realizan funciones esenciales para el crecimiento, el aprendizaje y la salud".
Y agregó que "un descanso adecuado es tan importante como una buena alimentación y los controles de salud".
Piedrasanta explicó que las horas de sueño importan porque "mientras los niños duermen se libera la hormona de crecimiento, se consolida la memoria y el aprendizaje, se regula el estado de ánimo y la conducta, se fortalece el sistema inmunológico".
Además, continuó "el cerebro procesa y organiza la información del día; dormir bien permite que los niños crezcan, aprendan y se desarrollen de manera saludable".
¿Cuántas horas deben dormir según la edad? (Horas totales por día, incluyendo siestas)
Recién nacidos (0 a 3 meses): 14 a 17 horas.
Lactantes (4 a 11 meses): 12 a 15 horas.
Niños pequeños (1 a 2 años): 11 a 14 horas.
Preescolares (3 a 5 años): 10 a 13 horas.
Escolares (6 a 12 años): 9 a 12 horas.
Adolescentes (13 a 18 años): 8 a 10 horas.
Sin embargo, Tania Piedrasanta señaló que "cada niño es diferente, pero dormir menos de lo recomendado de forma habitual puede afectar su salud".
Indicó que el sueño adecuado es importante porque favorece el desarrollo neurológico, la atención y concentración, el rendimiento escolar, la regulación emocional, el crecimiento físico, un mejor funcionamiento de las defensas del organismo.
Asimismo, la profesional destacó que "el buen descanso impacta en el presente y también en el desarrollo a largo plazo. La falta de sueño o los desvelos pueden provocar en los menores irritabilidad, berrinches, llanto fácil; dificultades de atención y aprendizaje; bajo rendimiento escolar; conductas hiperactivas o impulsivas; cansancio persistente; dolores de cabeza; alteraciones del apetito; mayor riesgo de infecciones".
En cuanto a los adolescentes, "pueden producir cambios del ánimo, ansiedad y bajo rendimiento académico".