Argentina y el desafío del recambio: los históricos que podrían quedarse afuera del Mundial
A menos de seis meses de la próxima Copa del Mundo, la estructura de la Selección Argentina se mantiene firme, pero algunos nombres históricos entran en zona de análisis. Lesiones, falta de continuidad y la irrupción de nuevas alternativas obligan a Lionel Scaloni a revisar piezas sin romper la base campeona en Qatar.

A menos de medio año del Mundial 2026, la Selección Argentina ya no discute su identidad ni su estructura principal. El ciclo conducido por Lionel Scaloni mantiene una base consolidada, con líderes definidos y una idea de juego que dio resultados concretos. La obtención del título en Qatar no solo significó la coronación de un proceso, sino también la consolidación de un grupo que encontró funcionamiento, carácter y una estructura táctica reconocible.

Sin embargo, el fútbol es dinámica permanente. El contexto empieza a modificar algunos nombres propios: lesiones recurrentes, falta de continuidad en los clubes y el crecimiento de nuevas alternativas obligan al cuerpo técnico a revisar situaciones individuales. No se trata de una ruptura ni de un cambio drástico. La intención sigue siendo sostener la base que ganó el Mundial en Qatar, pero ajustando piezas donde el presente así lo exige.

En ese análisis minucioso aparecen varios históricos que, por distintas razones, entraron en zona de evaluación.

Lesiones que condicionan

Uno de los casos más sensibles es el de Giovani Lo Celso. Su calidad nunca estuvo en discusión dentro del ciclo. Cuando está en plenitud física, representa una opción directa para el once titular por su capacidad de asociación, dinámica y lectura del juego. Sin embargo, las lesiones volvieron a interrumpir su continuidad. Una nueva molestia muscular en el muslo lo dejó fuera de un tramo importante del calendario y también de la Finalissima ante España.

El problema no es conceptual, sino físico. En un mediocampo cada vez más competitivo, donde el margen es cada vez más estrecho, la falta de regularidad puede pesar. Cuando no está disponible, el espacio se reduce y otros nombres ganan terreno.

Un escenario similar atraviesa Juan Foyth. La rotura del tendón de Aquiles lo mantendrá varios meses fuera de las canchas, con una recuperación proyectada recién para el segundo semestre del año. Su versatilidad —capaz de desempeñarse en distintos puestos defensivos— siempre fue valorada por el cuerpo técnico. Pero el tiempo juega en contra y la competencia interna en la defensa creció, lo que convierte su situación en un punto de seguimiento permanente.

En el lateral izquierdo aparece el caso de Marcos Acuña, otro campeón del mundo cuya presencia depende casi exclusivamente de su estado físico. Cuando está en condiciones óptimas, aporta experiencia, intensidad y carácter competitivo. Pero las molestias reiteradas le hicieron perder terreno frente a otras opciones que ofrecen mayor continuidad.

El equilibrio entre alarma y respaldo

Dentro del mismo sector defensivo se encuentra Nicolás Tagliafico, habitual titular para Scaloni. El defensor sufrió un esguince de tobillo tras un golpe en un partido de la Europa League, lo que generó una alarma momentánea. Sin embargo, su situación no parece comprometer su presencia a futuro.

Los números respaldan su estabilidad:

Desde la última Copa América disputó 85 partidos.

Solo se perdió nueve encuentros por lesión.

La estadística refuerza su confiabilidad dentro del plantel y lo ubica, al menos por ahora, en una zona distinta respecto de otros casos que presentan mayor incertidumbre física.

Talento sin continuidad

Más atrás en la consideración aparecen nombres como Paulo Dybala y Ángel Correa. Ambos cuentan con talento de sobra y condiciones técnicas indiscutibles. Sin embargo, nunca lograron sostener una continuidad firme dentro del ciclo, ya sea por problemas físicos o por la fuerte competencia en la zona ofensiva.

En un equipo que ya tiene una estructura ofensiva consolidada, la falta de regularidad termina siendo determinante. El cuerpo técnico observa, evalúa y pondera el presente por encima del pasado.

La presión desde abajo

El escenario no solo se explica por las dudas sobre algunos campeones del mundo, sino también por la aparición de nuevas alternativas que empujan desde atrás. Futbolistas como Nicolás Paz, Giuliano Simeone, Valentín Barco o Franco Mastantuono comenzaron a ganar terreno y obligan a replantear jerarquías dentro del plantel.

Su irrupción introduce una variable competitiva que fortalece el proceso. La transición no implica borrar el pasado, sino elevar el estándar interno. Cada convocatoria se convierte en una instancia de validación permanente.

La lógica del proceso

El mensaje de Scaloni se mantiene coherente con todo su recorrido: transición sin romper la base. Los líderes siguen siendo importantes y el grupo campeón conserva un valor estructural incuestionable. Pero nadie tiene el lugar asegurado únicamente por lo hecho.

En la Selección campeona del mundo, el pasado suma. El futuro, en cambio, se gana en la cancha. A menos de medio año del Mundial 2026, la identidad no se discute. Lo que sí se discute, con naturalidad y exigencia, son los nombres que deberán sostenerla.