La FIFA confirmó este martes la distribución oficial de los cuatro bombos que se utilizarán en el sorteo de la fase de grupos del Mundial 2026, que tendrá lugar el próximo 5 de diciembre en Washington, en una ceremonia que marcará el puntapié inicial del torneo que se jugará en Estados Unidos, Canadá y México. Con el mapa ya definido, las selecciones comienzan a evaluar sus escenarios posibles y los desafíos que podrían enfrentar desde la primera ronda. Para la Argentina, campeona vigente, la conformación de los bombos representa una ventaja estratégica clave de cara a la defensa del título obtenido en Qatar 2022.
La Selección quedó ubicada en el Bombo 1, una condición que no solo responde a su consagración mundial sino también a su ubicación en el ranking FIFA. Allí comparte espacio con los tres países anfitriones —Estados Unidos, Canadá y México— así como con algunas de las potencias históricas del fútbol internacional: Francia, España, Inglaterra, Brasil, Portugal, Países Bajos, Bélgica y Alemania. La presencia de tantos equipos de jerarquía en el primer lote implica que Argentina no se cruzará con ninguno de ellos en la fase inicial, lo que reduce considerablemente la posibilidad de un grupo de máxima exigencia.
El panorama cambia al observar el Bombo 2, que reúne selecciones que, sin estar entre las grandes potencias, mantienen planteles competitivos y procesos consolidados. Entre ellas figuran Croacia, Marruecos, Colombia, Uruguay, Suiza, Japón, Senegal, Irán, Corea del Sur, Ecuador, Austria y Australia. Muchas de estas selecciones llegan con rendimientos destacados en mundiales recientes o en sus respectivas competiciones continentales, por lo que se espera que uno de estos equipos se convierta en el principal desafío para la Scaloneta en la fase de grupos.
El Bombo 3 aporta otro conjunto de equipos que, si bien no parten como favoritos, cuentan con tradición, competitividad o crecimiento reciente. Allí aparecen Noruega, Panamá, Egipto, Argelia, Escocia, Paraguay, Túnez, Costa de Marfil, Uzbekistán, Qatar, Arabia Saudita y Sudáfrica. Estos seleccionados representan perfiles diversos: desde países con participaciones mundialistas históricas, hasta otros que buscan consolidar su presencia internacional en un torneo que por primera vez contará con un formato ampliado.
Finalmente, el Bombo 4 agrupa a los equipos emergentes y a aquellos que aún pugnan por obtener un lugar en el certamen. Allí figuran Jordania, Cabo Verde, Ghana, Curazao, Haití, Nueva Zelanda, los ganadores de las Eliminatorias europeas A, B, C y D, y los dos seleccionados que se clasifiquen a través del Torneo Eliminatorio FIFA. Este grupo es, de lejos, el que presenta mayor incertidumbre debido a que varias plazas siguen abiertas y podrían ser ocupadas por selecciones de perfiles muy diferentes, lo que amplía el abanico de posibilidades.
El sorteo, que será cubierto por la Agencia Noticias Argentinas, permitirá conocer cómo quedarán compuestos los grupos y cuál será el camino inicial que deberá recorrer Argentina. Con los bombos ya definidos, crece la expectativa entre los hinchas, especialistas y cuerpos técnicos, que comienzan a trazar proyecciones sobre posibles cruces y escenarios. En un Mundial expandido y con nuevos formatos, cada detalle previo cobra especial relevancia para las selecciones que apuntan alto.
Para la Argentina, el foco estará puesto en confirmar un debut accesible, evitar combinaciones desfavorables y encarar con orden el tramo inicial de una competencia que buscará revalidar el prestigio y la identidad ganadora forjada en los últimos años. El 5 de diciembre marcará el primer paso hacia ese camino.