El fútbol argentino continúa conmovido por la partida de Miguel Ángel Russo, una de las figuras más queridas y respetadas del deporte nacional. En una ceremonia íntima y cargada de emoción, su familia cumplió con una de sus últimas voluntades: esparcir parte de sus cenizas en la Bombonera, el estadio donde el entrenador vivió algunos de los momentos más importantes de su carrera.
El adiós se realizó en el estadio Alberto J. Armando, en el mismo escenario donde días atrás miles de hinchas le rindieron un multitudinario homenaje. Según trascendió en TyC Sports, la decisión de su familia respondió al deseo expreso de Russo, quien pidió que sus restos fueran depositados en los clubes que marcaron su vida: Boca Juniors, Rosario Central, Estudiantes de La Plata y Lanús.
Así, el mítico DT que dejó huella en cada institución será recordado en los cuatro estadios donde desarrolló sus principales etapas como futbolista y entrenador. Parte de sus cenizas ya descansan en el templo xeneize, y en los próximos días serán depositadas también en el Gigante de Arroyito, La Fortaleza y el estadio UNO Jorge Luis Hirschi, cumpliendo así con su deseo de permanecer para siempre en los lugares donde forjó su legado.
Una despedida con profunda emoción
El acto en la Bombonera fue privado y familiar, en contraste con el masivo adiós que recibió Russo durante el velatorio público. La despedida tuvo momentos de recogimiento, oraciones y aplausos, en un clima de respeto y afecto. En paralelo, el partido entre Barracas Central y Boca, que debía disputarse el fin de semana, fue postergado por duelo institucional.
En ese marco, el futbolista Leandro Paredes, tras regresar de la gira con la Selección Argentina, se acercó personalmente para brindar sus condolencias a la familia del técnico que lo formó y acompañó en sus primeros pasos en el club de la Ribera.
Fuentes cercanas al entorno familiar confirmaron que antes de morir, Russo pidió ser vestido con la ropa de entrenamiento de Boca, como símbolo de su identidad profesional. "Quiero sentirme entrenador hasta el último día", había dicho en confianza. Por esa razón, pasó sus últimos momentos en su hogar, acompañado de su familia, tras decidir no internarse nuevamente, mientras sus ayudantes Claudio Úbeda y Juvenal Rodríguez dirigieron los partidos finales del equipo.
Los homenajes
Entre los homenajes más emotivos, el de su hijo Ignacio Russo ocupó un lugar central. Durante el velatorio en la Bombonera, no pudo contener las lágrimas ante la multitud que se acercó a despedir a su padre. Horas más tarde, viajó a Rosario para jugar con Tigre ante Newell's Old Boys, y marcó un gol que dedicó con un mensaje tatuado en su piel: "Todo se cura con amor."
En tanto, Juvenal Rodríguez, su asistente colombiano, recordó las últimas palabras que compartió con él: "Lo último que le dije fue que lo amaba. Y él seguro habrá respondido con una sonrisa. Para mí fue un antes y un después, como partir mi vida a la mitad. Si pudiera regalarle algo, serían sonrisas. Ganar un título con Boca sería una de las mayores sonrisas que podría darle."
El legado de un hombre del fútbol
Russo dedicó su vida entera al fútbol. Como jugador, desarrolló toda su carrera en Estudiantes de La Plata, y aunque integró la lista preliminar del Mundial México 1986, no llegó a disputar el torneo. Su carrera como entrenador comenzó en Lanús, donde logró ascender al equipo a Primera División, y repitió esa hazaña años más tarde con Estudiantes y Rosario Central.
En el club de Arroyito conquistó su último título: la Copa de la Liga Profesional 2023, coronando una trayectoria de más de cuatro décadas. Sin embargo, su máxima consagración llegó en 2007, cuando dirigió a Boca Juniors al título de la Copa Libertadores, un logro que lo consolidó como uno de los técnicos más exitosos y queridos por la hinchada.
El respeto hacia su figura trascendió los colores. Gonzalo Belloso, presidente de Rosario Central, destacó la humanidad del entrenador: "Fue un tipo que siempre dio todo para los demás. Se fue con el respeto que todos quisiéramos tener." También Juan Sebastián Verón y Nicolás Russo, presidentes de Estudiantes y Lanús, respectivamente, confirmaron que abrirán sus estadios para las ceremonias íntimas donde se completará el deseo del DT.
De esta manera, Miguel Ángel Russo seguirá presente en las canchas donde construyó su historia, dejando como legado su humildad, su compromiso y su inquebrantable amor por el fútbol.