El Mundial Sub 20 llega a su gran final este domingo en Santiago de Chile, con un enfrentamiento que promete ser electrizante: Argentina y Marruecos se medirán desde las 20 en el Estadio Nacional. De un lado, el seleccionado albiceleste —máximo ganador histórico del certamen juvenil— buscará sumar una nueva estrella; del otro, el combinado africano intentará hacer historia levantando por primera vez el trofeo.
En la conferencia de prensa previa al encuentro, el director técnico de Marruecos, Mohamed Ouahbi, acompañado por el capitán Houssam Essadak, lanzó una frase que dejó clara la actitud de su equipo: "Nadie es invencible. Argentina es un equipo muy bueno, excelente, pero nosotros vamos a dar todo lo que tenemos utilizando nuestras herramientas, que son muchas".
El mensaje fue leído como una advertencia hacia el invicto argentino, que no ha recibido goles en los últimos cuatro partidos del torneo. Ouahbi, de 49 años, nacido en Bélgica y con pasado en las juveniles del Anderlecht, demostró respeto por su rival, pero también confianza en las capacidades de sus dirigidos.
El entrenador marroquí explicó además cuál será su enfoque táctico en la final. Aclaró que su equipo puede adaptarse tanto a un juego de posesión como a uno de repliegue, dependiendo de lo que demande el contexto del partido. "El tema de la posesión de la pelota para mí no importa. Mi equipo está preparado a tener la posesión y a no tenerla. Somos lo que somos dependiendo del contexto del partido y de lo que quiera hacer Argentina", señaló.
En sus declaraciones, Ouahbi destacó la versatilidad y madurez de sus jugadores, forjada durante el mes de convivencia y competencia en suelo sudamericano. "Es un auténtico honor para nosotros estar en esta instancia, pero nos centramos en el partido y no en el trofeo. Estamos orgullosos, pero muy concentrados. Nuestro equipo ha afianzado su cohesión, su generosidad y la confianza", expresó.
El entrenador también subrayó la importancia de la humildad como valor esencial dentro del grupo. "El elemento clave es la humildad de los jugadores cuando cometen errores. En la Copa de África aprendimos que podemos ser fuertes incluso en la derrota", recordó, aludiendo al subcampeonato obtenido en ese torneo, donde Marruecos cayó 1-0 en la final ante Sudáfrica.
Por el lado argentino, Diego Placente se mostró ilusionado con la posibilidad de revivir una experiencia que conoce de primera mano: la de ser campeón mundial juvenil, tal como lo logró en Malasia 1997. "Queremos transmitir lo que nosotros sentimos cuando éramos chicos. Ser campeón es uno de los recuerdos más lindos que tengo en mi carrera. Más allá del fútbol, quedan un montón de cosas lindas", compartió.
Placente también elogió al conjunto marroquí, a quien calificó como "un gran equipo, con jugadores técnicos, físicos y pasionales", y anticipó una final cerrada y exigente.
A su lado, Julio Soler, delantero surgido de Lanús y actualmente en el Bournemouth inglés, sumó una nota emotiva en la previa del partido, al recordar que la definición coincide con el Día de la Madre en Argentina. "Este domingo va a ser un día muy especial. Espero poder darle un buen regalo a mi mamá por su día", expresó entre sonrisas.
Con dos estilos distintos pero un mismo objetivo, Argentina y Marruecos prometen una final intensa en el Estadio Nacional de Santiago. La Albiceleste llega invicta y sin goles en contra, mientras que los africanos buscan romper pronósticos y escribir una página inédita en su historia futbolística.