Ponzio y el arbitraje del Superclásico: "No quiero que me den, pero tampoco que me quiten"
Tras la derrota por 1-0 en la Bombonera, Leonardo Ponzio manifestó su disconformidad con algunas decisiones arbitrales y reclamó una misma dirección de criterio. También explicó los cambios tácticos, reconoció aspectos que el equipo debe seguir trabajando y dejó un mensaje para los hinchas.

La derrota de River frente a Boca por 1-0, en el encuentro correspondiente a la fecha 15 del Torneo Clausura, dejó un análisis marcado por las decisiones arbitrales y las intervenciones del VAR. Luego del Superclásico disputado en la Bombonera, el entrenador millonario, Leonardo Ponzio, expresó su disconformidad con determinados criterios utilizados durante el partido y volvió a plantear sus cuestionamientos sobre la manera en que se aplica la tecnología en las jugadas polémicas.

En su análisis, el técnico dejó en claro que su reclamo no está relacionado con recibir decisiones favorables, sino con evitar que River resulte perjudicado por interpretaciones que, desde su perspectiva, no mantienen una misma línea. "La gran realidad de todo esto es, como lo dije anteriormente, no quiero que me den, pero tampoco que me quiten", manifestó.

La frase sintetizó el planteo que atravesó buena parte de su conferencia de prensa. Ponzio vinculó esa preocupación con la necesidad de sostener una postura de "guardia alta", expresión que utilizó para explicar la actitud que considera necesaria frente a situaciones que interpreta como diferencias de criterio en el arbitraje.

Al desarrollar esa idea, hizo referencia puntual a las jugadas protagonizadas por Gonzalo Montiel y Lautaro Blanco, y cuestionó que, según su interpretación, no se haya producido una participación del VAR en ambas acciones.

"La palabra guardia alta viene desde cualquiera que se quiera defender de algo que lo ataca. Como venimos diciendo, en la jugada de Montiel y en la de Blanco hubo reacción del árbitro y no participación del VAR. Entonces, si una expulsión fue para un lado y del otro no participó el VAR, eso te hace sentir que tenés que tener la guardia alta", afirmó.

El reclamo por una misma dirección de criterio

El entrenador también manifestó que las controversias arbitrales terminan desplazando el foco de atención de lo que debería ser el espectáculo futbolístico. Para Ponzio, un partido de la trascendencia del Superclásico no debería quedar asociado a discusiones que, desde su mirada, exceden el desarrollo deportivo.

"En la vida hay que tener valores. O somos parciales para todo o tenemos una misma dirección en este fútbol argentino. Un clásico tan lindo, que se ve en todos lados, no debería tener repercusiones por cuestiones ajenas al juego", señaló.

De esa manera, el técnico volvió sobre el reclamo de uniformidad en las decisiones y cuestionó que las distintas intervenciones arbitrales puedan generar interpretaciones contrapuestas. Su planteo estuvo centrado en la comparación entre las expulsiones y en la participación que tuvo o no tuvo la tecnología durante las acciones que consideró relevantes.

La referencia al VAR se convirtió así en uno de los principales ejes de su análisis posterior a la derrota. Sin desconocer que River también debía revisar cuestiones futbolísticas, Ponzio puso el acento en la incidencia que tuvieron las decisiones arbitrales sobre el desarrollo de un encuentro que cambió rápidamente para su equipo.

La expulsión de Martínez Quarta modificó el partido

Uno de los momentos determinantes se produjo a los nueve minutos del primer tiempo, cuando Lucas Martínez Quarta recibió la tarjeta roja después de una revisión del VAR por una infracción sobre Miguel Merentiel. El delantero de Boca se dirigía hacia el arco cuando se produjo la acción que terminó con la expulsión del defensor.

La decisión obligó a Ponzio a realizar una modificación táctica antes del cuarto de hora. Para reorganizar la defensa y compensar la inferioridad numérica, el entrenador decidió retirar a Lucas Beltrán e incorporar a Lautaro Rivero.

El cambio alteró los planes iniciales de River y condicionó el planteo que el equipo había preparado para afrontar el clásico. El técnico reconoció que, a partir de ese momento, el desarrollo del partido presentó dificultades diferentes y que la expulsión modificó las posibilidades de sostener la propuesta futbolística.

"En lo futbolístico no pudimos hacer mucho. Desde el minuto 9 o 10 quedamos con un hombre menos y se genera otro partido", explicó.

La desventaja numérica obligó al conjunto millonario a reorganizarse y a buscar alternativas para mantenerse competitivo frente a Boca. La expulsión temprana no solo implicó una modificación en la estructura defensiva, sino que también condicionó las decisiones posteriores del cuerpo técnico.

La pelota parada y el gol de Boca

A los 27 minutos del primer tiempo llegó el único tanto de la tarde. Lautaro Di Lollo conectó de cabeza un córner ejecutado por Sebastián Villa y estableció el 1-0 que terminó definiendo el Superclásico.

La conquista se produjo mediante una acción de pelota parada, un aspecto sobre el que Ponzio fue consultado durante la conferencia de prensa. El entrenador reconoció que se trata de una cuestión que continúa siendo evaluada y trabajada durante los entrenamientos, aunque admitió que todavía aparecen situaciones en las que las pérdidas de marcas terminan teniendo consecuencias directas en el resultado.

"Se trabaja durante la semana. Hemos reducido situaciones, pero a veces las pérdidas de marcas terminan en goles. Hay que seguir trabajando", indicó.

La explicación del técnico dejó planteado que River viene realizando tareas específicas para disminuir los problemas defensivos en este tipo de jugadas. Sin embargo, también reconoció que las desconcentraciones o las dificultades para sostener las marcas continúan generando situaciones que pueden terminar en goles rivales.

El tanto de Di Lollo fue, finalmente, la diferencia deportiva que separó a los dos equipos en el marcador.

Los cambios para sostener el funcionamiento

A pesar de jugar con un futbolista menos desde los primeros minutos, River intentó encontrar soluciones a través de modificaciones en la mitad de la cancha y en el sector ofensivo. Ponzio explicó que los cambios tuvieron como objetivo aportar dinámica, velocidad y energía para sostener al equipo en el desarrollo del encuentro.

En ese sentido, mencionó específicamente a Thiago Almada, Ángel Correa y Lautaro Pereyra, futbolistas a los que buscó acompañar mediante una reorganización del funcionamiento colectivo.

"Lo que buscamos con los cambios fue ayudar a Thiago Almada y Ángel Correa en la dinámica, junto con Lautaro Pereyra, que es un jugador hábil y veloz. Tratamos de hacernos fuertes y tener energía en el medio", detalló.

La intención fue fortalecer el mediocampo y encontrar alternativas para que River pudiera sostenerse en partido pese a la inferioridad numérica. El entrenador explicó que las modificaciones respondieron a la necesidad de generar mayor movilidad y capacidad de respuesta en una situación que había obligado a cambiar el planteo inicial.

Al evaluar el desarrollo futbolístico, Ponzio consideró que la diferencia entre ambos equipos estuvo marcada por el gol de Boca. "La única diferencia deportiva fue el gol. Después hubo muchas otras situaciones", sostuvo.

La segunda expulsión

La situación del equipo millonario se complicó todavía más durante el segundo tiempo. A los 34 minutos de esa etapa, Gonzalo Montiel recibió la tarjeta roja directa por una infracción sobre Lautaro Blanco.

La expulsión dejó a River con nueve futbolistas y profundizó las dificultades que el equipo ya enfrentaba desde la salida de Martínez Quarta en el primer tiempo. La segunda tarjeta roja también volvió a colocar el arbitraje en el centro de la discusión planteada por el entrenador.

Ponzio utilizó precisamente esa acción para fundamentar su cuestionamiento sobre la participación del VAR y la diferencia de criterios que, según sostuvo, se había presentado durante el encuentro. Su referencia a las jugadas de Montiel y Blanco formó parte del argumento con el que explicó por qué considera necesario mantener una postura de atención frente a las decisiones arbitrales.

Con dos jugadores menos, River debió afrontar el tramo final del clásico en condiciones todavía más complejas. El resultado ya estaba definido por el gol de Di Lollo, pero las expulsiones terminaron condicionando de manera decisiva el desarrollo del partido y las posibilidades del conjunto visitante.

El mensaje de Ponzio a los hinchas de River

En el cierre de la conferencia de prensa, el entrenador dejó de lado por un momento el análisis táctico y las controversias arbitrales para dirigirse directamente a los simpatizantes de River. Su mensaje estuvo centrado en la historia de la institución y en la necesidad de que los hinchas expresen su pertenencia desde todos los ámbitos.

"El mensaje es que hagamos sentir quiénes somos desde todos lados. Hay una historia muy grande detrás de todo esto y no podemos permitir que quede en la nada. Al hincha le digo que respete esa historia, que la haga sentir, y nosotros responderemos dentro de la cancha", expresó.

La declaración reunió dos dimensiones de su intervención posterior al Superclásico: por un lado, el cuestionamiento a las decisiones arbitrales y a los criterios aplicados durante el partido; por otro, el compromiso de que el equipo deberá responder desde el juego.

Así, la conferencia de Ponzio dejó planteados varios puntos para el análisis de River después de la derrota en la Bombonera. El entrenador insistió en su reclamo de igualdad de criterios, explicó que la expulsión de Martínez Quarta modificó el desarrollo desde los primeros minutos, reconoció que el equipo debe continuar trabajando sobre las marcas en las pelotas paradas y detalló los objetivos de las modificaciones realizadas para compensar la inferioridad numérica.

La caída por 1-0 ante Boca quedó acompañada por un balance en el que el arbitraje ocupó un lugar central, pero también por el reconocimiento de los aspectos futbolísticos que River deberá revisar. Con un jugador menos desde el comienzo y dos expulsiones antes del cierre, el equipo atravesó un Superclásico condicionado por las circunstancias, mientras su entrenador reclamó una misma dirección de criterio y pidió a los hinchas mantener presente la historia de la institución.